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Con ocasión del aniversario del Efecto Gamonal, Zoozobra Magazine rescata el manifiesto que precedió a la creación del colectivo y del proyecto de la publicación, en unos instantes políticos marcados por la acción y la organización de los y las jóvenes de Gamonal y de Burgos. La lucha paga, no sólo con la victoria y la experiencia de la lucha sino también por la gente que conocimos en la Zona Cero, en el Lago a las seis de la mañana cuando Rajoy se refería a lo sucedido desde Estados Unidos, por el tejido social que siguió en el movimiento contra la especulación y que demuestra que un barrio vivo y una sociedad dinámica y madura es aquella que lucha y combate. Incluso en la derrota, la disidencia y la lucha abren la posibilidad de construirnos como personas libres.

Por un movimiento artístico y político en Burgos.

La victoria del movimiento de Gamonal ha supuesto un impulso a la auto-gestión, distintas propuestas de l@s vecin@s; la organización de las fiestas del barrio, así como iniciativas solidarias con l@s encausad@s, o los espacios de politización sobre problemáticas reales que resuelven y deciden l@s vecin@s, sin la interferencia de organismos que defienden sus intereses corporativos, se han saldado con actos y talleres, intervenciones artísticas, periódicos y pasquines, manifestaciones, acción directa y ocupaciones, asambleas y comisiones, proyecciones y representaciones de teatro; abarcando el ocio, la organización del barrio o la socialización política sobre problemas que les afectan, de modo que sean l@s propi@s afectad@s o interesad@s quienes organicen, impulsen y definen tanto sus demandas como las expresiones de las mismas.

Que la victoria del movimiento de Gamonal se extienda a futuras luchas que tengan lugar en otros barrios, no depende directamente de nuestra acción, puesto que solemos actuar en otros espacios. Sin embargo, señalaremos la necesidad de que “el efecto de Gamonal se extienda”.

Pero lo que tenemos en común, nuestro interés por el arte, la literatura, la fotografía y el cine, la experimentación y la música, se queda en cierta forma “sin organización” en el sentido de que nuestra militancia no lo incluye, si acaso de forma autónoma. La cultura y la organización de espacios no mercantilizados, que cuenten con la participación de sus miembros en las mismas condiciones, suponen una herramienta para escapar del ritmo alienante de esta sociedad capitalista. En la disidencia, encontramos también la forma de autoconstruiros como personas libres que no aceptan la dominación.

Consideramos la necesidad de auto-organizarnos en un colectivo cultural que, relacionado con los movimientos sociales y el resto de organizaciones, impulse la simbiosis de la lucha cultural con la protesta social, de forma que la cultura se politice, y los movimientos y organizaciones asuman que lo cultural es político.

No obstante, en Burgos militan distintos grupos de compañer@s, sin que exista una coordinación entre las demandas que podría impulsar la “unidad de acción”, por ejemplo, en campañas concretas contra enemigos comunes, cayendo en el conocido sectarismo.

La propuesta de un movimiento o colectivo artístico está abierta, esperando a que la definan los compañeros interesados por una parte en coordinar su acción e interés artístico, y por otra en “rescatar ese Burgos olvidado” de los colectivos y discursos más desfavorecidos, las mujeres víctimas de la violencia patriarcal, las precarias y los inmigrantes, así como los compañer@s LGTB, o los reprimid@s y olvidad@s.