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Susana Rioseras trabaja en la creación artística, además de impartir clases en la Escuela de Artes de Burgos, dinamizar la cultura alternativa en Espacio Tangente y de la trayectoria que ha mantenido, sólida y siempre tratando de aportar, en el activismo social, y en especial, en el feminismo y el internacionalismo. Una mujer polifacética y luchadora, genial, con quien tenemos el gusto de debatir. Su obra artística ha aparecido en las Genealogías feministas en el arte español (1960-2010) organizado por el MUSAC y el museo Reina Sofía.

 

Zoozobra Magazine: Muy buenas, Susana. Eres una destacada activista social, participando en diversas luchas por la cultura, los derechos básicos, internacionalismo y la memoria histórica, y en especial el combate todavía arduo por el feminismo y la liberación sexual. Ya sabemos que en Burgos las voces críticas no son bien recibidas ¿Cómo vives la militancia y sus rasgos en una ciudad pequeña y conservadora?

 

fotop2-450sspxSusana Rioseras: Realmente la historia de esta ciudad y provincia demuestra importantes ejemplos de lucha republicana y resistencia antifascista, por ello la represión tras el levantamiento militar del 36 contra el régimen democrático vigente, fue tan encarnecida aquí, como así nos recuerdan no pocas voces de historiadoras/es locales como Luis Castro, visibilizando esa oculta tradición de lucha por la justicia social y contra los privilegios, en nuestra tierra de exilio. Tradición que aunque minoritaria, y a pesar de las dificultades, se volvió a visibilizar en los años 70 y 80, con el resurgimiento de movimientos sociales y resistencias vecinales y culturales, que fueron un ejemplo de dignidad para quienes nos incorporamos ya en los 90 con las nuevas reivindicaciones sociales y culturales, obreras, antimilitaristas, feministas, antifascistas, ecologistas, internacionalistas… etc., que igualmente abrieron espacios de aire fresco ante el inmovilismo y conservadurismo imperante. Hoy en día la ardua desideologización se va compensando con la necesidad de recuperar los derechos civiles más básicos, que nos van arrebatando a pasos agigantados y la gente más joven comienza a organizarse, a recuperar espacios de acción y pensamiento contra el patriarcado, la explotación y las desigualdades.

A pesar de todo esto hay que reconocer la lentitud del calado de los cambios necesarios en esta ciudad y por ello, la resignación al exilio de grandes talentos de nuestra tierra a contextos mas receptivos, donde desarrollar sus potenciales críticos, siempre posteriormente mucho más reconocidos fuera de nuestros límites geográficos que en nuestra propia tierra. Por ello las militancias locales dado su carácter minoritario, siempre fueron un tanto endocéntricas , con los problemas internos que esto genera en los movimientos de izquierdas, resaltando aun más, las diferencias ideológicas, de praxis y por supuesto personales…eso de conocernos tod@s y saber de que pies cojeamos a la hora de dividirnos, en vez de unir fuerzas, ha dificultando internamente pactos y alianzas puntuales en las reivindicaciones y denuncias locales necesarias y urgentes que compartimos y que requieren organización, formación y sensibilización frente a un creciente afianzamiento de poder y privilegios de unos pocos, los de siempre, con sus caciques a la cabeza, dueños hasta de la opinión publica local, frente a la pasividad de la gran mayoría.

Aún así, el análisis del activismo burgalés de nuestros tiempos, para mi será siempre positivo. Reconociendo no pocos errores de organización colectiva, y con las necesarias críticas constructivas frente a cierta diversificación de militancias que hemos mantenido much@s, ha sido gracias al empeño, y dedicación vital absoluta en ciertos terrenos muy concretos , como el feminismo, el antifascismo, internacionalismo, las luchas vecinales, las ecologistas, artísticas y culturales, de desarrollo rural…etc., durante años de gente comprometida muy valiosa y concreta, por la que podemos hacer esta lectura positiva y de dignidad de avances sociales frente al enorme desaliento que provoca este contexto un tanto asfixiante y tan inmovilista cultural y políticamente. Por ello es importante recuperar nuestra memoria reciente, reconocer trayectorias, procurar relevos, intentar no caer en los mismos errores, en el pesimismo y las heridas, y seguir apostando por la formación, la concienciación (de clase y genero, especialmente) y la organización colectiva y popular como motor de avance, precisamente donde el camino por la igualdad y justicia social es más arduo.

