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Publicado en Cuartopoder

Es indiscutible. El Movimiento Feminista ha vuelto a sacar músculo en las calles de Madrid 20 meses después de aquella gran manifestación que fue ‘El Tren de la Libertad’. Sin apoyo de la mayoría de los medios de comunicación. Sin rostros conocidos. No se puede negar que esta marcha se ha construido desde abajo, paso a paso, ‘verso a verso’, hasta hacer historia.

El 7N ha sobrepasado las expectativas de sus convocantes. Ha superado el mejor de los sueños de quienes empezamos, allá por diciembre, un diálogo virtual sobre la necesidad y la oportunidad de movilizarnos en Madrid para gritar “Basta ya” después de un año, 2014, en el que el repunte de la violencia de género nos parecía insoportable. No sabíamos que 2015 iba a ser más brutal, más salvaje. Porque salvaje es asesinar premeditadamente a quien dicen amar.

No creamos el 7N para apelar a las conciencias, sino para conseguir que se incluyera la violencia de género en las agendas políticas. Para demostrar que las mujeres somos sujeto político y exigir que se nos trate como tal.

La presencia de Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, de Andrea Levy, vicesecretaria de Estudios y Programas del Partido Popular, ha estado bien, pero no lo está que sus partidos no hayan hecho una apuesta política contra la violencia machista. Está bien que hayan ido, pero no que llegaran a la cabecera y en un “porque yo lo valgo” pensaran que tenían un espacio. No, esto en el feminismo no pasa. Para que te reconozcan hay que trabajar. De momento, está bien que sepan que nunca es tarde para empezar, porque con unas elecciones a las puertas, se pueden incorporar propuestas programáticas que fijen postura, que comprometan acciones de futuro. Y esto va también para quienes fueron con pancarta propia, como los tres candidatos a la presidencia del gobierno de las fuerzas políticas situadas en la ‘izquierda’ (euro)parlamentaria.

Estaría bien que en la próxima convocatoria del movimiento feminista todos los partidos tengan las agendas dispuestas para salir a la calle con las mujeres, para que sólo las urnas les tengan que juzgar.

Hay que destacar la presencia en la manifestación de mujeres jóvenes, muchas y muy jóvenes, con consignas novedosas (“Si el amor te aprieta, no es tu talla”, “No es un caso aislado, es el patriarcado”) que se han combinado con las tradicionales (“Vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, “Contra el machismo, ni un paso atrás”) o las más inquisitivas (“Escucha, machista, estás en nuestra lista”, “Cuidado, os avisamos, somos muchas más que cuando empezamos”). También han estado las mujeres latinoamericanas, mujeres inmigrantes que comparten luchas y reivindicaciones. Vinieron las jóvenes musulmanas, que quieren cambiar el mundo y no con los vándalos del ISIS. Estuvieron las alcaldesas, las concejalas, las diputadas y otras mujeres en cargos públicos de mayor o menor representación.  Y hombres de todas las edades, acompañando en la lucha.

El 7N es un nuevo hito en la lucha feminista que quizás tampoco pase a la historia, aunque desde el 15M no había habido una movilización como ésta en Madrid. Nunca antes había habido en nuestro país una marcha tan numerosa convocada por el Movimiento Feminista.

Hemos hecho historia, sí. Y lo hemos hecho porque queremos tener un futuro, porque nos queremos vivas. Por eso hoy mismo empezamos a trabajar para tener un mañana contigo, con tantas, con todas. Porque con el 7N hemos demostrado la fuerza y capacidad del feminismo y hemos pasado ya del #YoVoy7N al #YoFui7N para reclamar que se cumplan las mociones y proposiciones que los partidos políticos han aprobado en ayuntamientos y diputaciones; para exigir políticas de igualdad efectivas que acaben con la violencia de género. Y, ¡ay de quiénes no estén a la altura de la historia!