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En el círculo de fuego bailan los que me negaron el nombre
en el rincón del exilio el tormento de quien ha dejado de ser
pasaron los taxis, se cerraron cortinas, la casa del amigo quedó en otro plano del tiempo
mi sangre, mi paraguas y el libro del Pesa-Nervios olvidaron darse la vuelta
en la fatiga del preso guardo la llave para sellar el candado
y quedar irremediablemente dentro.

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