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¿Quién soy yo? ¿Quién es Joel Estuardo? Crear un personaje es una tarea sencilla; un personaje es determinado por sus circunstancias; un ni-ni que hace nada y disfruta de unas eternas y locas vacaciones fumando marihuana a lomos de elefantes azules que recorren la superficie de su mente, por ejemplo, o un desempleado que ha perdido la esperanza y ni siquiera tiene ganas de levantarse temprano para hacer cola y renovar la documentación del paro, una trabajadora que fantasea en su oficina con el mundo que le espera ahí fuera, una extraña escena en la que Griffin Dunne le dice a una mujer,  mirando desesperado por la ventana, que no puede volver a casa, una niña aburrida que se tumba en el sofá aburriéndose con la televisión, el plató ha sido diseñado para estimular la repugnancia.. los colores se confunden en las bombillas que cuelgan de unas barras metálicas cubiertas de cristal tintado… todo recuerda al aburrimiento, entonces la concursante llora porque ha sido eliminada y las lágrimas son tan falsas como que se aprende a pensar gracias al sistema educativo, totalmente falsas, pero la adolescente sigue sentada en el sofá rizándose el cabello y comiendo golosinas.
El aburrimiento, un espacio en el que somos vaciados, nos permite dejar pasar el tiempo hasta que se formen los trazos de nuevas ideas que revelen el auténtico fondo de las materias pensadas, el aburrimiento permite que nos liberemos profundizando en el tedio para desteñir la ropa de las palabras y recibir tinteros de preguntas… ¿Por qué mi hija se pasa la vida enfrente del televisor? ¿Será culpa de la edad del pavo?  Pero la madre no puede aburrirse, siempre está ocupada con absurdos compromisos y obligaciones, los adultos eran extraños para Joel Estuardo; presa de sus circunstancias, había abandonado la universidad y rechazaba el trabajo capitalista, sólo le ofrecían empleos precarios, era un ni-ni que se adentraba en el aburrimiento con pesar y se animaba cuando aparecía el potencial de la droga; la yerba permite transitar en profundidad sobre una idea si uno se empeña. 
Joel fantaseaba sobre la idea de fundar una organización radical formada por adolescentes que declararan la guerra al mundo adulto y denunciaran el silencio y el control al que son sometidos los adolescentes, cuyas opiniones son siempre menospreciadas pese a que se puede aprender mucho de un adolescente que se resiste a permanecer al mundo adulto; un universo sustraído de los sueños, las personas adultas son esclavas del trabajo y de sus obligaciones, sólo advierten el supuesto propósito de las cosas; compórtate en el colegio y no te metas en peleas y estudia (estudiar en lenguaje adulto significa la memorización de datos, fórmulas y metodologías), trabaja y ahorra lo suficiente como para poder comprarte una casa y vivir holgadamente, quizás puedas permitirte un crucero si hacen un descuento a la niña… Por cierto ¿Cómo está? ¿Saca buenas notas, verdad? ¡Hay que prepararse para ser [un esclavo] alguien el día de mañana! exclama la abuela, que también se aburre frente a la televisión…
… Joel Estuardo fantaseaba con fundar una organización radical.
GuardiaRoja declaró en una entrevista realizada por Kaos en la Red: milité más de dos años en Desidia, abandoné cuando se produjo el famoso tiroteo entre los compañeros que habían emprendido la misión sabiendo que la confrontación con los cuerpos represivos podía desembocar en la fatalidad, como desgraciadamente sucedió. Hoy recordamos a los tres camaradas que fueron asesinados por la Guardia Civil, pero también murieron cuatro agentes represores, lo que acrecentó hasta límites insospechados la criminalización mediática a Desidia, y resultaron heridos centenares de adolescentes que Joel Estuardo, previamente, había encandilado.
KAOS: ¿A qué se refiere?
GuardiaRoja: Joel Estuardo era una persona carismática que sabía encandilar a los jóvenes. Joel enunciaba largos monólogos durante las asamblea de Desidia, consiguiendo que toda la sala (o mejor dicho, el sótano) escuchara en silencio sus hostiles declaraciones al mundo adulto, denunciando la hipocresía de los burgueses o narrándonos las extrañas escenas en las que le sumían las drogas, siempre estaba fumando yerba y se acababa de meter un ácido, o cuando tomaba peyote y aparecían una serie de protagonistas, que dominaban el curso de las alucinaciones de nuestro líder. Recuerdo que, cuando los compañeros comentábamos sobre Joel, solíamos tildarlo de loco… ¡¡Adorábamos la locura¡¡!! puesto que sólo los locos y los adolescentes son libres en esta sociedad depredadora; si no quieres acabar siendo un adulto-zombi, más vale que intentes la gran evasión… Y Joel era un adolescente enloquecido que siempre escapaba. Antes de que, junto a Aleya, fundara Desidia, su madre lo había echado de casa gritando. Joel quería abandonar el mundo familiar y su momento había llegado, así que emprendió un viaje de locura durante el que era capaz de organizar aun sabiendo que los problemas, problemas que se volvieron enormes y que amenazaron con la continuidad de la actividad revolucionaria de Desidia, llegarían en algún momento… podríamos decir que Joel se aprovechaba de su carisma, se acercaba a cada nuevo militante, y ponía un interés mayor, o un interés distinto, cuando era una adolescente que tenía cara de niña y cuerpo de mujer, e intentaba adivinar sus intereses durante los primeros compases de la relación, después hablaba con ella y se mostraba muy simpático, aunque la mayoría de las veces en que los nuevos le llamaban estaba muy ocupado en alguna peligrosa misión que había emprendido Desidia, consiguiendo la amistad de los nuevos camaradas… ¿Joel Estuardo era una persona que intentaba aprovecharse de los demás? Eso tendrán que juzgarlo otros. En todo el caso que hubo contra mí se comportó de una manera ejemplar, aunque había asambleas en las que se le iba la pinza. Todo el carisma de Joel no era capaz de frenar las críticas, que encajaba fatal. Lo que sí puedo decir con seguridad es que la mayor parte de los compañeros y compañeras pensábamos que tenía una parte ególatra, nuestros halagos lo corrompían, estaba viviendo en su fantasía y no quería que nadie le planteara que, realmente, había problemas de los que no podíamos escapar eternamente.