image_pdfimage_print

Cuando de tu boca nazcan flores

y no escorpiones que se muerden la cola,

Habrá merecido la pena

Todo este grito que vive atrincherado

En una de las tantas extrañas entrañas

Que desde mi cuerpo adoran al tuyo sin permiso.

Yo las digo que no,

Que no vales la pena.

Y ellas se apuestan tus intenciones

Al cielo más alto.