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Francia – Tarragona, 6-8-2015

XXVII

“Quien mueve las piernas,

mueve el corazón.”

Nos vamos por donde venimos,

pero no decimos adiós solos

y los bolsillos no están vacíos.

Decimos adiós con los ojos brillantes

y con amigos;

con un elegante acento parisino.

Decimos adiós con historias,

con huellas en el corazón

de los caminos,

nos despedimos con abrazos

para expresar lo que sentimos.

Decimos adiós sin ganas,

con el espíritu vacío;

nos vamos cambiados,

nos vamos distintos.

Que nos llevamos tatuajes

de vientos lejanos

y sonrisas de estrellas,

nos acompañan

momentos cantados

y mil cosas bellas.

Decimos adiós con acento y en bajito,

que no nos oigan las aves,

que volveremos,

y volaremos sobre nuestro susurro

enterrado bajo granito.

Que no se olvida lo grande,

que en nuestro alma tiene un sitio,

que nuestro adiós es triste,

pero es bonito.

Que aún podemos sentir

el frescor del agua salada

en nuestras suelas,

que las estelas

dejadas en la mar

valen la pena.

Que no es adiós lo que decimos,

que es un hasta siempre a los amigos.

Te digo que no me voy solo,

que el amor viene conmigo.