Comoquiera

Comoquiera que el mundo se arrodilla
y la gente se abrasa la mirada
detrás de la conciencia

comoquiera que hay vértigo y temblores
y viajes tan previstos sin llamadas
al llanto de la noche

comoquiera que a veces entre sueños
sentimos el cuchillo en la garganta
de forma irreparable

comoquiera que hay versos incapaces
y floridos fluyendo a la deriva
de la feliz corriente

comoquiera que es fácil ay tan fácil
llorar en la avenida del siniestro
cuando el tiempo ya es ido

comoquiera que crecen comoquieras
a la sombra sin cuento de esta angustia
a solas compartida

no me inhibo

no me inhibo y estrujo la inocencia
no me inhibo y exhorto a los culpables
no me inhibo y requiero en el presente.




Nuestros propios soles

¿Cómo acceder
al tiempo
en precario,
si pendemos sobre la roca
por donde trepan
las desoladoras
sombras
caníbales?

¿Cómo esenciar
nuestras luces
con las soleadas alboradas
sino es danzando
con las palabras,
sino es respondiéndolas
con rabia,
atacando
reaccionando
continuamente
a cada rato,
pero
también,
sonriendo
nuestros propios soles?

A cada uno de sus punzadas
luz derramándose
por los cráteres
de los astros,
pero
también,
baile
desacompasado
desreglado
desavenido
y tan dichoso
de nosotros
tan lleno
de nuestra alegría.




Calle Mayor

En lento tomavistas
repasas las fachadas
de la Calle Mayor,
el balcón oxidado
en que no reparabas,
la oscura galería
de los cristales rotos
donde reina el pasado
y la devastación,
los atlantes de yeso
sustentando la tarde.
Te preguntas por qué
no te fijaste nunca
en aquella ventana
de raídos visillos,
el rótulo anticuado
de la ferretería,
las repetidas placas
del “Seguro de incendios”,
los números tachados
de los viejos portales
tenazmente cerrados.
Detienes tu periplo
en el escaparate
que la imagen refleja
de un ser desconocido
con tus mismas facciones.
Le miras a los ojos.
Piensas que la ciudad
envejece contigo.




Salario

I

Por un salario,
los años y los días
me han expropiado.

II

Todo lo traga,
en turbios remolinos,
la subcontrata.

III

Yo y mi contrato,
visos del tiovivo
totalitario.

IV

¡Mi pobre iluso,
querer cambiar las partes,
nunca el conjunto!

V

Solo una tuerca…,
y todo el trampantojo
se desmantela.




Las plantas psicodélicas

 

Las plantas psicodélicas
nacen en frondosas selvas psicodélicas
sustrayendo sustancias psicodélicas
de la amazónica atmósfera psicodélica.

Las plantas psicodélicas
proporcionan resinosos frutos psicodélicos
a los chamanes que abren fugas psicodélicas
moliendo frutos en mejunjes psicodélicos.

Las plantas psicodélicas
como libidinosas mujeres psicodélicas
enloqueciéndome con su sexo verde psicodélico.

Las plantas psicodélicas
desdoblan la conciencia psicodélica
para que emprenda viaje psicodélico.

Sin moverme, comienzo vagabundeo psicodélico
percepción molecular deshaciendo grandes conjuntos telúricos
flujo de verdes y róseos deseos,
quizá no tan quiméricos.




Poemas visuales de Julián Alonso [Vídeo]




Y podría haber sido aún más difícil

 

 

Y podría haber sido aún más difícil.

La disciplina recta

del cuarto de las ratas siempre a punto

con razonables dientes. O la raya

de luz bajo la puerta a medianoche

con llanto en el pasillo.

O la sangre más cruda

de un padre acribillado en la cuneta

de una guerra perdida para todo.

O el hambre ya sin dioses

y sin sendas, como otro surco abierto

a la nueva semilla que se pudre

lentamente sin germen

en mitad de la ciénaga.

Sin embargo, todo fue más sencillo

y más indescifrable.

Las calles a finales de un septiembre

recién oscurecido y ya sin gente.

Y el doblar de campanas escindiendo

las huellas y filtrando

en todas las paredes humedades

que el tiempo afianzaba.

Y los olores viejos. Y el silencio

que abría cicatrices y cerraba

bajo una llave muerta la despensa.

Y volando por el cielo

la picaraza izquierda inexorable.

 

 

 

 

 

Poema perteneciente al poemario de Conrado Santamaría “La noche ardida” (Ruleta Rusa, 2017).




La nave conquistadora

 

 

Agentes del FBI son disparados

en las acuosas pantallas

donde fluyen aplanadas realidades poligonales:

el cristal frotándose con otro cristal,

el objeto en relación a lo objetivado:

soy una cosa emitiendo cascadas

de clics.

Ya no hay rostros surcados ni cuerpos accionados

sólo imágenes acumuladas

por trucos de artificio segmentadas

cortes limpios, disyunciones

entre el cero y el uno,

o lo uno o lo otro,

emisión de aturdidos reflejos

expansión del ubicuo ojo

parpadeando desde las claraboyas

de la nave conquistadora.

 

 




Tras la pared

 

Qué habrá tras la pared…
Traspasarla con ojos de visita curiosa,
escudriñar los muebles,
indagar
– como sólo los niños –
en cajones y armarios
y quedarse a vivir
en su mundo escondido.

 

 

Poema perteneciente al poemario inédito de Julián Alonso “Estas piedras”




Y es un instante todo

 

 

Y es un instante todo.

Humo

que en la distancia surge

y se deshace

como ofrenda a la nada.

Y en este altar,

que parecía eterno,

de golpe ya no queda

ni víctima, verdugo, ni testigo,

tan sólo una ceniza

sobre la ausencia de las cosas

y de los nombres muertos.

Liturgia del vacío.

Un humo en la distancia,

que en este instante es todavía y nunca.

 

 

 

Poema perteneciente al libro La noche ardida (2017, Ruleta Rusa Ediciones)

 

 

 

 

 

 

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