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El Bulevar de Gamonal supondría un claro ejemplo de la lógica expansiva de la ciudad, bajo el modelo urbanístico del capitalismo, cuya planificación ha sido entregada a los mercados. 

 

Al igual que sucedió con el Bulevar de Gamonal, cubrir la Plaza de Toros es otra obra faraónica que sirve para absorber el excedente del sector inmobiliario. En el caso de Burgos, el sector diversificó su cartera de productos hacia suculentos contratos en los servicios públicos huyendo de los fondos secos de rentabilidad, durante el periodo previo a la crisis.
El crecimiento urbanístico de la ciudad impidió mantener la tasa de ganancia media en el sector, cuya inversión se realizó de forma paralela a las actuaciones públicas que revalorizaban el centro de Burgos, buscando zonas de expansión y abandonando las periferias. El modelo urbanístico fue encaminado a canalizar ese excedente que se había generado con la burbuja inmobiliaria, hasta que el crecimiento no pudo ser absorbido ni materializado a través de la política especulativa sobre el suelo, que genera desigualdades dentro de la ciudad, disgregándola en barrios obreros como Gamonal y en opulentas zonas como La Castellana. Quedaron vacíos los edificios y los esqueletos de hormigón, erguidos e impasibles en el horizonte, moteados de carteles rojos y blancos y amarillos en los que podía leerse en venta.  Echaron a la gente de sus casas, mientras se lavaban las manos y buscaban negocios más rentables. El caso del HUBU y de la UTE EFICANZA, en la que se encuentra también Méndez Pozo; el Jefe cuestionado de la ciudad, derrotado por los vecinos de Gamonal y de Burgos durante las históricas movilizaciones de enero que, por cierto, han recibido distintas lecturas ideológicas.
Manejo la siguiente hipótesis, aunque no he podido corroborarla. La inversión del Bulevar sería la prueba de que el capital necesitaba fondos rentables, y el Ayuntamiento diseñó el Bulevar bajo las pretensiones de dar salida a los excedentes del sector inmobiliario y de incrementar el precio del suelo, repercutiendo en la variación de las rentas y alquileres, o en el costo por el transporte. Cualquier actuación urbanística en un punto concreto de la ciudad, afecta al resto de la ciudad, compuesta de interrelaciones.
El Bulevar buscaba un incremento de los precios del suelo de Gamonal, sobre todo calles y comercios adyacentes, con la predicción de que el barrio dentro de algún tiempo se convertirá en el “centro de Burgos”. La expansión de la ciudad conllevaría la creación de nuevas periferias definidas respecto a la centralidad del casco histórico y las centralidades surgidas en el futuro, entre las que se incluiría un Gamonal totalmente reformado del que el Bulevar habría sido su nave nodriza.
Esto supondría un cambio respecto a lo que Gamonal ha supuesto en la predicción espacial, siempre caótica y caracterizada por contradicciones. El barrio cambiaría, siguiendo esta hipótesis, su estatus suburbial a una zona en expansión donde confluyeran los intereses del capital; construyendo el Bulevar, el suelo se revalorizaría, suponiendo un punto todavía muy primerizo de la estrategia urbanística pensada para las siguientes décadas. Si los precios de las viviendas y los alquileres subieran, entonces la clase trabajadora se vería obligada a trasladarse, dada la bajada de salarios. Ante el deterioro y el expolio de los servicios públicos, las condiciones de existencia empeorarían. Surgirían recintos privatizados, vallados, vigilados, artificiales, ocupados por la pequeña burguesía y los profesionales liberales, y la población de renta baja sería expulsada del centro y de los barrios que hubieran captado la atención de los inversores.
Si el precio del suelo fuera aumentando, y los flujos expansivos del capital se centralizaran en un Gamonal convertido en “el centro de Burgos”, probablemente las empresas y los comercios llegarían acompañados de un inmenso plan de inversión pública, al igual que ocurre en estos casos, dando salida al plusvalor generado con la especulación y las lógicas acumulativas. La creación de nuevos barrios como el G3, así como las limitaciones geográficas con las que cuenta la expansión de la ciudad, podrían ubicar a Gamonal como una zona; más que en expansión, como hemos dicho antes, en transformación.
El parque de viviendas tan viejo y la precipitada construcción de barriadas para la clase obrera, que convivía junto a las fábricas y las huertas y los cuarteles, sería uno de los principales escollos para la transformación de Gamonal en una zona más cara, el suelo aumentaría su valor de cambio artificialmente, siguiendo las lógicas especulativas del capital, incluidas inversiones públicas como el Bulevar o la privatización de las plazas de aparcamiento. Otro de los escollos lo plantea el movimiento vecinal, que propuso alternativas a la construcción del Bulevar y que se encuentra en conexión directa con la realidad social del barrio.
Ante esta hipótesis se abren dos caminos. Si la estrategia del capital, y por tanto del Ayuntamiento, se centra en transformar Gamonal de cara al futuro para albergar allí la confluencia de los flujos económicos, entonces el barrio tradicional de Gamonal morirá y la población obrera será sustituida por aquella de rentas más altas, desplazándose a las nuevas periferias. El otro camino tomado por el capital sería el abandono total de Gamonal, más allá de alguna actuación de tinte electoralista. Si el movimiento vecinal expande el “derecho a la ciudad”, reproduciéndose en otros puntos de la ciudad y dirigiéndose a la masa, el modelo urbanístico será puesto en entredicho. Levantan el asfalto, entierran tus derechos.