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Despacio, muy despacio.

Camino despacio, para que las hojas muertas

no hagan idea de que salí con prisa,

para que las lunas encintas

no me aguarden curiosas.

Despacio, poco importa

que murmuren mis pasos,

mientras no despierten, atrás queden,

muy a lo lejos, sus labios

vestidos de largo.

Poco a poco, despacito,

bebiendo la frescura del aire

porque el mar, ayer,

entró hasta el río.

Así, aparentemente tranquilo,

las preguntas no tienen

estribos con los que cimbrar

mis gestos rígidos.

Sí, llegaré, malherido en el alma,

muerto en el habla.

Pero voy tan despacio

que por mucho que abra,

-cerré a cal y canto mis entrañas-

la puerta no sospechará nada.

***

Os dejamos con las canciones basadas en el poemario de Juan Carlos García Hoyuelos, “Se lo dije a la noche