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Fotografía por Eduardo Blazquez

Si te enfadas

tendrás dos trabajos:

enfadarte y desenfadarte.

Si no te enfadas

figuraremos que el paladar

goza de la agria inmundicia que encima

te volcamos.

Si no te enfadas

figuraremos las perforaciones en las áreas

como terroncitos de azúcar achicados

disueltos por ácido

que con dulzura palpas.

Si no te enfadas

como un demonio de tridente y ojos rabiosos y llamarada

figuraremos que los abordajes

de las mortuorios navíos de las sombras

te cubren de tesoros.

Si no te enfadas

es que aguardas como un majara

que las estrellas hablen

y destellen la lengua de arcanos brillantes.

¿Pero quién recibiría tu luz

en caso de que te enfadaras con nosotros

de espejos amos y señores?

Nadie recibiría tu luz

más bien la prenderíamos de nácar vacío

más bien la dejaríamos opacarse

en tu ensanchamiento sombrío y desesperante.