Conrado Santamaría y la poesía contra la muerte

“La noche ardida” (Ruleta Rusa Ediciones, 2017) es el último poemario de Conrado Santamaría (Haro, 1962), un libro con el que resulta muy fácil meterse en la piel del poeta y sentir esas intensidades pasando desde la palabra a nuestros cuerpos, un recorrido sensible que se inicia con la anticipación de la muerte no como temer a esta, sino como posibilidad de apropiarse de un proyecto y un horizonte propios. “La noche ardida” comienza con la “llama de una vela/ que ya presiente su último latido”. Momento de anticiparse. Luego llega la ofrenda a la nada que es también, en cierto modo, una ofrenda a nuestra época, la del nihilismo. Liturgia del vacío. El yo poético, y nosotros identificados en ese mismo yo que siente fugazmente, comienza a comprender ese ser-para-la-muerte que es el hombre (y la mujer) y por tanto se niega a la resignación cristiana y construye su propio camino.

La poesía contra la muerte de Conrado Santamaría pasa en un primer momento por la memoria, pues hay hundimientos, abismos, sombras, que no deben ser olvidados (pues de otra forma su poder destructivo regresaría). De esta forma Conrado nos sitúa en un pequeño pueblo: “[…] todavía/ no es tarde y ya no queda/ ni un alma en el paseo”, bajo el puente vemos cadáveres hinchándose de gente que “de cuerpo” sigue presente pero que ha sido asesinada. El poeta dice: “Y, allá en el fondo, sordamente bulle/ una vida pudriéndose de larvas”. La palabra trae a la muerte a la realidad, la pone encima de la mesa para que no tengamos otro sitio donde mirar. Pues Conrado denuncia la cobardía y la renuncia. En ese pequeño pueblo escuchamos el eco de las campanas, nada más oscurecer y las calles ya sin gente, volvemos a oler viejos hedores, nos desesperamos en la casa cerrada y observamos la raya de luz bajo la puerta a medianoche, imágenes poéticas que nos llevan a esa angustia como experiencia de la nada que no puede ser olvidada, que debe ser rescatada, ese es el primer momento de la poesía contra la muerte; restituir el poder de la memoria. El segundo tiene que ver, creo yo, con la obligación en que nos sumerge el poeta al ir “buscando/ las manos amputadas, el cuchillo,/ el vómito y la sangre:/ la borra insacudible/ de la culpa y sus nombres, los escombros/ de todo y la viscosa/ escoria de la desesperación”. Se trata de la obligación propia de Eros, de los impulsos de la vida, en la que nos encontramos situados gracias a la poesía de Conrado; en ese momento aparece el horizonte proporcionado por el amor, Amalia, aparecen “materias nuevas diamantinas”, creaciones, aperturas del presente. El poeta pide que alguien vaya a su lado “y juntos encendemos/ un nuevo vivero de luz con limpios/ manantiales”. Este segundo momento de la obligación ética y poética supone una suerte de resurrección en la tierra; no hay tiempo que perder, hay que afrontar la vida y no esperar el más allá, la prometida transcendencia del yo. El pasado ha sido repetido para reavivar el presente y hacer la diferencia.

Por eso la poesía de Conrado Santamaría nos hace sentirnos tan tristes y tan esperanzados y alegres a un mismo tiempo. Sentimos a nuestro poeta muy cerca de nosotros, justo al lado, tendiéndonos la mano, sí, pero también zarandeándonos. Y es que hace falta que a uno le den donde duele, por ejemplo: han cosido mis párpados / con cáñamo dice Conrado en uno de los versos de “La noche ardida” y al leer eso los fieles amantes de la durga mata, la planta sagrada, nos vemos conducidos a replantearnos nuestra fe. Y la cosa es mucho más profunda, claro, porque los párpados cosidos no nos dejan ver, viene a decir Conrado, que nuestro problema no es que estemos muertos por dentro sino que vivimos soñándonos o deseando una transcendencia tramposa e imposible: pero “hoy es otra la luz, es otra mi esperanza”.




“Con Sumo Control” de Martín Paradelo

Atropellado por un torrente de deseos artificiales, el individuo contemporáneo (descreído y abúlico, balbuceante y solitario) parece incapaz de resarcirse del control al que le somete su propia voluntad domesticable. Profundo y exigente, el ensayo de Martín Paradelo pretende desbrozar el camino que conduce al desvelamiento de nuestras propias cadenas, poniendo su atención en las nuevas formas de dominación y su despliegue a través de la tipología urbana.

Finalmente, el autor analiza las posibilidades de fractura que apuntan algunos focos de resistencia, haciendo hincapié en las posibles derivas de carácter revolucionario y cuestionando la oportunidad de algunas propuestas que se podrían considerar salidas en falso.

