El cambio político en los municipios es una oportunidad para cumplir con la deuda histórica con las víctimas del franquismo

Por Federación Estatal de Foros por la Memoria

La Federación Estatal de Foros por la Memoria propone a los nuevos gobiernos municipales un Plan de Acción para promover la verdad, justicia y reparación

– Los compromisos en materia de víctimas de franquismo deben ser coherentes con las obligaciones estatales en materia de derecho internacional.

– La previsible conformación de gobiernos progresistas en numerosos ayuntamientos de todo el Estado este sábado 13 de junio, es una oportunidad para cumplir una deuda histórica con las víctimas del franquismo. Así lo ha manifestado la Federación Estatal de Foros por la Memoria, que esta mañana ha  presentado su Plan de Acción de cuatro puntos para los nuevos gobiernos, que incluye:

  1. La eliminación completa de toda la simbología franquista, así como de todos los nombres del callejero que hagan alusión al golpe de estado del 18 de Julio de 1936 y a la dictadura franquista, en el menor plazo técnicamente posible.
  2. La retirada inmediata y pública de todos los honores concedidos por las corporaciones municipales a personas representativas de la dictadura, así como a quienes ejercieron cargos públicos durante todo ese período.
  3. Que, preferiblemente en torno a la fecha de 18 de Julio, se presenten y voten en los plenos municipales declaraciones institucionales de condena firme e inequívoca del franquismo y lo que representó, así como de apoyo y solidaridad con sus víctimas.
  4. Que las administraciones asuman explícitamente la preservación de los lugares de memoria democrática y antifranquista, como ejemplo de los valores que deben constituir las señas de identidad colectivas en una sociedad democrática y avanzada.

El cambio político tras las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo supone la pérdida de control de gobiernos que invariablemente se han manifestado contra la memoria democrática y los derechos de las víctimas del franquismo.

En los próximos meses, la Federación Estatal de Foros por la Memoria y sus asociaciones federadas mantendrán contactos con gobiernos y grupos municipales, así como con diversas organizaciones políticas y sociales, con el fin de promover la presentación de mociones municipales orientadas al cumplimiento de esos cuatro puntos, y garantizarles el máximo respaldo político y social posible.

La pervivencia de símbolos fascistas: una anomalía en un Estado de derecho

La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha emplazado a los nuevos ayuntamientos a resolver un problema – el de la pervivencia de la simbología y la nomenclatura franquista en numerosas poblaciones de todo el estado – que quedó sin resolver tras las primeras elecciones municipales de 1979, y que tampoco resolvió la llamada Ley de Memoria de 2007.

La no aprobación de un Reglamento de aplicación de la Ley de Memoria, que estableciese unos plazos de cumplimiento así como una tipología clara de lo que había que retirar, ha proporcionado a numerosas instituciones una excusa para incumplir la Ley, y la eliminación de la simbología franquista ha quedado al albur de la voluntad de los responsables de cada administración.

Por ello, la Federación ha calificado de vergonzoso que, 40 años después de la muerte física del dictador, las víctimas del franquismo, sus hijos y nietos, tengan que soportar la humillación de ver calles dedicadas a los verdugos y a los jerarcas de la dictadura. “La pervivencia de la simbología franquista es una anomalía inconcebible en los países de nuestro entorno, que debe desaparecer radicalmente por higiene democrática”, ha manifestado el presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, Arturo Peinado.

La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha desmontado también los argumentos que han sido utilizados por gobiernos municipales para defender la pervivencia de simbología franquista, tales como su presunto “valor histórico”. Desde disciplinas como la sociología o la antropología está sobradamente estudiada la ocupación de espacios públicos para legitimar regímenes políticos, con el objetivo último de socializar los valores que representan los homenajeados.

