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Mantengo los ojos cerrados y aun así en lo más profundo de mis retinas,

parpadea una luz lánguida como fluorescente, que retiene mi atención .

De mi nuca una sensación  de desasosiego que me mantiene inerte,

sin poder inhalar ni exhalar un solo suspiro, y como si cientos de caballos

 tirasen de mi conciencia sin su voluntad mi alma parece luchar entre permanecer

adosada a mi ser o huir hacia un sino fútil carente de esperanza.