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La noche encierra las sombras de Gamonal, que irradia luz y fiereza, como un relampagueo que, desatado en mi interior, parece haberse extendido entre la gente; cuando me cruzo con algun@ compañer@, el destello en los ojos, el momento ha llegado.

Ahora, tod@s somos herman@s; hemos desmoronado el muro que nos separaba, aquí, esta noche, estamos junt@s y el calor que fundimos empieza a arder las argollas; cada cadena de hierro y cada momento de opresión y explotación, desata el estallido y la resistencia. Olvidad@s del cofre y la llave, desarmando el mapa que dirige una senda desierta, asestando el golpe que hunda la tierra, bajo los pies de quien siembra miseria.

La luz de la luna se filtra entre los barrotes del alcantarillado, erosionando las puntas y los filones que advierten a l@s demás como enemig@s; cuando en estos instantes, habiéndose encontrado las voces, somos la fuerza que echa a rodar la historia. Los rodajes requieren del empuje; una vez que ruede la maquinaria y el Bulevar de El Jefe quede enterrado, habremos de acumular las fuerzas para seguir marchando, imparables, hasta la siguiente victoria.

Los muros del barrio se escriben de rabia, desnudando la quimera de que cada un@ se librará por su cuenta, cuando el riesgo es común y pulula en el aire. Los rostros cansados del trabajo, dejan paso a las sonrisas pintadas con la alegría que bulle en la calles; se constata que hemos logrado, aquello que sólo habíamos imaginado.

La siguiente meta sólo la delimitaremos nosotr@s, emergiendo de las hondonadas de la conciencia que nos quieren dormir, hasta que todas las noches sean Gamonal, y lo que no somos ni queremos vuelva a convertirse en el sí.