Otro de esos subterfugios que ha venido siendo utilizado ha sido promover pseudoconsultas entre la ciudadanía para justificar el incumplimiento de la Ley. Para la Federación, es inmoral la manipulación de métodos democráticos para usarlos contra la Justicia y contra el derecho internacional y la propia Ley española en vigor, que cuyo cumplimiento es responsables la Administración.

 




La jugada de Ciudadanos aúpa a Lacalle (PP) como alcalde de Burgos

El próximo 13 de junio se constituyen los ayuntamientos, tras la pasada cita electoral, que dibujó el mejor resultado histórico de la izquierda burgalesa con los 6 concejales de Imagina, y el peor de los escenarios posible para el PP (10 ediles),  del que fuera el partido hegemónico durante las últimas décadas en la ciudad. Consiguiendo 4 escaños, Ciudadanos obtiene uno más de los que tenía UPyD, obteniendo la llave del ayuntamiento capitalino. Mientras, el PSOE sigue perdiendo votos y representación, pero trata de maniobrar sabiendo que las opciones de Daniel de la Rosa para acceder a la alcaldía se encuentran, en estos momentos, muy lejos de materializarse. Por eso desde la sede de Calle Vitoria tratan de preparar el terreno y deslegitimar al futuro alcalde, Javier Lacalle, conocido como el niño del ático, gran amigo de El Jefe.

Desde Ciudadanos son conscientes de que la llave del gobierno municipal les deja en una posición harto complicada, y han decidido que lo más importante es minimizar el desgaste electoral que, de cara a las próximas elecciones, acarrearía el pacto con el PP en el ayuntamiento. De todas formas, extrapolando los resultados de la formación de Rivera a las generales, no obtendría ningún escaño en las cortes por Burgos. Gloria Bañeres, la número uno de la formación naranja, ha reiterado en que existe una serie de condiciones para pactar con el PP, un partido aquejado por la corrupción también a nivel municipal. Recientemente, Ciudadanos ha decidido rebajar dichas condiciones y ya no habla de acabar con los concejales de dedicación exclusiva. Las medidas estéticas que propugnan Ciudadanos tratan de situarlos en el discurso político del cambio, cuando en realidad pactan con el PP.

Ante esta situación, Bañeres reitera que no se trata de un pacto como tal, sino de que los 4 concejales de su formación se abstendrían en la investidura del alcalde, dado que en principio está desechada la opción de pacto de gobierno. Pero las repercusiones reales serían, en cualquier caso, el gobierno de Lacalle. La situación en los pactos municipales, en numerosas ocasiones, se encuentra condicionada por el nivel autonómico. Pero en Castilla y León el PP ha obtenido un resultado muy cercano a la mayoría absoluta, lo que demuestra que persiste su preponderancia, sobre todo en las zonas rurales.

Si Ciudadanos en Burgos tenía pocas opciones de conseguir un escaño por Burgos, y si se confirma el pacto con el PP en el nivel local, entonces lo más probable es que esas opciones terminen por desaparecer, junto con un número considerable de votantes. En las próximas elecciones generales Podemos sí tiene, según las resultados del 24M, opciones de obtener representación. Pero distintas voces llamaban a que se constituyan frentes o plataformas de unidad popular, que tan buen resultado han dado a la izquierda en las pasadas elecciones municipales del 24M.

ACTUALIZACIÓN (13/6/2015): Ciudadanos Burgos ha tratado de minimizar el daño electoral que le hubiera supuesto la abstención en la investidura, que podría haberse advertido como un apoyo más explícito al PP, por parte del electorado que pedía un cambio en la ciudad. Sin embargo, la jugada de Bañeres trataba de distanciarse de las filas conservadoras de las que proceden algunos miembros de Ciudadanos, y se presentaba como candidata a la alcaldía cuando ni siquiera los 4 exiguos concejales de la formación apoyaban tal jugada. Sin embargo, PSOE e Imagina Burgos se negaron a apoyar a una alcaldesa de derechas, y debido a una injusta ley electoral, Javier Lacalle se convertía con 10 votos en alcalde de la capital del Arlanzón, mientras que De la Rosa (PSOE) recibía un total de 13 votos. Al margen quedaba Bañeres, con 3 y la abstención de una de sus concejalas.




