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Es mas que posible que la mayoría de la población de Burgos no sea de derechas. Pero, no nos engañemos, los grupos de poder si lo son. Y además ciertas instituciones se tienden a considerar como inevitables (como la Iglesia y la Universidad)  aunque aquí tiran del carro para que el burgalés medio, si no es de derechas, no haga un esfuerzo mental por dejar de votar a la derecha, lo malo conocido. Ojalá me equivoque y me tenga que comer mis palabras una a una.

Pero me temo que van a volver a salir-aunque como resultado de cosas como Gamonal o la Participación Ciudadana en movilizaciones- su mayoría quede en entredicho. No se si saldrán algunos diputados de Podemos y desparecerá IU como vaticinan algunos, espero que no sea así. O sea bien lo de Podemos pero si todo el mundo considera que IU es necesaria porque ese afán contagioso porque desparezca. Yo conque los mejores pronósticos se confirmen: gana Ada Colau en Barna, la Espe pierde la mayoría absoluta, pierden Valencia etc me conformo. No pido que vaya a salir la izquierda en Burgos porque aunque los jóvenes no sean de derechas las dinámicas del clientelismo se heredan. ¿Acaso alguien cree que esa gente presuntamente tan avanzada del Espacio Tangente pide subvenciones piensa en el color del Ayuntamiento?.

Burgos es una ciudad que en cuestiones políticas nada entre la pereza y el miedo, y la movilización ciudadana no garantiza, al menos no totalmente, un cambio de gobierno. Hemos avanzado, ya poca gente se escandaliza si ve a dos chicos  o dos chicas de la mano (a no ser que vayan por el Espolón) pero no es común verlos por si las moscas. Y las moscas no distinguen los olores. Si a unos los paga la Uni, a otros el patrón y a otros indirectamente el Ayuntamiento o Promecal es difícil que (como los antiguos surrealistas) muerdan la mano que les da de comer, aunque las raciones sean más pequeñas. En Burgos con el tema LGTB hay problema básico. Hay gente joven muy abierta en ese sentido pero funciona muy bien la autocensura y se considera que la ausencia de políticas  LGTB es un mal menor. Existen las feministas institucionales que salen mucho en el periódico y otro tipo de feministas que tienen vedados muchos espacios, o al menos reducidos. Ha aumentado la contrainformación pero si pensamos que la gente se molesta en leer las opiniones de otros me parece que somos, repito ojalá me equivoque, somos un poco o demasiado optimistas.

Es posible que ni siquiera la mayor parte de la juventud de Burgos sea necesariamente homófoba (de los mayores nostálgicos del franquismo prefiero no hablar aquí) pero la gente esta acostumbrada a no destacar por miedo. O a destacar con las maletas hechas. Cualquier propuesta LGTB en este patio donde los vecinos se llevan tan mal ( y me refiero a las izquierdas en general) es posible que se acabe creando (a golpe de subvención) un grupo LGTB joven y despolitizado. Bien por ellos, es necesario, lo hay hasta en Palencia. Pero , sencillamente no me interesa. Si la izquierda no da señales es fácil que los jóvenes con poca cultura política independientemente de su orientación sexual se vayan por la vía cómoda del asimilacionismo acrítico. Es legítimo y puede que hasta necesario pero no es mi lucha, ni el matrimonio, ni las cenas ni las tertulias en inglés.

Es curioso como en este aspecto, al menos hasta hace poco y con notables excepciones, toda la izquierda (siempre tan peleada, a ser posible en público) tenía una visión parecida de lo LGTB como un ente abstracto sin ideología igual que, como dice Bea Chinaski, “las feministas hemos sido vistas hasta hace poco como señoritas de la cruz roja”: Si en vez de discutir sobre la abolición de la prostitución trabajaran sus debilidades en cuestiones de género es posible que no hiciera falta que viniera ningún mesías sino que la propia gente de IU o IA, como ha ocurrido en otras ciudades ciertamente con mejor soporte social, surgieran de dentro porque siempre lo han estado. Yo si pienso que la reacción ciudadana se notará en las urnas pero desproporcionadamente a lo esperable y deseable. Discutir sobre futbol es apasionante, ahora parece que discutir de política es de “tontos/as”, cuando “son todos iguales”.

Bueno hay gente que hace trabajo interno, sobre todo los jóvenes, que no podemos esperar de los mayores. Pero el llamado “efecto Atapuerca” sigue saliendo ante cualquier propuesta. Vamos avanzando, no cabe duda, pero si te mueves por algo, la gente crítica. Es en este punto en el que uno se cansa y prefiere disfrutar de los avances de otras ciudades. En fin, que yo ya no tengo veinte años y, aunque espero que todo lo que ha pasado se refleje en las urnas, también en Burgos, tengo la sensación de por lo que oigo y por lo que se calla, el giro va a ser más bien discreto. Si te embarcas en un proyecto y no sale bien, te señalan, si sale bien se apuntan. Puede que peque de pesimismo. Ojala la cosa vaya para adelante. Pero en el tema LGTB en Burgos ya estoy cansado aunque no dejaré de apoyar o mover lo que sea necesario. No voy a impedir nada de gente de otra generación pero tampoco soy optimista en los tiempos que vivimos. En Burgos nadie paga un precio por ser de derechas si por ser de izquierdas, nadie se expone a ciertas cosas si dice que es hetero si dice que es lesbiana y a no esta tan claro. Lo mismo les ocurre a muchos otros grupos sociales. ¿Estamos preparados para esto? Ojala sí.