Entrevista a Víctor Atobas, autor de «La trampa de Tánatos»

 

«Los profesores no tienen la culpa del sistema educativo»

 

Cristina Monteoliva entrevista a Víctor Atobas, autor de «La trampa de Tánatos», en La Orilla de las Letras.

 

LEER ENTREVISTA EN LA ORILLA DE LAS LETRAS

 

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Utopía en tiempos del coronavirus

  • En el presente artículo te proponemos, estimo lector, un experimento del laboratorio de la mente; imagina un futuro diferente.

Las tendencias destructivas del capital no sólo están destruyendo el planeta, sino que pueden terminar con la vida de la mayoría de personas que puebla esta tierra, que un día fue de Dios, y que ha sido conquistada por la lógica tanática y expansiva del capital. Mientras que la alternativa que nos sugieren desde los altavoces del sistema, conocidos también como medios de comunicación, consiste en una nueva normalidad que se reduce a la norma de privilegiar los negocios por encima de las vidas y los cuerpos; mientras la alternativa del sistema es que nos contagiemos y muramos como mercancías perecederas que se pudren en los estantes, nosotros – la mayoría social– podemos imaginar un futuro otro.

PROPUESTA: Primero la paralización, luego la nacionalización de los medios de producción y distribución.

Si no se paraliza la economía, los contagios seguirán sucediéndose, con especial incidencia en la clase trabajadora. Y si no se nacionalizan los medios de producción y distribución, corremos el peligro de que se produzcan nacionalizaciones selectivas como las que se pudieron en marcha durante la crisis iniciada en 2008: medidas puntuales para ricos, para socializar las pérdidas privadas causadas por la especulación financiera y las hipotecas basuras.

Tanto la paralización como la nacionalización de la economía resultan medidas imprescindibles para salvar todas y cada una de las vidas. Pero la respuesta que nos brindarán nuestros enemigos, los servidores de Tánatos y el capital – que son la misma cosa, pues el dios de la destrucción pretende someternos al imperativo de producir hasta morir, sin importar el coronavirus–, será que tales medidas son imposibles de llevar a cabo.

Pero podemos fijarnos en que, hoy en día, un nuevo concepto de la producción está surgiendo. Siguiendo al gran pensador utópico tras Ernest Bloch, el norteamericano Fredric Jameson, podemos detectar en Amazon la emergencia de un concepto de producción que estaría caracterizado por la disminución de la tensión que caracteriza a la producción capitalista: la contradicción entre producción y distribución, concluiríamos, tendía a desaparecer. Esto era una forma de decir que ya estamos viviendo la emergencia de la utopía. ¡En nuestro propio presente!

Contra esta tesis, podría argumentarse que el capitalismo, que tanto dolor nos genera, podría apropiarse del sueño de un Amazon colectivo. Sin embargo, esto ya ocurrido; el Amazon capitalista ya existe y es un hito en el desarrollo tecnológico del capitalismo. Qué tamaña grandiosidad ha logrado nuestro sistema enemigo; cómo se ha apropiado de nuestros deseos. Amazon nos fascina. Y es que creemos que el experimento del pensamiento utópico puede consistir en imaginar una suerte Amazon colectivo. Lo que queremos sugerir aquí es que podemos captar la emergencia del futuro utópico en el presente, un requisito indispensable para la acción política revolucionaria. De esta manera, podríamos comenzar fijándonos en el alto desarrollo tecnológico alcanzado por Amazon: al nivel de la infraestructura, podríamos mencionar en especial la red cibernética de Amazon. Además del uso de la inteligencia artificial y el big data – que el pensamiento utópico concibe como positivos, a través del método de cambio de valencias propuesto por Jameson–, el sistema de Amazon se articula como un increíble sistema en red que conecta y controla en tiempo en real los centros en distintos niveles (internacional, nacional, regional, local), conecta también los almacenes en distintas capas y funciones, así como las compras a los proveedores; todo está conectado, coordinado en tiempo real y planificado no sólo desde los centros nacionales sino también desde los nódulos locales de distribución y coordinación. Así, aparece la figura de una planificación cibernética de la economía. ¡Pero es una economía que, como muestra el sistema en red en diferentes niveles de Amazon, puede ser planificada no sólo centralmente sino también en los niveles regionales y locales, con participación de los trabajadores! ¡Y, como muestra Amazon, puede reducirse la tensión entre esos trabajadores y la distribución de sus productos!