ZM: ¿Por qué motivos crees que las organizaciones de izquierda no tienen una política sexual a nivel tanto interno como externo, más allá de una cierta vinculación algo superficial con el feminismo o con el movimiento LGTB?

SR: Actualmente el bombardeo del afianzamiento, un tanto a la desesperada, del sistema patriarcal y capitalista-imperialista es cada vez más obsceno mediática y culturalmente, frente a los pocos avances en derechos concedidos en occidente por las supuestas sociedades del bienestar (mientras las clases dominantes continuaban generando lucrativos negocios de expolio de “lo publico” y lo de tod@s), avances muy frágiles, conseguidos gracias a las luchas sociales y sobre todo frente la conciencia cada vez más generalizada de la urgente necesidad vital de un cambio de rumbo global y radical, que frene la generación de cada vez mayores índices de desigualdad e injusticia social especialmente de clase y género, el sistema de privilegios reacciona negándonos de nuevo esos derechos y apuntalando ideológicamente el individualismo, el consumismo, el miedo y esas diferencias de genero, clase, raza, procedencia, ..etc. Ejemplo de ello será la descarada y ofensiva mediática actual hipersexualizadora contra la mujer y por el reforzamiento de los roles de género, que estamos sufriendo los últimos años. (con suplementos de periódicos diferenciados por géneros, la vuelta a los roles tradicionales, el revival del princesismo rosa y el sexismo en los juguetes, la cosificación de la mujer como objeto sexual..etc.)

Los colectivos de izquierdas no han sido ajenos a esta ofensiva y ya su tradición desde el comienzo de las revoluciones burguesas por los derechos civiles y luchas obreras, siempre fue la relativizar, y marginar a algo secundario, la lucha y las voces feministas dentro de sus propias filas. Los encuentros y “encontronazos” han sido arduos entre el feminismo y las luchas de clase, lógicamente por que nunca se quiso reconocer que el sistema patriarcal subyace y mantiene las desigualdades del propio sistema capitalista, (el cuento de que en una sociedad igualitaria y/o socialista se eliminarían automáticamente las opresiones de género, la historia ha demostrado que es una falacia). Esto como sabemos se debe a que dentro de la propia izquierda persiste un desconocimiento muy interesado de la cultura, teoría y praxis feminista, transfeminista, queer y por los derechos LGTBI y una falta de reconocimiento de su lucha, una resistencia y eterno e inconsciente miedo a la pérdida de los privilegios masculinos, que continúan, aún en día, conformando el descanso íntimo del “guerrero”, incluso del “revolucionario” al que le sigue costando mucho agarrar “la escoba” por los cuernos. Y si hablamos de lo “doméstico”, en el terreno emocional y sexual, esto se arraiga aún más, el profundo miedo a lo que se salga de la norma patriarcal imperante, igualmente, favorece esas actitudes de no pocos colectivos de izquierdas, en muchas ocasiones condescendientes y paternalistas, de apoyo y supuesta solidaridad con las luchas feministas y LGTBI, pero que disimulan y pretenden así, lavar la conciencia ante esa falta de interés en una toma de sensibilización, de formación ideológica y personal e involucración real en estas luchas de liberación antipatriarcales, tan necesarias en estos momentos en los que la violencia y las desigualdades de género se agudizan considerablemente, siempre transversales y más acusadas pero, por supuesto, a la par de las igualmente crecientes y globales desigualdades sociales y de perdida de derechos básicos.

Como todo lo demás, esto lógicamente, en la actualidad va transformándose hacia una visibilización cada vez más evidente del pensamiento y la luchas feministas-LGTB, dentro de los movimientos sociales, en las universidades y en muchos ámbitos sociales y políticos, pero los últimos coletazos de un sistema consciente de que agoniza, tanto el patriarcal como el capitalista-imperialista, continuarán generando mucho sufrimiento y afianzando la creciente desigualdad durante demasiadas décadas, a pesar de que el pensamiento crítico y las luchas sociales también en aumento, vayan muy por delante de las propias sociedades, que inevitablemente tendrán que organizarse y concienciarse para sobrevivir colectivamente.

