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-Este pueblo es necio, ignorante, tosco, recio y basto gracias a la tela sotanal y al embolo de las nalgas de desagüe clerical donde el chupeteo de los políticos es mucho y habitual.

            Esto decía Daifontes, hijo de una manceba a quien se trata con regalo y cariño, quien tenía por costumbre meterse en el ojo del culo un vástago o chupón cortado que los árboles arrojan en el tronco.

            El, y otros dos, se encontraban en un chupadero rodeado de pájaros mosca y zumzúm.   Diógenes era el uno, cuyos pies eran, el izquierdo de seis dedos, y el derecho de cuatro. Había traído su perro Dogonal que ahora chupaba cada una de las tongas de ladrillos que se ponen a cocer en el horno no pensando ni por asomo que la crisis del ladrillo llegaría a las dagas, al trance más arduo en este negocio que ha empobrecido a muchos y enriquecido a cuarenta y más bandoleros del “dame acá, dadivados, sobornados, todos ellos “diputas” que se regalan y hacen dádivas eclesiales con el dinero robado al erario público, conforme diera el dado de la suerte hecho de hueso de santo procediendo en cada caso según indiquen las circunstancias, haciendo caso omiso, cual chupalámparas de iglesia y catedral, de lo que anuncia el tributo y la estaca, que es que “lo mejor de los dados es no jugarlos” y que “cuando te dieren el buen dado échale mano”.

            El otro era un cura renegado, “Chupaderito” de la chupaflor de las chicas, a quienes sotaneaba, zurraba y reprendía ásperamente, sobre todo si su lengua se quedaba a sotavento de un punto determinado de sus glúteos. Sin embargo, era chusco, tenía gracia, donaire y picardías, sobre todo cuando decía que “ a la churumbela le hacía sonar las chirimía del culo, dándole aire a la bombilla para tomar mate”.

            Ellos dos asintieron lo que dejó dicho Daifontes, quien, con gracia para burlarse de ellos, exclamó:

-Que en el juego de los votos un Asno, quizás el mismo, o el mismo otro, derribará de una sola coz todos los votos, el cual nos traerá sanguijuelas de clerecía que nos chuparán la sangre para conseguir evacuaciones místicas sodomizadas.