Vivimos un tiempo histórico

Seduzcamos a los que no han querido el cambio. Mostrémosles que merece la pena arriesgarse”. Este es el nuevo espíritu del tiempo que amanece, y que nos permite confiar de nuevo en nuestro valor social como ciudadanos. Las palabras de Manuela Carmena han calado en la caja negra del inconsciente colectivo, y nos han mostrado la indefinición de los límites a los que nos habíamos acostumbrado. Ni siquiera la furia viperina de Esperanza Aguirre, clamando por la unión de las “fuerzas que garanticen el orden constitucional”, puede ya nada contra el tiempo nuevo. Ni esa mal llamada “izquierda” socialista, minimizada como nunca lo había sido en el Ayuntamiento de Madrid; que no sabe cómo reaccionar ante la avalancha del pueblo de pronto organizado sin su control; que sigue repitiendo el mantra del “liderazgo” progresista sin saber que su organismo se descompone sin remedio; sabrá cómo neutralizar la ética de quien llega con la limpieza de intenciones de Manuela Carmena y lo que representa. Porque “Ahora Madrid”, como los demás movimientos populares que han demostrado su capacidad de organización y reivindicación de los derechos robados a la ciudadanía, ha dado una verdadera lección de democracia a los partidos tradicionales, cómodamente instalados en un turnismo asfixiante, que parecía quebrar cualquier confianza en la regeneración de la vida política. Una vieja política mentirosa, que sembró la sociedad de competitividad, individualismo, espejismos de riqueza, desigualdad e injusticia. La decepción causada por modelos heredados del siglo XIX tiene que dar paso a un nuevo concepto de gestión pública, que permita pensar en un presente sin miedo.

Como muchos de su tiempo, mis padres se pasaron la vida pensando en el día de mañana. «Hay que ahorrar para el día de mañana», «tú piensa en el día de mañana», me decían. Pero el día de mañana no llegaba. Pasaban los días y los años, y el día de mañana no llegaba.De hecho, mis padres ya están muertos y el día de mañana aún no ha llegado. De hecho creo que fue antes de ayer. El tiempo es esa incómoda sensación de constante insatisfacción al fijarte una meta que, o parece que está demasiado cerca, o no acaba de llegar. Ha habido demasiadas vidas perdidas, hundidas en el pesimismo de un presente inacabable.Como amante de la Historia, siempre me interesó este tema. “Cada cosa tiene su tiempo”, se suele decir. “El tiempo lo cura todo”, … frases hechas o tópicas, pero no totalmente faltas de razón. La relatividad o subjetividad de la memoria no siempre nos hace guardar los recuerdos de tiempos pasados con imparcialidad. La «verdad» de un momento se va reconstruyendo dependiendo del interés de tiempos posteriores, o se desdibuja hasta perder claridad o importancia. «La Historia me absolverá» dijo Castro un día; «Los árabes aún no me han pedido perdón por haber invadido mi país» se quejaba Aznar; «la guerra contra el terrorismo durará al menos quince años» aseguraba un ministro británico de Gordon Brown (¿alguien le recuerda?); «la revolución es un tren hacia un destino luminoso«, predecía un Lenin eufórico en 1918. Todos creen estar en posesión de la verdad de su propio tiempo, tanto el pasado, como su presente, y el futuro hipotético. La clave es parecer seguro, y no dejar que se filtre algo de esa insatisfacción que haría tambalear todos esos planes que se montan con tantas alharacas. Si se intenta ocultar algo por miedo, entonces se aprende a mentir, y a intentar controlar que no salga esa parte abominable que no se quiere dar a conocer por nada del mundo. El poder se trata de eso en gran parte; Franco ganó una guerra, que pareció darle todo el poder que le permitieron las fuerzas que le apoyaron, para intentar hacer desaparecer u ocultar lo más posible el baúl de los horrores a través de los cuales fue posible su dictadura. Pasaron cuarenta años hasta la democracia, pero incluso después de todo ese tiempo, aún se debate qué hacer con aquella memoria histórica. ¿El tiempo lo cura todo? Acabó el juicio por el 11-M, que tanto dio que hablar, sobre todo después de que desde posiciones ultraconservadoras, se intentase manipular los hechos con la famosa teoría de la «conspiración», para ocultar o «borrar» lo más posible su propia vergüenza por la responsabilidad que tuvieron en esos graves sucesos. Pensaban que el tiempo lograría hacer olvidar, que desvirtuarían su sentido, o simplemente podrían darle la vuelta. Nunca hemos tenido un gramo de decencia política, y, como sociedad, hemos interiorizado las prácticas anómalas de sus tácticas, típicas de un sistema basado en el marketing.

