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Habéis ido a las cabalgatas de Reyes? Cuantas mujeres había en ellas, participando activamente?

No, yo no quiero una Reina Maga.

Si, si quiero una Reina Maga, pero no una mujer disfrazada de Rey Mago, si no hay voluntarios disponibles, me parece bien, pero para cubrir el porcentaje de dignidad de mi género no.

Como tampoco quiero un ciudadano chino disfrazado de Baltasar, habiendo ciudadanos negros con ganas de participar, pintar a otro de betún no me parece integrar.

No quiero, no me da la gana, me parece una soberana estupidez.

No, no estoy llamando a nadie estúpido, entiendo que aunque comenzó como una mera anécdota que mujeres se disfracen porque eran las únicas voluntarias se ha convertido en un asunto de estado, de género, de política. Una forma de lanzarnos a degüello en post de a igualdad de género, olvidando lo más importante. Que no hay igualdad aunque nos disfracemos de Reyes Magos

No soy religiosa, no es una cuestión de creencias, ni de coherencia histórica, y es que no imagino en Belén una cabalgata de bomberos y policías a caballo acompañados de titiriteros y bailarinas, las cabalgatas no representan el rigor histórico. En realidad me daría igual que los regalos los traiga un Rey Pingüino, un viejo con barba vestido de rojo con un reno borracho, un carbonero con un saco, la bruja avería o un trozo de madera, es una festividad, que aunque nació de la religiosidad hoy es simplemente folclore y fiesta. Lo que me enfada soberanamente es que con la escusa de poner o no mujeres disfrazadas en un movimiento de jolgorio tradicional silenciáis la realidad.

La realidad es que muy pocas mujeres dirigirán las mil y una cabalgatas, ni esta pasada, ni la próxima. Muy pocas mujeres conducirán los tráilers que lleven las carrozas, muy pocas mujeres serán las encargadas de logística, las organizadoras, las responsables de las patrullas policiales, las que dirijan a los bomberos, las que realicen trabajos de responsabilidad en estas cabalgatas.

Habrá muchas mujeres, sí, como espectadoras, como colaboradoras, pero el cotarro como siempre, los hilos, serán movidos por hombres, porque esa es nuestra realidad día a día. La que nos resta protagonismo en la mayoría de profesiones.

Yo no quiero que me calléis y deis el beneplácito dándome igualdad en gilipolleces varias, quiero ir a entregar un currículo y que nadie al ver mi nombre por saberme mujer lo tire.

Quiero llegar a una entrevista no por la curiosidad que sustente en alguien el hecho de que se presente para un puesto de poder una mujer. Sino porque se mida mi valía en igualdad a la de un hombre.

Quiero llegar a una entrevista y cruzarme con otros que me miren como igual.

Quiero que me contraten por mi preparación, mi esfuerzo, no porque entre en el porcentaje políticamente correcto.

Quiero entrar en un puesto de trabajo nuevo y que nadie me mire mal, que nadie se sorprenda de que una mujer pueda dirigir un departamento. Que nadie me reste autoridad por mi sexo, ni me ningunee. Que nadie tenga en cuenta mi fertilidad para discriminarme.

Yo no quiero que me deis bonitas manifestaciones políticas con porcentajes que garanticen nuestra visibilidad en el mundo, quiero un mundo en el que sentirme igual, en el que nadie me discrimine, en el que se me vea con los mismos derechos, deberes y oportunidades que un hombre.

Podéis guardaros vuestras barbas, vuestros tocados dorados, vuestros guantes y capas, Yo no quiero ser un Rey Mago!

Quiero ser una mujer, y si me disfrazo que sea porque ejerzo mi libertad, mi derecho, no porque esta sociedad me de permiso para sentirme como un hombre durante unas horas, porque yo no quiero ser un hombre.

Esperaré el resto del año, a ver si los Reyes Magos me han traído lo pedido.

Igualdad y respeto.