ZM: También eres conocida por tu faceta artística, has aparecido en las Genealogías feministas en el arte español (1960-2010) organizado por el MUSAC y el museo Reina Sofía, y tienes una interesante y rompedora carrera artística. ¿Puedes hablarnos sobre arte y feminismo? ¿Crees que todas las artistas que son feministas son conscientes o lo dicen y al revés algunas lo proclaman sin serlo?

Obra de Susana Rioseras

SR: Aquí nos metemos igualmente en un terreno pantanoso realmente yo no he desarrollado una carrera artística propiamente dicha, me dediqué al acabar mis estudios de BBAA, doctorados, becas y demás , muy rápido a la docencia ( tb artística) y (aunque cuento entre otros proyectos con varias esculturillas puestas por aquí y por allá,…), mis intervenciones artísticas han sido realizadas siempre dentro de proyectos colectivos diversos, muy antiestilo, esporádicas, puntuales y sin interés excesivo en promocionarme personal y profesionalmente en el territorio artístico ni independiente , ni mucho menos oficial, pues creo que para desarrollar hoy en día una carrera artística debes dedicarte de lleno a ello, teniendo posibilidades reales de vivir de tu trabajo y tus proyectos; eso dada la escasez de apoyo real a la cultura, cada vez es más complicado, incluso organizándose colectivamente, como se está logrando desde muchos espacios y colectivos de gestión artística y cultural independiente.

Respecto al arte feminista habría igualmente muchísimo que hablar, por un lado esta la necesidad del reconocimiento de las genealogías de nuestras artistas mujeres que a lo largo de los siglos han sido sistemáticamente invisibilizadas y ocultadas, cuando no plagiadas, y por lo tanto excluidas de la Historia de Arte oficial, (al igual que en terrenos literarios, musicales, científicos, filosóficos, …etc.), la urgencia de la reconstrucción y redefinición histórica de las aportaciones culturales de las mujeres, es una tarea aún pendiente y más necesaria que nunca referencialmente respecto a su inclusión en los libros de texto y en los currículos educativos de todos los niveles.

Y por otro lado el debate sobre la concienciación , intencionalidad, organización y consciencia de las practicas artísticas desde las teorías y practicas feministas y antipatriarcales, está aún sobre la mesa. No por el hecho de ser mujer biológicamente, tu discurso artístico va a reflexionar expresa y explícitamente “sobre” las desigualdades de género, pero si lo va a hacer “desde” esa posición y es ahí, donde inconscientemente enlaza con los discursos artísticos que intencionadamente nos acercan e invitan a reflexionar desde el feminismo y/o el activismo LGTBI, generando subjetividades, descontextualizaciones, denuncias y visibilidades de realidades mucho más lógicas que las propias realidades normativas imperantes, abriendo caminos experimentales en los discursos y las praxis artísticas de cuestionamiento del sistema opresor sexo/genero.

Las prácticas performativas en espacios públicos, las reflexiones autorreferenciales desde el cuerpo, las colaboraciones artísticas de creación y debate colectivo, los talleres de performatividad de género, el uso del video como arma de documentación y denuncia, las nuevas tecnologías, la recuperación artística de los oficios artesanales tradicionales atribuidos a las mujeres, el “artivismo”…y muchas más practicas características de la creación contemporánea, fueron generadas y lanzadas desde una conciencia política de esos primeros grupos de artistas feministas que en los años 70 irrumpieron en la escena artística contemporánea anglosajona, abriendo caminos que como siempre enseguida se apropió el propio sistema artístico descontextualizando la potencialidad de sus practicas y discursos, y minimizando su talento, originalidad y valentía.

Desde que Linda Nochlin escribió en 1971, el fundacional texto titulado “¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”, hasta los análisis de Griselda Pollock, “Inscripciones de lo femenino” 1996,entre otros muchos, sobre análisis feministas de historiografía de arte, han corrido ríos de tinta. Contamos con grandes teóricas/os reflexionando paralelamente sobre las praxis artísticas que desde el feminismo se han desarrollado en nuestros contextos y hasta nuestros días, e irremediablemente su reconocimiento deberá ir ocupando el lugar que le corresponde.

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