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En el baúl de las letras nunca escritas,
guardo una botella mediada de licor
que visito de noche cuando tú suscitas,
resucitas, de lejos, distante, el dolor.
En el baúl de las letras nunca escritas,
guardé el epitafio de aquella amistad.
Palabras, promesas, ya todas marchitas,
sabiendo que ayer me faltó la verdad.
El el baúl de las letras nunca escritas,
volar como Pan, a mí, me pasaba.
Volaba, reía, soñaba, contaba gotitas
de felicidad y de gozo que yo, destilaba.
En el baúl de las letras nunca escritas,
no cuento mi vida ni por casualidad,
si acaso la historia de cuentos y cuitas
que a todos, o a nadie, le pueden pasar.