La logística inteligente de Amazon resulta tan asombrosa porque, entre otras cuestiones, es capaz de realizar compras a sus proveedores, en tiempo real y en función de las preferencias cambiantes de los consumidores; cambien la palabra <<preferencias>> por <<necesidades>>, y tendrán algo parecido a los experimentos comunistas de Salvador Allende en el campo de la cibernética. Tenemos el sueño al alcance de la mano.

PROPUESTA. La sustitución del sistema de referencias de los precios por puntos/hora trabajada (bonos electrónicos).

Creemos que los discursos acerca de la incompatibilidad entre negocio y vida pueden servir a la hora de movilizarnos, pues aparece claramente la dialéctica entre Eros y Tánatos. Es decir, consideramos que actualmente – en la crisis del coronavirus– laten potencialidades políticas que pueden orientarse bien hacia el polo paranoide del deseo o hacia el polo esquizo y revolucionario.

Por eso resulta imprescindible que la competitividad del mercado sea sustituta, tras el empuje de las movilizaciones sociales, por la coordinación de una red cibernética participada y auto–gestionada por los trabajadores, quienes decidiríamos democráticamente el plan de distribución y el reparto de los beneficios, pero unos beneficios que no serían dinerarios como el caso del Amazon capitalista, sino en bonos para pagos electrónicos – que no podrían intercambiarse ni acumularse, que se anularían tras su uso en la plataforma de pago–. Esos pagos estarían coordinados en tiempo real, como hemos afirmado antes, con la oferta por parte de los productores.

Realizar el experimento utópico podría consistir en lo siguiente: en atreverse a imaginar. Imagina que entras en una aplicación en perpetua actualización – que tal vez podríamos llamar “Amazon Colectivo”–, creada por informáticos, matemáticos y economistas anónimos mediante fórmulas como el código libre. Las movilizaciones populares, habiendo captado el momento de verdad del sistema – que privilegia los negocios por encima de la vida, como padecemos en el caso del coronavirus–, han logrado desconectar parcialmente el intelecto general de la forma privada y empresarial. Tú te has asociado a esa red. Imagina que el dinero se ha eliminado tras las mencionadas luchas populares, de modo que, ¿qué ocurre? Pues que no ves precios. Estos han sido sustituidos por partes o fracciones de bonos electrónicos; por ejemplo, quieres comprar un libro electrónico en el que pone 1/60 min. Eso significa que el libro supone el pago de un minuto de una hora que tú hayas trabajado, pero debemos señalar que el autor del libro que has adquirido no recibe pago alguno; sólo se le entrega un bono electrónico, según la cantidad de horas que haya empleado en la redacción de la novela. De esta manera, se eliminan la competitividad, el caos y la desigualdad que genera el mercado en favor de la racionalización y la planificación descentralizada. Los trabajos poco deseados se incentivan con un plus de minutos, y ocurre al contrario con los empleos más demandados. Por el contrario, los empleos manuales que impliquen un posible contacto con el virus, se han automatizado y los realizan robots de diverso tipo. No se pone en peligro la vida de nadie.

Imagina que, el excedente de minutos al que tú también has contribuido, ha generado una inmensa bolsa de minutos; de esa bolsa tú puedes decidir, junto al resto, qué parte fija se distribuye a cada persona para la adquisición de bienes de consumo, pero también puedes decidir qué hacer con la otra parte de la bolsa de minutos; puedes votar si emplearlo en servicios o bienes, en tecnologías, inversiones o infraestructuras que consideres más necesarias para un desarrollo social que posibilite el desarrollo de todas las capacidades y habilidades de todas las personas del mundo.

