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Jugándose el tipo ante la ultraderecha y sus cachorros bien adiestrados las femen han conseguido una actuación política de envergadura que no veíamos desde los tiempos de Act-Up o el activismo de los sesenta y setenta contra el capitalismo fascistoide y sus voceros. interrumpiendo el discurso de Marine Le Pen el Día Internacional de las Trabajadoras/es. Un día en que se aprovechan del descontento en Europa para predicar contra esas “minorías que molestan”, aunque ya no sean tan minoritarias. Una derecha racista que juega con el miedo de la población, sin formación política ni capacidad de ver mas allá de consignas ultranacionalistas. Puede parecer una boutade para ganar fama (o eso dirán algunos/as por pereza mental) como dijeron de las Pussy Riots, sin siquiera oírlas hablar) pero se trata de un acto cuya fuerza simbólica es decisiva en un país gobernado por la doble moral y representante en Europa del populismo de derechas con resabios de un pasado que se resiste a desaparecer. Grandes las femen interrumpiendo a Marie Le Pen porque con su partido están debajo vidas humanas, discriminación, islamofobia, homofobia. corrupción… Están Clement Meric y también los gays en Rusia o los negros de Baltimore. o los desahuciados de aquí. Cuando la cosa se pone fea pueden reabrirse las fosas del fascismo e incluso, escoltados por lecheras, pasearse por nuestras calles. Grandes y valientes. Bravo.