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Me lleva a esta reflexión un debate reciente con un compañero que en una discusión acalorada afirmaba que entendía que a las mujeres feministas nos enfadara el hecho de que se creen espacios únicamente de hombres para hablar de su opresión.

Dije que me parecería perfecto que se creasen espacios de hombres para la reflexión sobre cómo les afecta el sistema patriarcal y qué papel deberían asumir en los espacios feministas, pero quizás nuestros compañeros necesiten reflexionar también sobre el rol de opresores que juegan dentro de este sistema.

No pretendo con esto culpabilizar a los hombres, ni mucho menos alejarles de la lucha feminista que entiendo que es una lucha conjunta, pero debe ser conjunta en igualdad de condiciones y en igualdad de reflexión. En general las mujeres cuando comenzamos a tomar conciencia feminista empezamos a replantearnos todos nuestros movimientos, nuestras reacciones respecto al machismo que vivimos en la vida cotidiana, nos presionamos (en el buen sentido de la palabra) para alcanzar ese empoderamiento y perder el miedo al fracaso y hablamos y hablamos de lo que todavía no somos capaces de hacer, de esto o lo otro que me ha pasado y no he sabido reaccionar… Sin embargo, no veo esta reflexión sobre las actitudes propias con los compañeros con los que comparto grandes reflexiones acerca del sistema patriarcal.

Las mujeres volvemos a caer en el juego de asumir toda la responsabilidad y nos vuelve a controlar “esa culpa” que nos han inculcado desde pequeñas y que nos paraliza en nuestras acciones. Por mucho que nosotras leamos, reflexionemos y cada día enfrentemos (cada una como mejor sabe) ciertas actitudes, no lograremos transformar el sistema, ni siquiera nuestros comportamientos si los hombres no lo hacen. Porque por mucho que yo me rebele, la opresión seguirá aquí.

Obviamente no nos gusta, pero este sistema, compañeros, os da muchos beneficios respecto a nosotras, beneficios que asumís por vuestro genero, tanto económicos, culturales, sexuales… y cuando una mujer es oprimida, o atacada con violencia directa sois vosotros los instrumentos que usa el patriarcado, no lo hacemos conscientemente pero todas y todos reproducimos comportamientos machistas dado que desde pequeñxs hemos vivido la desigualdad como algo natural, pero esto no nos exime de aprender, debatir y cambiar, de darnos cuenta que la violencia simbólica del sistema se encuentra en cada pequeño comportamiento, que la agresividad en el espacio púbico hace que muchas mujeres no se atrevan a participar, que las frases hechas (como, por ejemplo: cuando vamos a salir de casa y solo oímos las cosas malas que nos pueden pasar..) son utilizadas para instaurar el miedo en las mujeres y/o nos victimizan creando una imagen de criaturas indefensas, incapaces de dar un paso por sí mismas; además de instaurar los conceptos de pureza, honor… que acaban controlando nuestros cuerpos y coartando nuestros movimientos.

Por todo esto os animo a reflexionar sobre esta parte del juego, la parte práctica, nuestro día a día, la parte más difícil pero de suma importancia. Y entiendo que es muy difícil encajar en la cabeza que en algún momento tú rol es el de opresor (yo? Pero si soy clase obrera!!) pero no se trata de coger un látigo y castigarse porque el patriarcado te haya dado ventajas respecto a las mujeres, simplemente se trata de asumirlo y cambiar actitudes y será entonces cuando estemos en las luchas en condición de igualdad y será entonces cuando realmente seremos fuertes y será entonces cuando no necesitemos esos espacios de mujeres que tan en duda se ponen y será entonces, compañeros, cuando la lucha será más fácil para tod@s. Pero nosotras no podemos deciros por donde tenéis que empezar, ni cuál tiene que ser vuestro papel en esta cosa feminista solo vosotros, desde la reflexión podéis llegar a esas conclusiones que después debatiremos conjuntamente.