Ahora imaginemos el ejemplo contrario: quieres vender los botijos que haces con tus propias manos, modelando la arcilla con cariño – es algo que siempre te ha gustado–; quieres obtener un bono para comprar cosas que también te gustan. Pero no sabes cuántos botijos has de producir. Sin embargo, cuando haces click en la sección de venta de tus productos en la página web de “Amazon Colectivo”, te aparece el plan que a nivel local habéis hecho la gente que os dedicáis a la alfarería; una planificación del reparto del trabajo basada en la gran cantidad de información aportada por el sistema cibernético y la logística inteligente. Así, el sistema ha calculado provisionalmente que en los próximos días recibirás el pedido de tres botijos, y te pones mano a la obra –aunque sin dejar de tener presente que el pedido puede variar–, mientras la propia aplicación va contabilizando el número de minutos que empleas en la realización de ese trabajo que tanto te gusta, porque te hace sentir como alguien realizado. A los pocos días, acudes al centro logístico más cercano y colocas los tres paquetes en los drones; cuando éstos llegan a las casas de los consumidores, recibes el pago en número de minutos.

Los drones son capaces de desinfectarse a sí mismo, eliminando lo rastros del virus y realizando una distribución segura.

Por último, no podemos dejar de mencionar el apartado de la aplicación denominado: “Democracia Directa”, en el que puedes acceder a los distintas votaciones que tienen lugar sobre las decisiones macroeconómicas, políticas, simbólicas, etc.. Por una parte, decides los planes específicos que afectan a los labores económicas en las que estás involucrado, decidiendo la distribución y la planificación de los ramos en los que participas, así como el uso del excedente de minutos que tú también generas y que tú también percibes; pero igualmente participas en todas las decisiones políticas, éticas y de distinto tipo que emprendería la sociedad.

Con los datos disponibles acerca del excedente de minutos y de las necesidades sociales – además de obtener a título individual un parte del excedente para bienes de consumo–, imagina que decides que lo mejor es construir un hospital en tu localidad, y que esa votación resulta la mayoritaria de todos los proyectos que se han presentado. Luego el sistema cibernético calcula la cantidad de horas que deberán emplear los productores, así como el costo de las materias primas y de la logística; de esta manera, por ejemplo, el excedente de minutos acaba convirtiéndose –gracias al trabajo retribuido en bonos y a la tecnología cibernética– en un hospital que, a su vez, se coordina no sólo con la red sanitaria sino con todos los niveles del sistema cibernético, lo que posibilita alcanzar soluciones omniabarcantes a problemas como la terrible pandemia del coronavirus.

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Otro artículo  acerca del mismo tema: Historia del apocalipsis: de Joaquín de Fiore al coronavirus

 




Hazte con tu ejemplar en papel de “La trampa de Tánatos”


Disfruta con las aventuras de los frentistas antiprostitutivos – Marcos, Keylor y Liliana-, jóvenes que no pueden soportar que secuestren a sus compañeros en un campo (campus) universal sometido al dios de la destrucción conocido como Tánatos (o Capital).

 

El pasado 31 de marzo, Zoozobra Magazine publicó en formato digital la última novela de Víctor Atobas, titulada “La trampa de Tánatos”. La obra, que ha sido interpretado en términos foucaultianos por el crítico literario Iñaki Urdanibia y como una sátira que nos <<adentra en las entrañas de una sociedad deshumanizada>> por parte de la escritora Elena Fernández, únicamente pudo ser lanzada en su versión digital, debido a la irrupción de la pandemia.

LEE LAS PRIMER PÁGINAS

Ahora que el coronavirus parece remitir su azote, la novela ve la luz en formato papel, contando con un cuidado diseño a cargo de Sara Barreiro. Desde el 27 de junio, la obra se encuentra disponible a una serie de librerías que podrán consultarse en este enlace (que se irá actualizando), así como en Amazon.

COMPRAR EN FORMATO PAPEL:

AMAZON 

COMPRAR EN LIBRERÍAS: CONSULTAR (SE IRÁ ACTUALIZANDO)*

*Actualmente disponible en librerías y centros sociales de Burgos.

