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Acabamos de admitir que ni juntos ni revueltos.

Ha sido raro,

se habrán muerto muchas plantas a la vez

y los pulmones del planeta

estarán tan negros como los míos.

Porque sin amor,

todos estamos jodidos.

He pensado en regalarte la vida que tenía antes de ti.

Estoy segura de que te encantaría.

Nada del otro mundo

no te creas,

creételo.

Pero pelearías por nacer en él, esta vez también.

Y todas las que supusieran un ciclo de vida corto.

Nacer, crecer, reproducirse…

Para.

No queremos más como tú,

las réplicas baratas se venden al peso en el mercadillo de

segundas oportunidades.

Arqueo la espalda,

descontracturo los problemas anudados a ti,

me preparo para la guerra,

y me despido en una avioneta con estampado de camuflaje.

Turbulencias en un vuelo con destino:

“La historia que se muere entre tus brazos”

Deja la caja negra,

nuestros restos se quedan.

Nosotros,

nos salvamos.