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“Phantom Delia” (Cómeme, 2015) parece un EP oscuro, pero más bien vuela alejándose de la oscuridad de otras composiciones más tajantes, demostrando el gusto y buen hacer de Lena Willikens. Invita a fluir en las ondas de impresionantes pistas como “Asphalt Kobol”, de ritmos poderosos que se van elevando desde una intensidad de dejo fantasmal. Se burla de los impedimentos para avanzar; fluir, ser agua en un canal embarrado, ignorar las sombras y seguir avanzando, volar en el éxtasis de la droga sobre las cabezas de las hormigas que se contorsionan al son de la noche del Salón de Düsseldorf Des Amateurs, donde Willikens trabaja como DJ residente desde hace cinco años. Allí ha dado forma a su creatividad y a todo lo aprendido, lanzando un “Phantom Delia” (2015) que nos ha gustado muchísimo. “Asphalt Kobol” es el tipo de música que nos pondríamos después de un mal día, para recuperar fuerzas y mala leche, necesaria también en ocasiones. Willikens no necesita de grandes alardes para volvernos locos con el ambiente fantasmal que rezuma todo el disco.

Lena Willikens es DJ, locutora de radio y productora, y no se ciñe a ningún estilo, aunque le confiere unidad a su trabajo a través de temas como “Noya, Noya”, que gracias a extrañas y misteriosas reverberaciones nos imbuye de lleno en ese ambiente fantasmal en el que tenemos ganas de escapar, enardeciéndonos. Después llega la hora del lobo con una persecución por los bosques; “Howlin Lupus” sigue la tónica de prescindir de pegadizos ritmos destinados a las pitas, para desquitarse con aullidos y ondas sencillas pero efectivos, casi hasta parece oírse a la luna. El extrañamiento llega con “Nilpferd”; naves espaciales surcando los cielos, sonidos de aterrizajes, una extraña voz, el misterio de lo desconocido en un viaje por una sueño que quiere lindar con la pesadilla.

“Phantom Delia” ha sido co-producido por Matías Aguayo lo que da una muestra de la calidad del EP, publicado en el sello de Aguayo “Cómeme” que sigue la tónica de publicar trabajos oscuros pero experimentales y algo juguetones como éste. Willikens podría haber publicado antes su trabajo, pero se esperó a tener un EP terminado con una estupenda producción, que da cuenta de su personal y potente estética. ¡Gran acierto!