 

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*Relacionados:

La utopía de los estudiantes

Acerca de “La trampa de Tánatos”

Ya disponible “La trampa de Tánatos” en formato ebook

La Segunda Transición vista por un militante del Frente Antiprostitución




Utopía y apocalipsis: releyendo a Ballard.

Consideramos que la mejor manera de volver a la obra ballardiana, en este tiempo de gusto sintomático por las distopías y las ficciones apocalípticas, es entender que Ballard era sobre todo un estupendo detector de tendencias que, en el caso de las distopías y las ficciones apocalípticas, desarrollaba y narraba desde lo negativo, pero que también sabía abordar desde la perspectiva anticipadora y positiva del impulso utópico, creando el mundo utópico de Vermilion Sands en cuentos como Venus sonríe (1967).

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Artículo disponible en Revista Quimera

COMPRAR Nº438 DE QUIMERA

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Otro artículo de Víctor Atobas en Quimera:Literatura utópica: señales de esperanza




Reseña de “La trampa de Tánatos” en Moon Magazine, por Elena Fernández

 

LEER EN MOON MAGAZINE




Lee las primeras páginas de «La trampa de Tánatos»

Ya puedes leer las primeras páginas de La trampa de Tánatos, la última novela de Víctor Atobas, que saldrá a la venta el próximo 31 de mazo.

La trampa de Tánatos, por V. Atobas - Primeras páginas

Entradas relacionadas:

Acerca de La trampa de Tánatos

La nueva novela de Víctor Atobas verá la luz en 2020




[Charla-debate] “¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal?” en el marco de las I Jornadas Urbanismo y Conflicto Social

El próximo 14 de febrero (20h), en un espacio de urbanismo colectivo como el CSR de Gamonal, en el que los vecinos podemos reestructurar y redistribuir el espacio, proponiendo nuevos usos a partir de nuestras necesidades, estáis invitados a la charla del escritor y editor de Zoozobra Magazine, Víctor Atobas, quien llevará a cabo una intervención con la intención de animar el posterior debate sobre la manera de afrontar los planes especulativos de los poderosos y sus mayordomos, quienes continúan entregando el barrio al mercado mientras Gamonal sigue deteriorándose.

La sesión se engloba en el marco de las I Jornadas Urbanismo y Conflicto Social que se celebrarán en el CSR.

Las jornadas continuarán el 21 de febrero (20h), con la charla-debate titulada “Abordar la okupación desde la Geografía: articulación social y patrimonio. La situación de Valladolid (1979-2019)”, a cargo de Pablo González.




Publicación de la antología: “¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal? Una propuesta por el urbanismo colectivo”

Zoozobra Magazine, en colaboración con Diario de Vurgos, publica la antología titulada ¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal? Una propuesta por el urbanismo colectivo. La antología reúne los artículos del escritor burgalés Víctor Atobas referentes al nuevo intento de los poderosos y sus mayordomos de imponer su plan de futuro en el barrio de Gamonal, entregando el barrio a los intereses de la especulación y el comercio – es decir, al mercado, al urbanismo capitalista- mientras Gamonal sigue deteriorándose y los vecinos seguimos sufriendo la desigualdad social reproducida a través del espacio.

La antología sugiere al lector rastrear el recorrido del debate público, que se llevó a cabo en las redes sociales después de que los medios de la ciudad, especialmente Diario de Burgos, trataran de secuestrar el debate, manipulando y restringiendo la información con la intención de que no se produjera polémica alguna. Finalmente, la polémica llegó con cientos de mensajes contrarios al bulevar en las redes sociales, aunque también hubo multitud de vecinos que manifestaron que en el debate sólo se criticaba y no se proponía. Poco después el debate se centraría en la propuesta del urbanismo colectivo, en el que los arquitectos y urbanistas se limitarían a aplicar la voluntad popular, transformando esta en espacio, para que así los vecinos podamos planificar nuestro futuro.

La antología es gratuita.

DESCARGAR

La presentación tendrá lugar el 14 de febrero a las 20h en un espacio de urbanismo colectivo como el Centro Social Recuperado (CSR) de Gamonal, durante la primera sesión de las Jornadas Urbanismo y Conflicto Social.