SOBRE EL AUTOR

Paradelo Núñez, Martín (Barco de Valdeorras, Ourense, 1981) es autor de Con sumo control. Deseo, consumo, control, dominación (Piedra Papel Libros. Jaén: 2015). En 1999 se traslada a Santiago de Compostela, ciudad en la que todavía reside, donde cursa estudios de Historia del Arte. Licenciado con grado, obtiene el Premio Extraordinario de Licenciatura con una tesina sobre el cine de Jim Jarmusch. Durante años abandona la universidad para dedicarse profesionalmente a la arqueología, aunque posteriormente continúa sus estudios de doctorado en el campo del patrimonio cultural, el urbanismo y las lecturas de la ciudad histórica; de ese periodo resulta su trabajo Campos de batalla de la ética post-industrial. Los espacios de la clase obrera en el cine ficcional de los hermanos Dardenne, pendiente de publicación. En la actualidad, ha completado su tesis doctoral bajo el título La representación de los espacios suburbanos en el cine ficcional europeo tras la caída del Muro de Berlín en el área de Historia del Cine de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela. Ha prologado ediciones de obras de Margareth Rago o Joseph Déjacque y participado en varios congresos dedicados a los estudios culturales y a problemas de representación cinematográfica. Ha publicado diversos artículos en la revista de pensamiento libertario Estudios, de la que actualmente es miembro de su Consejo de Redacción.

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Obstinada memoria, de Antonio Crespo Massieu

Sinopsis:

La obstinada memoria a nada renuncia.

Se alza, con toda su fragilidad, en este tiempo de ignominia. Dice el dolor de los ausentes, su imposible olvido. Y la belleza que nos pertenece, la heredad, el paisaje, la bondad. Porque este libro habla de cosas pequeñas.

¿Equivoca su voz? ¿Tiene sentido hablar de la piedad, del asombro de la mirada, de las pequeñas pertenencias? ¿En el tiempo del despojo, de la miseria decretada?

Tal vez. Porque es necesario proclamar la hora del cumplimiento.

Equivocada o no, la memoria es obstinada y dicta sus palabras. Vive entre la luz y las sombras. No olvida ni un solo hueso astillado, perdido en las cunetas de la historia, ni una brizna de esperanza, ni un mínimo gesto de piedad.

Decir verdad y belleza. Hablar de la necesidad. Hablar como se habla de las cosas pequeñas, las que nos han sido encomendadas.

Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951):

Es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y Diplomado en Estudios Portugueses por la Universidad de Lisboa.

Desde 1997 es responsable de las páginas literarias de la revista Viento Sur, de cuya Redacción forma parte.

Ha publicado el libro de relatos El peluquero de Dios (Bartleby Editores, Madrid, 2009) y los poemarios: En este lugar (Fundación Kutxa, Donostia- San Sebastián, 2004) que obtuvo el “Premio de Poesía Kutxa Ciudad de Irún” en su XXXV edición, Orilla del tiempo (Germania, Valencia, 2005), Elegía en Portbou (Bartleby Editores, Madrid, 2011) y Obstinada memoria (Amargord, 2015).

Fue finalista del Premio Nacional de Poesía 2012 con Elegía en Portbou.

Autor de trabajos de investigación y de creación literaria que han aparecido en revistas como Anthropos, Revista da Faculdade de Letras-Universidade de Lisboa, Asparkía, La ortiga, Dossiers feministes, Diálogo de la lengua, El cielo de Salamanca, Riff-Raff, Cuadernos del matemático, cbn, situaciones, Viento Sur.

Poemas suyos han sido incluidos en numerosas antologías y libros colectivos. Entre ellos: La paz y la palabra. Letras contra la guerra (2003), Los centros de la calle (2008), Por donde pasa la poesía (2011), Voces del Extremo en Moguer, Béjar, Logroño y Madrid: Poesía y resistencia (Amargord, 2013), Imagina cuántas palabras (Alkibla, 2013), En legítima defensa (Bartleby, 2014), Marcada España (Amargord, 2014) y Disidentes (La oveja roja, 2015).




El color de las pulgas, de Mario Marín

Esta es una historia de amistad, un relato de Ignacio Aldecoa narrado por Bukowski, un esperpento, un camino sin salida. La historia de unos amigos de un barrio de Huelva que viven ciegos de porros y cerveza, que se ríen de sí mismos, cuando, accidentalmente, tienen que deshacerse de un cadáver. Pero también es una historia de amor trágico y doloroso. El mismo amor que ha creado las más importantes obras de la literatura universal o las más pequeñas. Historias como ésta.

“Ahora a mi lado estaba Juanita, un bujarra tan bonito como el recorte celeste de las tardes sobre la retama, en La Bota, sobre la arena, sin toalla, con un litro y un porro. Juanita es amigo del barrio desde siempre,muy maricón desde chico. Bajaba a la plazoleta con las uñas y los labios pintados y se ponía de portero. Era buenísimo. Y sin miedo. Se te tiraba a los pies y se dejaba media carne en el cemento. Después se levantaba rápido, muy parguela, con el balón contra el pecho, y se ponía a gritar, que había que cerrar más, que delante solo uno. Sabía mandar. Un máquina, sin guantes, sin rodilleras, siempre con la camiseta de portero de su hermano. Un amigo de verdad, sin miramientos ni paraqués”.

