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La constitución del 78 ya dejó de resultar operativa, no sólo había perdido la legitimad, desde que empezaran los procesos destituyentes del 15M y las mareas, sino que resultó desbordada, del todo, cuando se explicitó la falta de soberanía nacional. Nos referimos a la reforma de art 135 de la constitución, al TTiP y también al euro, que es la forma por la que el neoliberalismo ha apuntalado su hegemonía en la Europa occidental.

Ahora se abre la denominada Segunda Transición, que se refiere a las similitudes históricas con la primera (sobre todo en lo referente a la crisis de régimen), entrecruzadas con diferencias tales como que en 1978 el nivel de violencia política y de miedo, así como la protesta social, resultaban más importantes que en la actualidad, cuando parece que nos hemos quedado esperando que, por esta vez, se incumpla la ley de hierro de las instituciones (teorizada, en la ciencia política, por Michels), que resumiendo viene a decir que el cambio social es institucionalizado, por los partidos, en meras reformas que no responden a las demandas y necesidades de los de abajo. Pasó con el movimiento ecologista en Alemania, o los partidos comunistas y su “compromiso histórico”, ahora invocado por Pablo Iglesias. Pero las señales apuntan a que la tal regularidad histórica, al menos concerniente a los sistemas políticos europeos, puede volver a cumplirse.

El término de la Segunda Transición se refiere, también, a que las estructuras del sistema político requieren de una reforma, al igual que la constitución zombie del 78. Aquí, la diferencia con la “primera” fase transicional, podría verse en que el neoliberalismo no ostentaba una hegemonía tan asentada, de ahí que incluso se hicieran algunas concesiones al PCE, que aparecen escritas en la carta magna del 78, pero que carecen de contenido. Si la historia se repite dos veces, ya saben, primera como tragedia y después como farsa.

Asistimos a la farsa de las negociaciones para formar gobierno cuando, en realidad, y como recordaba Manolo Monereo, con quien están negociando PSOE y Ciudadanos es con los poderes económicos (con quienes tienen influencia en los flujos de la sociedad-red), y si consiguen agradar con sus proyectos reformistas, cosméticos, que apuntalarán sin duda la estrategia neoliberal que en breve volverá a sacudir España, si agrada a los de arriba, entonces el PP puede decir adiós porque los medios de comunicación de régimen presionarán mucho para que el PP se abstenga, y permitir así el gobierno de PSOE y Ciudadanos que, en las medidas sustanciales, podría llegar al acuerdo con los conservadores. Así, la reforma constitucional dejaría en, en esta hipotético caso, una situación muy complicada para Podemos.