 




La nueva novela de Víctor Atobas verá la luz en 2020

Han transcurrido más de seis años desde la publicación de Manifiesto ni-ni, la última novela de Víctor Atobas. Esta proponía una reapropiación subversiva del término ni-ni, mediante una narración satírica, repleta de humor y rabia, en la que el personaje Joel Estuardo se negaba a estudiar y a trabajar para dedicar todo el tiempo libre a la revolución. No será hasta 2020 que el autor burgalés, fundador de la revista Zoozobra y doctorando en filosofía, regrese al género novelístico con una propuesta que trata de alejarse de la falta de libertad de la literatura confesional para encontrarse con las posibilidades ofrecidas por la fantasía, la ciencia ficción, la sátira o la reflexión filosófica. De esta manera, las referencias incluirán desde la cultura popular – como Los Simpsons o Harry Potter– hasta la inversión dialéctica de la angustia en esperanza siguiendo el método de Hegel, en una obra destinada a contar cómo el deseo mediado por los intereses capitalistas puede volverse en contra de las personas.

Así, la obra pretenderá huir de la distinción entre alta y baja literatura, en una narración cargada de intensidad en la que el dios de la muerte y la destrucción, Tánatos, tratará de convencer a los jóvenes protagonistas de que la única posibilidad con la que cuentan es la de producir, producir hasta morir y olvidarse de ellos mismos; lo único que deberían hacer se reduciría a convertirse en esclavos de su misión destructiva. Sin embargo, el dios de la vida, Eros, se transformará en una mariposa para rescatar la memoria y la poesía de lo humano, y de esta manera alentar a Marcos, Keylor y Liliana a afrontar la lucha contra el sistema prostitutivo que se encuentra figurado en la novela como una suerte de máquina devoradora en la que debemos resultar rentables si no queremos ser descartados. Las víctimas de Tánatos no dejarán de sucederse, unas tras otra, hasta que los jóvenes decidan tomarse la justicia por su mano y militar en el Frente Antiprostitución, una suerte de organización vanguardista que trata de ofrecer la alternativa de la lucha y la esperanza frente al <<goce prostitutivo>>, un término que Víctor Atobas tomó de Lyotard y que figura como la vagina, el choro, la ranura que el sistema nos abre para que disfrutemos mientras este – el Monstruo Sistémico- se alimenta de nuestras despensas de energía.

Santiago Alba Rico ha descrito la narrativización de Atobas del <<goce prostitutivo>> como <<un gran descubrimiento>>, y ha calificado la novela como una <<distopía universitaria>>, en el sentido de que la distopía es la esperanza bajo su aspecto negativo. Por su parte, Elvira Navarro se ha encargado de la revisión de la obra, que se publicará en Zoozobra después de que algunas editoriales españolas se negaran a valorarla. Más allá de que las editoriales tradicionales le permitan o no a Víctor Atobas publicar su nueva novela, lo cierto es que esta ya ha recibido algunos reconocimientos por parte de escritores y lectores que se encuentran abiertos a propuestas rompedoras.

Las previsiones de lanzamiento apuntan a que la obra podría ver finalmente la luz durante 2020, siendo Burgos y Madrid las localidades que albergarían las primeras presentaciones.




Pensar España desde Marx

  • En
    este artículo
    intentaremos entender lo que ocurre, partiendo
    del
    pensamiento de Marx.

  • No
    todo es tan negro como lo pinta cierta izquierda: en la
    postmodernidad pueden encontrarse potencialidades revolucionarias.

Vivimos
tiempos convulsos. Resulta difícil saber qué demonios está
sucediendo. Frente a los discursos de los partidos y los medios de
comunicación, es decir frente a los análisis institucionales,
propongo que apliquemos un método de pensamiento que supuestamente
todos ejercitamos día a día pero que, sin embargo, no es tan usual
como parece. Me refiero a la dialéctica, que hace frente a la
propaganda de Podemos indagando
en los límites de
nuestros propios pensamientos.
En anteriores ocasiones ya
aplicamos ese método dialéctico. En 2016 hicimos una propuesta para
el segundo congreso de Podemos (1). Posteriormente
desarrollamos la crítica dialéctica para rebatir la hipótesis de
que dicho partido era la vacuna contra el fascismo en España (2).
Ahora toca desarrollar en un sentido más amplio el método
dialéctico.

