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Las palabras “justicia” y “europea” no suenan muy bien en estos tiempos y menos las dos juntas pero lo de prohibir donar sangre a los gays (ellos dicen “homosexuales” pero nosotros nos llamamos como queremos) es una de esas cosas que nos ratifican en la idea de que las llamadas “crisis” del capitalismo, como decía Monik Round, traen consigo un aumento de la homofobia, el racismo y el machismo. También la serofobia, el sexismo y la islamofobia. De la Francia de LePen a la España de Rajoy este tipo de ofensas no levantan mucho revuelo, ni siquiera entre un sector de la izquierda, pero construyen al “otro” a partir de supuestos abstractos, llenos de ideología, ansiedades imprecisas, temores que vienen de arriba y falsedades pintorescas. En lugar de vetar a Rusia por sus leyes antigays ahora el tribunal de justicia europeo se acuerda vagamente del colectivo LGTB por la cuestión de la sangre. No para hacer campañas mejores contra el VIH sino para seguir el ejemplo de los países ideológicamente más nefandos. Para fomentar el involucionismo y señalar a grupos sociales para despistar al personal. O sea que los que nos gobiernan, por si quedaba alguna duda, son los peores de la clase, los tontos con poder. De nuevo -esto ha pasado ya en algún hospital burgalés- no se especifica que entiende la justicia europea por “homosexuales”. Se refiere en principio a hombres o también incluye a las lesbianas? ¿Estas existen? ¿Y los bisexuales? En fin, sin comentarios.

Se lo que se siente cuando estas solo ante tontos juntos y con poder (soy de Burgos) pero se han propuesto que a través de agresiones, difamación, vuelta al armario a los trabajos etc seamos nuevamente mujeres, maricones, trans, moros y otras ¿minorías? que ¿molestan? los que, además de los jóvenes exiliados y la gente en precariedad, paguemos los platos rotos de su crisis bancaria y de su estafa organizada. Lo mas doloroso de este asunto es, como ocurrió, cuando los asesinatos en Rusia, no hay partidos a los que acudir cuando ocurren estas cosas. Esperamos que las nuevas fuerzas políticas se hagan eco de la noticia porque van a conseguir a este paso que el voto de esas supuestas minorías que están tampoco pueda entrar en las urnas. Aun así tengo fe en que se puede. No demos ideas a esta Europa que se va pareciendo cada vez más a aquella que dejamos atrás. Si no que se lo digan a Clement Meric, Juan Andrés Benítez, a las femen pisoteadas por la policía o a las lesbianas agredidas en Madrid. La incitación al odio y la violencia se articula de forma sutil bajo discursos vaticanos o en este caso bajo sentencias vergonzosas.