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Presentación, por Carmen Picada:

 

Antes de ser lo que soy, fui diseñador industrial de moda. Trabajaba de 9:00 am a 7:30 pm para una pret-a-porter dedicada a tapar las vergüenzas de la clase media con réplicas (convenientemente modificadas) de las grandes firmas y sus sucedáneos. Antes de esto, fui un buen estudiante, un hijo ejemplar, un niño un poco gordo y, mucho antes, una pequeña rubia mofletuda y sonriente sobre quien todavía no había caído el hachazo invisible y homicida que nos convierte en ángeles con grandes alas de cadenas.

Hasta la tarde del 29 de noviembre de 2012 no fui consciente de este transcurso vital. Esa tarde, tras leer cierto libro del yerno cubano de Marx, empecé a tener claro quién fui y quién quería ser. Como en una revelación, descubrí que no tenía interés alguno en vestir cuerpos, sino en desnudarlos y en abarcar sus volúmenes con mis dedos y con mis lápices.

Dejé la multin

acional que me amamantaba y desde entonces dedico mis días a representar las caras y los cuerpos con trazos académicos, acabados con garabatos impacientes, rudos e imprevistos. No tengo escuela, ni la necesito. Busco mi estilo, al igual que busqué mi nombre y a quien evoca ese nombre dentro de mí. Soy Carmen Picada y nada más… y nada menos…