Casi el primer paso obligado en un análisis dialéctico, consiste enaceptar que el observador forma parte de la situación histórica porla que se está preguntado. No podemos evadirnos como si fuéramospájaros; carecemos de alas, estamos limitados por nuestra época,pero eso no quiere decir que permanezcamos en una jaula. Una vezreconocida nuestra posición limitada, el siguiente paso en elanálisis dialéctico es la elección de los determinantes, que sonsiempre económicos – aunque esta vez leídos desde la economíadeseante-. De nuevo, igual que en la propuesta para el segundocongreso de Podemos, los determinantes son los mismos. Pues no se haproducido una ruptura o discontinuidad de la situación históricadesde entonces – lo que nos habría obligado a cambiarlos-. Eldeseo molecular sería uno de esos determinantes, por una parte,vinculado a los deseos cotidianos y a los movimientos sociales debase, y el deseo molar que corta, desplaza, traduce, reprime o seapropia de esos deseos cotidianos o íntimos, y que dota de extensióna las instituciones de dominio, sería el otro determinante. Luegotomamos ese dualismo y lo convertimos en lo Uno. La interrelaciónentre el deseo cotidiano y el molar o institucional es el movimientodialéctico de la sociedad. Por tanto, el deseo cotidiano y el molaro institucional no pueden entenderse de forma separada. Mientras queel deseo cotidiano insiste y deshace el deseo molar o institucional,éste actúa como la otra cara y persiste en su extensión,desplazando y traduciendo los deseos cotidianos para dotarles de unaintencionalidad funcional a los intereses del dominio. Ambos planosdel deseo se encuentran en una relación dialéctica, eso es lo másimportante. Y lo que es más importante aún, a saber, que esarelación es histórica.

Si
queremos partir de Marx, debemos introducir dos ejes de
análisis. Uno de éstos sería el análisis de la dialéctica entre
las clases, que es una cuestión relacional, y que no debe
interpretarse como un análisis de las clases como grupos separados.
Hay marxistas mucho más formados que yo en este sentido, que están
llevando a cabo dicho análisis relacional (3).
Aquí nos centraremos en el otro eje, a saber, el del contenido y la
forma, que ya utilizamos en el artículo que rebatía la hipótesis
de Podemos como vacuna contra el fascismo. Este eje, traducido a
términos postmodernos, es el eje entre el contenido deseante – los
flujos de deseo- y la forma ese deseo “sedimentado” en el plano
molar o institucional.

La
contradicción que debemos pensar es entre los deseos de la vida
cotidiana y los deseos molares, del orden institucional, que cortan,
traducen y desplazan a aquéllos. El movimiento dialéctico que
señalábamos en 2016 fue precisamente cómo los deseos del 15M, que
habían tendido hacia el polo revolucionario siguiendo la línea de
fuga de “no nos representan”, fueron cortados y traducidos por
Podemos. Dicho partido operó un código de des-traducción del
sistema político del 78. Pero ese trabajo negativo, en una
inversión dialéctica,
se revela como en algo positivo
(productivo); es decir, esa des-traducción del
régimen del 78 fue a un mismo tiempo la traducción de los deseos
cotidianos o íntimos del 15M
.

¿Pero
qué ocurre ahora? A finales del año 2018. La percepción
diferencial es otro momento de la dialéctica; lo que ocurre ahora no
tiene que ver con el polo revolucionario hacia el que tendieron las
vinculaciones o catexis del deseo del 15M, sino precisamente con la
contradicción en el seno de los deseos de la vida cotidiana. Es
preciso aquí introducir la ambigüedad. Es posible que
dialécticamente el impulso del 15M vuelva a aparecer bajo otra forma
distinta, pero esa otra forma puede ser o bien revolucionaria, o bien
fascista. Es
o es lo que nos estamos
jugando hoy en día.

