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En plena campaña de navidad y todas las empresas nos bombardearan (aún más) con publicidad sexista para vender sus productos. La publicidad en la que podemos ver mujeres con poca ropa y en posturas sexuales ofreciendo productos como coches, relojes, etc. Estos estereotipos que se fomentan todo el año pero se intensifican ahora nos dan una imagen de como tienen que ser todas las mujeres: delgadas (la talla 36 es lo “normal”), bien peinadas (siempre de peluquería donde se genera un uso de tintes, lacas y aerosoles que cada vez producen más alergias, asma y otras enfermedades), con poca ropa y muy ajustada, etc.

Todo esto influye en nuestro día a día, ya que naturalizando estas modelos las mujeres nos sometemos a dietas (que en muchos casos nos dejan sin fuerza física ya que no ingerimos las proteínas adecuadas), nos subimos a altos tacones desde los que es imposible andar con los que los pies se deforman y existen estudios que dicen que toda una generación de mujeres padece hallux valgus y dedos en martillo, además para mantener la eterna juventud el mercado nos ofrece una larga lista de cremas y productos de maquillaje sin valorar el riesgo de alergias que supone el uso continuado de cosméticos, y cuando esto no basta se recurre a la cirugía que ya no supone un lujo para una parte de la población ya que ofrecen una linea de pago al alcance de cualquiera. El Estado español fue hasta el inicio de la crisis en el 2008 el primer país de la Unión Europea en número de intervenciones estéticas, hoy todavía se sitúa entre los diez primeros.

Además de los trastornos en la salud de las mujeres y el continuo estrés psicológico que supone el estar guapa y perfecta para todo, un grupo feminista Francés acaba de publicar un estudio en el que demuestran como el mercado infla los precios en los productos destinados al consumo femenino, inflando el gasto anual medio de mujeres en torno a unos 2.000€ más que el de hombres comprando productos similares.

Queda clara así la alianza entre el sistema capitalista y el sistema patriarcal que nos reducen a mera mercancía que tiene que agradar visualmente aún a costa de su salud y de paso aumentar el consumo tanto de cosméticos como de ropa y calzado para estar siempre a la moda, cada año las campañas de moda para mujeres son más sádicas y cambian los estilos del propio cuerpo, hasta hace unos años lo importante eran los pechos grandes y enormes escotes, ahora se resaltan las piernas al aire y por supuesto bien depiladas: han aumentado los métodos de depilación y cada día son más mujeres las que se someten al sadismo del láser que, como la cirugía estética, se financia en cómodos plazos para estar al alcance de todxs.

Y mientras nos bombardean con esta publicidad y en nuestras relaciones sociales se recalca nuestra belleza (a diario oímos de bocas conocidas ese “Que guapa estas”) acabamos más preocupadas por nuestro físico que por lo que pasa a nuestro alrededor, no recuerdo donde leí que “Las mujeres están tan ocupadas en no caerse de sus tacones que no tienen tiempo para salir a la calle a luchar por sus derechos” pero con esta sencilla frase podemos resumir el control al que estamos sometidas en el día a día sin que haga falta ninguna presión visible.

Por esto es necesario que nos replanteemos nuestras practicas diarias y combatamos poco a poco el sexismo porque mientras tengamos naturalizadas ciertas prácticas y ciertos comentarios no nos trataremos en igualdad y no tendremos las mismas oportunidades ni fuera ni dentro de la lucha.