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Estoy arañando las paredes
desde que tiré tu nombre por la ventana
en la última discusión.

Apuesto a que tú, ya ni siquiera riegas las plantas con desgana.
Enero te está haciendo el favor de lloverlas encima.
Y el agua las llega al cuello.

Las está ahogando
y a nadie le importa.

En realidad está siendo un cabrón.
Como el final del verano lo fué.

Hay un corazón encharcado,
y a nadie le importa.

La chica del tiempo ha vuelto a predecir
temporada de lluvias torrenciales
y paraguas rotos en las esquinas de la ciudad.

Sácame de aquí y llévame a algún lugar
dónde solo estén tus manos
bailando la curva de mi cuerpo.

Donde no respiremos aire,
y sea él, el que nos respire a nosotros.

Donde el viento no empuje,
y nos deje ser.

Rebobina hacia atrás la cinta de nuestros golpes
y permítete fallar.

Permítete que duelan las caídas a cámara lenta.

No pasa nada
yo estoy aquí
no me he ido
no aún.

No aún que aún te espero.

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