En
este momento debe operar la ambigüedad de la dialéctica. En
cierta forma, Marx vio los problemas como soluciones;
las
tendencias autodestructivas del sistema, por ejemplo. Y
nosotros haremos lo mismo, veremos los problemas como posibles
soluciones. Pero antes debemos dar otro paso dialéctico: el paso al
plano único. La descripción de la lucha de clases en España,
realizado por marxistas mucho más habilidosos que yo en eso, debería
unirse entonces al análisis que realizamos de la relación entre
contenido (los flujos deseantes) y forma institucionalizada o
“sedimentada” de ese deseo. El paso al plano único, en
dialéctica, quiere decir el paso de lo diacrónico – las
descripciones de los sucesos históricos o las rupturas, fechadas
temporalmente, por ejemplo las huelgas y otros conflictos de la clase
trabajadora- al sincrónico, es decir a lo sistémico. Los importante
es señalar el capital como mediación de nuestros deseos cotidianos.
En términos marxistas, la categoría de mediación – que expresa
una relación- es básicamente la mercantilización o la
cosificación. Todo se convierte en mercancía.

Nuestros
deseos son traducidos por el capital. Pero los deseos cotidianos y
íntimos se fugan y deshacen esas traducciones
del capital.
Esto lo podemos comprobar en un campo que aún lo está colonizado
del todo por el capital;
el campo de lo
estético
. En las novelas encontramos los miedos y
esperanzas de una época; para la crítica marxista, las novelas son
síntomas de la historia. Además, a diferencia de la filosofía, la
literatura no cosifica ni cierra por completo el sentido. Resulta que
buena parte de la narrativa postmoderna se caracteriza por ser un
síntoma del goce del consumismo. El mejor ejemplo lo encontramos en
David Foster Wallace, en cuyos relatos aparecen personajes que
se gratifican mediante el capital pero son incapaces de disfrutar de
la vida y se vuelven una suerte de enfermos mentales dependientes de
los antidepresivos y los psiquiatras.

Por
otra parte, y esto no es casualidad, en la escena narrativa están
apareciendo cada vez más distopías que, sin embargo, reflejan algo
muy distinto a los relatos de Wallace. Cualquiera que sea el
contenido de esas obras, el impulso que subyace es el del deseo
molecular. La forma de esas novelas aparece bajo su poder negativo,
narrando los síntomas ocasionados por el poder destructivo del
capital en el plano de las relaciones humanas y con respecto el medio
ambiente. Esa forma negativa, en una inversión dialéctica, puede
tornarse positiva; lo que mueve a esas obras es el deseo de escapar
de la lógica del capital; fugarse y alcanzar un territorio donde
nuestro deseo no sea traducido por el capital, donde no seamos
obligados a competir con el Otro. En el panorama narrativo español,
por ejemplo, y aunque no sea una distopía, podemos mencionar la obra
de Isaac Rosa Final feliz
(2018), en la que se muestra
cómo el amor ha cambiado por mediación del capital; ya no amamos al
Otro por lo que es, sino por lo que nos aporta.

En
este preciso momento es necesario volver a la dialéctica de Marx,
quien veía los problemas como posibles soluciones. Cuando
estamos inmersos
en el análisis de la relación entre forma y contenido, deberíamos
contar ya
con un análisis de la
dialéctica entre las clases sociales en el Estado español. El
empleo asalariado como forma de institución social está llegando a
su declive histórico; esto podría parecer algo negativo, millones
de personas se quedarían sin empleo y por tanto su identidad se
vería fragmentada.
Eso ya está sucediendo y
es terrible. Pero
al mismo tiempo podría
convertirse en algo positivo;
a saber, el cumplimiento del deseo de auto-realizarnos como personas
y no como cosas destinadas a
producir, consumir y ser controladas hasta la muerte,
deseo que
se encontraba imposibilitado por el empleo que nos quitaba el tiempo.
De modo que la izquierda, si realiza una análisis diaĺéctico,
debería buscar cuáles son las potencialidades de la postmodernidad.