 

El autor

Mario Marín (Huelva 1971) es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, artista plástico transgresor, inquieto y curioso. El color de las pulgas es su primera novela. Tanto en el arte como en la literatura, Mario plantea sus propuestas como escenarios estéticos y necesariamente desollados.




Reseña del poemario “De vivos es nuestro juego”, de Conrado Santamaría

Leyendo “De vivos es nuestro juego” (2015, Editorial Ruleta Rusa), nos reafirmamos en la utilidad de la poesía, frente a la ignominia de la conciencia adormilada en estos tiempos de barbarie, contra quienes nos quieren tristes y pretenden someternos mediante lazos, invisibles, inconscientes; vínculos soterrados que evidencia y denuncia la voz cerceta y valiente de un poeta luchador como Conrado Santamaría (Haro, 1962), con palabras caminando de frente y alentándonos a no rendir pontazgo:

Yo me niego a mirar

a donde miran todos apretados

contra el pretil unívoco de la muerte

Las estelas de una vida que vemos que se nos escapa, como la necesidad irrealizada de vivir y tomar partido, las direcciones únicas, las víctimas por el camino, la desmemoria o la sumisión; no encontramos, en este libro contundente, unas imágenes poéticas que no nos sugieran un pesimismo vital, quizás solo en lo insuperable de a condición humana (la muerte), ni tampoco hallaremos en “De vivos es nuestro juego” ni rastro de esa poesía florida, que deshace sus pétalos en imágenes para el mero disfrute estético. Conrado Santamaría denuncia la razón infame, se preocupa por el valor de las palabras y por su capacidad para rebullir algo dentro de nosotros;

Éramos carne de procesión.

Aquellos tiempos

de verbenas y capitulaciones.

No sé si os acordáis.

En la primera parte del libro, los poemas tratan sobre la cruda realidad de nuestro país, la de la gente corriente que ha sufrido desahucios, bancarrotas, estafas, encierros, denunciando también a aquellos que se olvidaban y permanecían tranquilos; por no hablar del enemigo, identificado mediante el “púrpura antifaz de la impostura”, ya desde el poema inicial, titulado “A veces uno piensa”:

 

A veces uno piensa,

                                               y se deshace

la carne de temor con su harapienta

mortaja de silencio,

la ceniza sin fe,

el templo de la muerte y sus cimientos.

Inicia la segunda parte con “Poética”, que José Antonio Cerdán titularía como “Ética” por la posición del poeta riojano: “No llames y abre/ la cancela del miedo/ hasta darte alcance”, que se atrinchera en la lucha contra el miedo, la ignominia y la parálisis, pese al cansancio y los palos y las trampas, y sigue frente al “aguijón del tiempo”: “sigo y sigo una vida/ una historia/ horadando/ abriendo cauce brecha erosionando”, nos dice en los versos de “Aunque cansado”. Conrado Santamaría es un poeta necesario por su valentía, porque nos inquieta la conciencia adormilada y, después de leer este libro, nos quedamos con la sensación de que somos un poquito más fuertes contra quienes nos quieren tristes y postrados, pues gritamos NO, y sonreímos porque sabemos que la lucha, la contienda por nuestra vida y por la de quienes nos importan, no es fácil pero sí irrenunciable. Y para continuar la lucha, estos versos nos proponen no abandonar los sueños, y también nos piden que nos comprometamos con nosotros mismos:

Tantos años y un día tu condena

de huida tras huida tras huida

dime dime el amor la vida el tiempo

si no nos obligamos qué seremos.

La tercera parte del poemario agrupa distintos homenajes: Fermín Salvochea, pensador anarquista que fue alcalde de Cádiz; Bertolt Brecht y César Vallejo; Samba Martine, inmigrante muerta en el CIE de Aluche, víctima de otro crimen legal; rescatando de la desmemoria a las mujeres desoladas por la guerra y el narcotráfico, las víctimas de Juárez (en un poema que dice: no es el azar/ ni el destino o la noche quien toca la campana/ para que la muerte inicie/ o acabe su desfile); siendo fecundado en los versos de “Orquídea salvaje”, que Conrado Santamaría dedica a su compañera Amalia, en quien encuentra una inspiración para emprender una búsqueda por las veredas, otros horizontes que le encienden por dentro al poeta.

Concluye “De vivos es nuestro juego”, un libro que recomendamos por distintos motivos, entre ellos que nos llame al combate y nos aliente a afrontar con entereza el futuro, con la determinación de alguien como Conrado Santamaría, quien se ha comprometido a obligarse a sí mismo y a no dejarse arrastrar, asiéndose a la fuerza del amor y la vida, lanzándonos sugerentes propuestas:

busquemos otro fuego que caliente por dentro

otro valle más fértil,

otro arrimo más amplio y sin negocio.

Más información:

Blog de Conrado Santamaría

Libro “De vivos es nuestro juego




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La revista de sátira y crítica El Perdigón lanza su número 74, repleta de contenidos culturales en una entrega dedicada a la crisis de las migraciones y el racismo rampante de la “Marca Europa” y la “Marca España”