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Celebraciones y nuevos retos

Gamonal celebra desde el 9 de enero el aniversario de un conflicto social que, mirándolo con distinta, ha supuesto el fracaso de la estrategia pensada para Gamonal desde las élites, incluyendo a la oligarquía y a sus títeres del ayuntamiento, en la expansión futura de Burgos. La Asamblea de Gamonal y el CSR han organizado distintas actividades, que darán comienzo el día 9 con un concierto acústico con distintos grupos, el homenaje a los y las encausadas y la manifestación por el barrio el día 10, y así hasta el día 18 de enero.

El tejido social del barrio se ha mostrado como uno de los impulsores de la ciudad. Tras el Efecto Gamonal, distintos activistas se incorporaron al movimiento social e impulsaron, junto a otros vecinos, la Asamblea Contra la Especulación. Dicha asamblea convocó las protestas contra la remodelación de la Plaza de Toros, poniendo de nuevo en entredicho el funcionamiento del modelo urbanístico, ligado históricamente a la corrupción en famosos casos como el de la construcción de Burgos.

Entre los nuevos retos aparecen los planes de privatización del servicio de aguas o la quiebra del servicio de autobuses en 2016. La enorme e impagable deuda del ayuntamiento se configura como uno de las luchas claves para los próximos años.

La victoria del barrio y el fracaso del modelo urbanístico

Nos referiremos al modelo urbanístico y al Bulevar, acompañado de otras dotaciones en el barrio pensadas para aumentar el valor de suelo, de igual modo que ha sucedido en otras zonas de la ciudad. El modelo urbanístico se piensa para décadas futuras, depositando confianzas en cuanto al crecimiento demográfico y económico que se fundamentan sobre bases del todo irreales y que no responden a las necesidades de la mayoría.

El aniversario de la victoria también supone una ocasión idónea para preguntarse qué hubiera ocurrido si el Bulevar se hubiera construido. La transformación del barrio hubiera comenzado bajo los parámetros del modelo urbanístico del capital, que también se enfrenta a contradicciones. Desde el Gamonal de la industrialización; las huertas y las fábricas junto a las casas, aledañas de espacios encharcados, barrizales, insalubridad y suciedad que se contraponía al centro, hasta el Gamonal de la época neoliberal. El modelo urbanístico se ha globalizado, las multinacionales y los fondos de inversiones de distintos países han invertido en la expansión urbanística de Burgos, donde aumentan los desahucios, la miseria y la desigualdad, al tiempo que el Plan General de Ordenación Urbana sigue pensado desde la confianza en la pujanza de la inversión de capital privado.

Pero los excedentes que se canalizan sobre el espacio urbano no son regulados, ni planificados bajo criterios de utilidad social. Las empresas han diversificado su cartera, y los intereses que captan los fondos de inversiones y la especulación a nivel internacional, junto a empresas Río Vena que tienen una intensa proyección no sólo en la expansión de la ciudad, sino también en las inversiones en obra pública, y resulta muy complicado que la ordenación de la ciudad pueda responder a criterios de igualdad; en el capitalismo, las ciudad supone el sumun de las contradicciones. Fincas kilométricas, verdes, y casas derruidas y grises.

Desde hace años, se viene hablando de que Gamonal podría convertirse en el “nuevo centro” de Burgos, una centralidad de los flujos comerciales y económicos. El problema consiste en que, estos procesos, como queda patente en la transformación histórica del centro de Burgos, acaban por aumentar el precio del suelo, los alquileres aumentan y los servicios públicos son desplazados para albergar espacios artificiales en los que se ha intervenido. Las viviendas pasan a utilizarse como locales comerciales como bufetes, clínicas o consultorías, al tiempo que las zonas más antiguas y de rentas más bajas se declaren en abandono, aduciendo mal estado. Otra de las opciones que hemos visto en el centro, y que hubiera ocurrido de igual manera en Gamonal, son las intervenciones que buscan el incremento de valor; pero la inversión en un espacio condiciona al resto de la ciudad que, en definitiva, constituye un conjunto de relaciones sociales en las que el modelo urbanístico ejemplifica, a sí mismo, el desarrollo de la lucha de clases.

La transformación de Gamonal

Según esta hipótesis, la dinámica de la transformación del barrio podría implicar, al mismo tiempo, intervenir en las zonas adyacentes al Bulevar. El comercio se quiere canalizar mediante el un nuevo centro que se planea construir en Gamonal; otra de las pistas. La revalorización de los locales que hubiera supuesto la inversión, hubiera desplazado al pequeño comercio de Gamonal, a los locales tradicionales, de pocos trabajadores y de trato personalizado con los y las vecinas. El anuncio de la construcción de un gigantesco centro comercial cerca de Carrefour, por parte del Grupo Leal Decoración, otra losa para el pequeño comercio. De modo que los puestos de trabajo que se prometían, 400 en el caso de los planes del Grupo Leal, destruirían muchos más y los empleos serían precarios, dificultando la posibilidad de los y trabajadoras de organizarse y defender sus derechos.

De este modo, el nuevo centro comercial de Gamonal albergaría los flujos de comercio. Viéndonos obligados a hacer un ejercicio teórico, el Bulevar hubiera supuesto la creación de una zona, donde el pequeño comercio se hubiera resentido, al tiempo que el aumento de los precios y el mal estado de las casas, hubiera obligado a la población que llegó con la industrialización a marcharse al mismo tiempo que desaparecían las fábricas y aumentaban los despidos, que el impulso al sector servicios no ha sido ni será capaz de absorber.

El exilio juvenil ha afectado en especial a barrios obreros como Gamonal que, en la estrategia del capital, suponía oportunidades de negocio que, como ha ocurrido en el centro histórico de Burgos, han ido aparejadas a prácticas como la peatonalización y la intervención en el espacio, el abandono de las calles de rentas más bajas, que después se han declarado en abandono para especular con el precio.

En definitiva, la victoria del Bulevar supuso el fracaso de uno de las apuestas más decididas dentro de los planes del neoliberalismo para Gamonal; la creación de un nuevo centro de flujos, de un comercio de grandes supermercados y franquicias, que absorbiera de alguna forma el declive del Polígono y del sector industrial en general, impulsando zonas de centralidad como la calle Vitoria cuando llega al barrio, atrayendo también la especulación sobre el parqué de viviendas que, si en la actualidad se encuentra en mal estado, hubiera sido transformado en espacios más atractivos para la pequeña burguesía. Los alquileres y el precio de la vivienda hubieran impedido a la población obrera de Gamonal seguir en el barrio, de modo que el parqué vacío y proyectado para el futuro en las nuevas periferias de las que hablábamos, hubiera tomado esa posición. De igual maneta, tenemos que reseñar que, en los nuevos barrios, muchas de las viviendas han sido construidas con materiales de baja calidad, dándonos más pistas sobre su oferta.

El modelo urbanístico se proyecta en fundamentos irreales y caóticos como la proyección del capital sobre el suelo, y Gamonal se enfrenta al reto de mantener vivo el tejido social del barrio, que demostró en enero del pasado año su capacidad para enfrentar la transformación del barrio desde esta estrategia, que aumentaría la desigualdad. Puesto que la ciudad es, al fin y al cabo, una de las mejores muestras de las contradicciones de nuestra sociedad.