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En el mundo actual estamos afortunadamente bastante acostumbrados a siglas como “LGTB” (lesbiana-gay-transexual-bisexual). Dichas iniciales comenzaron a usarse en los 90, y representan al colectivo que persigue el bienestar y la completa integración de estas personas en la sociedad. Últimamente se ha unido a estas siglas la letra I, añadiendo a los intersexuales en la lista (un intersexual es una persona que se encuentra entre los dos géneros). Pero, letras aparte, pocos han hablado hasta ahora de la cuarta orientación sexual: la asexualidad.

Entendiendo a las tres orientaciones principales como la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad, la asexualidad se define como el escaso o nulo interés romántico/sexual por otras personas, ya sean de diferente género al del individuo o del mismo. El número de asexuales se estima en menos de un 1% a nivel mundial. La asexualidad no es un trastorno, una etapa pasajera o el resultado de un trauma. No aparece por motivos morales o religiosos, ni por abusos o por enfermedades. Se trata simplemente de personas que no sienten deseo alguno de compartir su vida romántica y/o sexualmente con otros individuos. Hay asexuales que se enamoran (a esto se le llama “asexual romántico”) pero no desean tener relaciones sexuales. Otros ni se enamoran ni mantienen relaciones. Hay quien tiene pareja y relaciones sexuales, pero no es su preferencia. Esto se explica porque, al ser el colectivo asexual tan reducido, las probabilidades de conocer a otras personas con los mismos intereses son bastante escasas. De ahí que los asexuales románticos que quieren tener pareja (pero no sexo) probablemente terminen en una relación sentimental de tipo heterosexual/homosexual, donde las relaciones sexuales están incluidas. El problema reside en que ellos no las necesitan, lo que lleva a la frustración de una de las partes de la pareja.

Hasta hace poco los asexuales se sentían marginados debido a la falta de referencias, pero afortunadamente cada vez hay más personas que alzan la voz y cuentan lo que sienten. En la actualidad, AVEN (cuyo símbolo es un triángulo invertido de color negro, gris y blanco) es la comunidad que representa y recoge los intereses de este grupo, desconocido e incomprendido todavía por la sociedad actual. Y es que, mientras que en el caso de los homosexuales se ha llegado a una relativa normalización (nadie en la actualidad desconoce qué es ser homosexual), en el caso de los asexuales la gran mayoría de la población sigue ignorando esta orientación, o bien mantiene prejuicios contra ella. Aquí se recoge una lista de los principales:

  • Es gente con traumas sexuales (violaciones, abusos, etc.)
  • Es gente muy religiosa.
  • Es gente con problemas sexuales (frigidez, impotencia)
  • Es gente que aún no ha encontrado a la pareja adecuada, pero ya les llegará el momento.
  • Es gente homosexual, pero no lo admite y sufre un bloqueo psicológico.
  • Es gente fría, rara o desviada, y va en contra de la naturaleza.
  • La asexualidad no existe; es imposible que alguien no se sienta atraído por nadie, porque todos tenemos hormonas.

Muchas personas no entienden que hay quien no está interesado en el amor de pareja y/o en el sexo. Ha habido casos de asexuales que se han sentido acosados por gente de distinto o mismo género. A veces la amistad entre dos personas se complica, y se produce una situación del tipo “callejón sin salida” donde uno se encuentra en la obligación de decir lo que siente si no quiere parecer extraño o desagradecido. La gran mayoría de los asexuales son clasificados automáticamente como homosexuales si no se produce una respuesta satisfactoria a los avances amorosos de la otra parte. Es entonces cuando muchos de ellos se frustran, ya que no están preparados para explicarse, o no saben cómo hacerlo, y tienen miedo de no ser tomados en serio, e incluso de ser acusados de utilizar su orientación sexual como una excusa para librarse de dar una respuesta. Al igual que en el caso de los homosexuales, los colectivos más ortodoxos sostienen que esta orientación va contra natura por el hecho de negarse a procrear. Aunque a nivel inconsciente, vivimos en un mundo hipersexualizado donde se da por sentado que a todo el mundo le gusta el sexo, y éste resulta un arma poderosa de manipulación a través de anuncios, películas, series, música y muchos otros ejemplos. Existe un grupo de personas que basa sus intereses en cosas diferentes, gente a la que le molesta esta hipersexualización; no la comprende o no la comparte, y no desea participar de ella. También son seres humanos, y como tal, deben ser tenidos en cuenta. Por eso es necesario luchar para que el colectivo LGTBI admita pronto a los asexuales en su lista, y para que la población vaya conociéndolos y respetándolos. En América, gente como la escritora Julie Sondra Decker es activista por la asexualidad y explica más sobre esta orientación sexual a través de sus videos en Youtube. Recientemente, además, ha publicado un libro que se titula La Orientación Invisible, Introducción a la Asexualidad.

A estas alturas, seguramente te estarás preguntando cuál es la razón por la que se produce la asexualidad. Las responsables son las mismas que en el caso de las otras orientaciones sexuales: las hormonas. Se desconoce si puede haber o no una deficiencia de la hormona sexual en el caso de los asexuales, y las investigaciones están todavía lejos de ser concluyentes. Lo que sí está claro es que estas personas existen, y que su condición tiene tanto derecho a ser respetada como el resto de las orientaciones sexuales.