Claro que dicha labor
plantea muchos problemas, pues
los sindicatos y los partidos de izquierdas dependen
de la identidad como trabajador. Sin
embargo, en vez de quejarnos de la época que vivimos – la
postmodernidad-, o apelar a la nostalgia, deberíamos entender que
los problemas pueden ser las soluciones.

La
tarea de la dialéctica no es ofrecer un programa ni una fórmula
mágica; no trata de inventar un nuevo tipo de pensamiento, sino
mostrar precisamente cuáles son los límites de éste. Pensamos
los límites desde las contradicciones de nuestra época, y en este
sentido la ambigüedad que introduce la dialéctica parece bastante
útil a la hora de pensar.

El impulso del 15M sigue
latente en la sociedad, pero debemos prestar atención al hecho de
que contenido está adquiriendo una forma virulenta y fascista, pues
como referíamos las vinculaciones del deseo cotidiano oscilan entre
el polo revolucionario y el paranoico o reaccionario, y
dependen al mismo tiempo de las
territorializaciones
y traducciones operadas por el poder en el plano molar o
institucional. Resumiendo,
la ambigüedad de
dicho impulso deseante
significa que éste puede
tender hacia la revolución o
hacia el autoritarismo
y el fascismo.

En
la época que nos ha tocado vivir hay potencialidades tan grandes
como el cumplimiento del viejo deseo de escapar del empleo asalariado
y poder auto-realizarnos como personas y no como cosas
.
Lo que le ocurre a la izquierda española es
que depende de la vieja personalidad, asociada a la modernidad, del
trabajador con empleo estable que desarrolla una biografía lineal.
El debate lanzado por Manolo Monereo
(4)
le seguía el juego a la extrema derecha en el sentido de que
desplaza
ba los
dos ejes del análisis marxista:

el eje de la dialéctica
de las clases, del
estudio de
la clase
trabajadora como relación respecto a la clase burguesa, fue
sustituido por Monereo por una apelación a la “clase obrera
nacional” en la que la política sólo podía
pensarse
en términos de amigos y enemigos de esa “clase obrera
nacional”;
por tanto, el
inmigrante aparecía
como
un
competidor de los trabajadores españoles, un enemigo.
El otro eje marxista que desplazó
Monereo fue el del contenido – los flujos deseantes- y la forma.
Pero cabe
peguntar
q
uso hace la clase trabajadora de la forma partidista.
¿Por
qué el deseo del 15M era fugarse de esa forma?

Eso sería preguntarnos por los límites
en
los que nos sitúa
la
representación,
la
mediación que nos convierte en espectadores pasivos de la política
.
La
conclusión es que
debemos pensar dialécticamente; y eso quiere decir pensar los
límites de
nuestro propio pensamiento. La
izquierda necesita que la gente piense.

NOTAS:

1.
Atobas, V (28/12/2016), Podemos:
deseo y populismo
,
Kaos en la Red. (Enlace
https://kaosenlared.net/podemos-deseo-y-populismo/
) Nota: A pesar de que Deleuze era un filósofo no dialéctico, en
ciertos momentos su pensamiento se mueve de forma dialéctica. En
el artículo es posible apreciar el método dialéctico en la
relación entre el deseo molecular y el molar.

2.
Atobas, V. (7/12/2018), Entender el fascismo en España: ¿Marx o
Podemos?, Kaos en la Red. (Enlace:
https://kaosenlared.net/entender-el-fascismo-en-espana-marx-o-podemos/)

3.
En especial mencionaremos las publicaciones Viento Sur, Sin Permiso y
New Left

4.
Monereo, M. (5/9/2018), ¿Fascismo en Italia? Decreto dignidad,
CuartoPoder. (enlace:
https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/05/fascismo-en-italia-decreto-dignidad/)

Licencia:

Pensar
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licencia Creative
Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International
License
.

*
Víctor Atobas es escritor y activista cultural. Entre otros
libros, es autor de Autoridad y culpa (Piedra Papel Libros,
2017), y El deseo y la ciudad. La revuelta de Gamonal
(Zoozobra, 2018).