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Zoozobra Magazine: Los ilusionistas suelen deslumbrarse por la magia durante la infancia, como en las novelas de Robertson Davies, de la “trilogía de Deptford”. ¿También tú sucumbiste al encanto mágico en la infancia?

Iván Ojeda: Claro que sí, como cualquier otro niño recuerdo una infancia inmersa en la magia, en la que todo era posible. No era necesario ver algo para creer ello, pero sin duda, era la noche antes de reyes el momento en el que nadie me podía cuestionar… que la magia era completamente real.

Z.M: Cuéntanos un poco cuales fueron tus inicios ¿Recuerdas cuál fue tu primer truco?

I.O: Todo comenzó cuando tenía 6 años en una juguetería de mi barrio donde se hacía un sorteo y que casualmente derivó en un carro de la compra lleno de juguetes llamando a mi casa una semana después. Mi madre nada más entrar el carrito por la puerta comenzó el reparto: este para tu hermano, este para tu primo, este para tu otro primo… Finalmente me quede con tres juguetes, de entre los cuales había la típica caja de magia que por aquel entonces anunciaban con un niño al que lo convertían en un conejo. Este anuncio hizo que no me atreviera a abrir la caja hasta pasadas unas semanas, ya que tenía el miedo de hacer lo mismo que en el anuncio con mi hermano y que no lo pudiera deshacer.

Cuando me atreví a abrir aquella caja para mi sorpresa no era lo que había imaginado, donde se cogía una varita, unas palabras mágica y ya está, sino que aquello venia con un librillo de instrucciones en el que no entendía nada, que si segunda falange, que si reverso de la mano… Así me tocó aburrir a mi familia para que me hicieran una especie de traducción de todo lo que venía descrito.

Esto fue el inicio, luego ya conocería a otros magos, entraría en la Sociedad Española de Ilusionismo… pero eso ya es otra historia.

En cuanto al primer juego, este recuerdo que me lo estuvo preparando y “traduciendo” mi padre y consistía en introducir un pañuelo en una bolsa de papel, hincharla y estallarla para mostrar que el pañuelo había desaparecido.

Z.M: En tu representación ante el público ¿Has notado una diferencia abismal entre el asombro de los niños y el de los adultos?

I.O: Puede parecer curioso pero la verdad es que se sorprenden más los adultos, ya que un niño está mucho más acostumbrado a esta sensación. Para los niños todo es magia, es posible y por lo tanto normal, aunque naturalmente la mágica para ellos tampoco pasa desapercibida.

Z.M: El mundo de los prodigios tiene distintas disciplinas. ¿Cuánto tiempo y esfuerzo crees que conlleva convertirse en un hábil ilusionista?

I.O: Creo que lo fundamental es que te guste lo que haces y en este momento es cuando se deja de hablar de esfuerzo y se comienza a hablar de pasión. Por otro lado esto no deja de ser una carrera de fondo en la que nunca se deja de aprender.

Z.M: La relación entre ilusionismo y circo es fecunda ¿Alguna vez has representado funciones en el circo?

I.O: La verdad que nunca he tenido la ocasión, alguna vez me lo he planteado pero al final no lo he llevado a la práctica, aunque no me cierro puertas con vistas a un futuro.

Z.M: ¿Cuál crees que es la situación de la magia y el arte en Burgos, para aquellos jóvenes que empiezan?

I.O: Pienso que en nuestra ciudad no sobran las oportunidades para la gente que empieza en este mundo, asi que les recomiendo que aprovechen todas las que tengan a su alcance, que no pierdan la ilusión y sobre todo, que tengan mucha, mucha paciencia je je

Z.M: Hay quienes trabajan con las monedas, las cartas, los pañuelos, ¿En qué técnicas de ilusionismo trabajas ahora? ¿Podrías contarnos cómo son los espectáculos que representas y que es lo que más te gusta realizar?

I.O: Siempre me fascinaron los números de manipulación con bolas, monedas, cigarrillos, cartas… Aunque actualmente estoy metido de lleno en un espectáculo de escena, dirigido a todos los públicos, en el que se trata de poner en equilibrio la magia y el humor para no dejar a nadie indiferente.

Z.M: ¿Crees que el mundo de la magia y el ilusionismo supone una competición por superarse y elevarte sobre los demás? ¿Quién es tu referente del ilusionismo?

I.O: Para mí la competición no es tanto el superar a otros sino diferenciarse de ellos. Creo que lo fundamental en el mundo del ilusionismo, así como en el resto de disciplinas artísticas, es la originalidad y tratar de poner en manos del público algo que nunca hayan visto antes, eso es lo realmente difícil.

Es difícil quedarse y solamente admirar a un único mago, pero para mí, quien llevó la magia a otro nivel sin duda fue el mago argentino Rene Lavand.

Z.M: El 17 de Julio colaborarás con la fiesta de Zoozobra con uno de tus espectáculos, ¿nos puedes adelantar algo o prefieres dejarnos con la intriga hasta el último momento?

I.O: Creo que os dejaré con la intriga, solo adelantaros que la magia y el humor estarán presentes.

Z.M: Para terminar cuéntanos ¿qué es lo que ilusiona a un ilusionista?

I.O: Creo que lo mismo que a cualquier persona, mi familia, mi novia y los buenos amigos, que son los que están día a día detrás de uno para que no pierda la ilusión.