image_pdfimage_print

 

 

Cuando escribo esto no se lo que va a pasar ,si va a haber pactos o no. Si tendremos otros 4 años de LaCalle o cambiaran, un poco, las tornas hacia la verdadera democracia, pero la alegría ha sido suficiente. Madrid, Valencia han mostrado una valentía y aperturismo sin precedentes ante tantos años de gobierno de la derechona (sin contar con la dictadura). Hasta aquí se les ha torcido un poco el gesto. Con todo el panorama es frágil, como frágil es cualquier fuerza política nueva en un panorama municipal bastante lamentable, donde el caciquismo y otro tipo de prácticas mafiosas y de control del pensamiento están al orden del día.

Espero que, a pesar de las presiones, salga algo nuevo de todo esto. No espero milagros ni creo en los mesías pero si me han devuelto la fe en la ciudadanía los resultados, incluso aquí donde está todo tan justo y por ver.

Decía Tennessee Williams “Si no estamos al tanto los gorilas tomarán el mando”. Eso hemos soportado muchos años, especialmente los últimos, en esta triste ciudad  de provincias, donde la gente joven ha apuntado con ilusión hacia un giro ideológico cuando menos significativo. El problema vuelve a ser el que ya se planteó con ciertos oportunismos, por ejemplo de los candidatos de ex de IU. ¿Donde está la capacidad de los votantes de ver sus ilusiones hechas realidad? ¿Que capacidad de decisión existe y que valor tienen los compromisos adquiridos? O, al menos ¿podrán ser recogidas todas las propuestas de Imagina Burgos en una ciudad de estructuras férreas y poca cultura sociopolítica?. El cambio era necesario, urgente, cuestión de un ápice de dignidad y no solo por los vecinos de Gamonal. Ante el derrotismo debemos apuntarnos una pequeña victoria, aunque no sepamos que va a ocurrir con certeza.

Los resabios franquistas, la información monopolizada, el amiguismo en la Universidad y sus apéndices, la falta de políticas sociales más allá del populismo, la banalización de la cultura, todo eso puede o debería empezar a cambiar. El empleo en manos de pocos y la riqueza sin distribuir habían hecho de muchas provincias españolas un polvorín.  Aún así nos queda un camino muy largo y esto puede ser el comienzo de algo nuevo. El principio del deshielo que nos ha traído un Mayo, sino triunfal , al menos esperanzador.