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Han transcurrido más de seis años desde la publicación de Manifiesto ni-ni, la última novela de Víctor Atobas. Esta proponía una reapropiación subversiva del término ni-ni, mediante una narración satírica, repleta de humor y rabia, en la que el personaje Joel Estuardo se negaba a estudiar y a trabajar para dedicar todo el tiempo libre a la revolución. No será hasta 2020 que el autor burgalés, fundador de la revista Zoozobra y doctorando en filosofía, regrese al género novelístico con una propuesta que trata de alejarse de la falta de libertad de la literatura confesional para encontrarse con las posibilidades ofrecidas por la fantasía, la ciencia ficción, la sátira o la reflexión filosófica. De esta manera, las referencias incluirán desde la cultura popular – como Los Simpsons o Harry Potter– hasta la inversión dialéctica de la angustia en esperanza siguiendo el método de Hegel, en una obra destinada a contar cómo el deseo mediado por los intereses capitalistas puede volverse en contra de las personas.

Así, la obra pretenderá huir de la distinción entre alta y baja literatura, en una narración cargada de intensidad en la que el dios de la muerte y la destrucción, Tánatos, tratará de convencer a los jóvenes protagonistas de que la única posibilidad con la que cuentan es la de producir, producir hasta morir y olvidarse de ellos mismos; lo único que deberían hacer se reduciría a convertirse en esclavos de su misión destructiva. Sin embargo, el dios de la vida, Eros, se transformará en una mariposa para rescatar la memoria y la poesía de lo humano, y de esta manera alentar a Marcos, Keylor y Liliana a afrontar la lucha contra el sistema prostitutivo que se encuentra figurado en la novela como una suerte de máquina devoradora en la que debemos resultar rentables si no queremos ser descartados. Las víctimas de Tánatos no dejarán de sucederse, unas tras otra, hasta que los jóvenes decidan tomarse la justicia por su mano y militar en el Frente Antiprostitución, una suerte de organización vanguardista que trata de ofrecer la alternativa de la lucha y la esperanza frente al <<goce prostitutivo>>, un término que Víctor Atobas tomó de Lyotard y que figura como la vagina, el choro, la ranura que el sistema nos abre para que disfrutemos mientras este – el Monstruo Sistémico- se alimenta de nuestras despensas de energía.

Santiago Alba Rico ha descrito la narrativización de Atobas del <<goce prostitutivo>> como <<un gran descubrimiento>>, y ha calificado la novela como una <<distopía universitaria>>, en el sentido de que la distopía es la esperanza bajo su aspecto negativo. Por su parte, Elvira Navarro se ha encargado de la revisión de la obra, que se publicará en Zoozobra después de que algunas editoriales españolas se negaran a valorarla. Más allá de que las editoriales tradicionales le permitan o no a Víctor Atobas publicar su nueva novela, lo cierto es que esta ya ha recibido algunos reconocimientos por parte de escritores y lectores que se encuentran abiertos a propuestas rompedoras.

Las previsiones de lanzamiento apuntan a que la obra podría ver finalmente la luz durante 2020, siendo Burgos y Madrid las localidades que albergarían las primeras presentaciones.

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