El desencanto fue una palabra muy usada durante la Transición. Servía para definir un estado de ánimo cercano a la decepción cuando se pensaba en lo que hubiera podido ser y no fue. El realismo conducía al desencanto. Un presente que no coincidía con las expectativas que muchos tenían sobre la vida que esperaban tener y la sociedad en la que soñaban. La vida cotidiana evolucionaba a un ritmo que no coincidía con la propaganda. No es que seamos más pobres o más ignorantes; es que no hemos solucionado nuestro problema fundamental: seguimos insatisfechos con algo muy íntimo y necesario, la soledad que produce la defensa frente a una sociedad cada vez más agresiva que solo piensa en el dinero como meta principal. Todos desconfían de todos. Nadie cree a nadie. Y cuando parece que has encontrado algo bueno, la incredulidad y el miedo te vuelven inseguro y hostil, y regresas a la caverna de donde saliste. Estos tiempos de crisis han estimulado el caldo de cultivo de nuevos métodos de actuación reivindicativa mediante acciones ejemplares, acciones simbólicas, que, desde el 15-M, han hecho de la toma de la palabra una herramienta militante, que amplía la estrecha definición que existía de la política, donde ya no es suficiente el límite del partido, y en la que se abre el debate a nuevas problemáticas en el espacio público. Lo que se debate, y en esto estriba el éxito de las mareas ciudadanas, es la consecución de una democracia real, que choca frontalmente con las tradicionales posiciones reaccionarias, por desgracia muy típicas de la herencia feudal y caciquil tan arraigada en nuestro país. No hay que olvidar que España sufre un retraso considerable en su desarrollo socio-económico con respecto a Europa occidental. Lo recordaba Félix de Azúa en su artículo «Cavilaciones de un viajero» (El País, 27-5-09):

La sociedad española de la Segunda República se parecía más a la francesa del Antiguo Régimen que a la del siglo XX. Cuando comienza la tecnificación, hacia 1810, este país era un trozo de África clavado en Europa. Los soldados franceses de la guerra napoleónica debían juzgar a la población rural española más o menos como los marines americanos a la de Irak: tribus analfabetas, de un arcaísmo insondable, fanáticos de su religión, sujetos a la esclavitud política y contentos con ella … /… Cuando en 1906 publica Baroja su trilogía La Lucha por la Vida, el retrato de Madrid que allí se expone es demoledor… /… Son estampas desgarradas de gente degenerada por la miseria, pero que viven a diez minutos de la Puerta del Sol. Y son legión… /… Si uno lee lo que escribía Azaña poco después, por ejemplo la célebre conferencia El Problema Español, que dio en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares en 1911, se tiene la impresión de estar asistiendo a una escena de la trilogía barojiana, pero en el ámbito de la política. Azaña muestra la abyección moral en la que se ha sumido a un pueblo dominado por caciques brutales y una jefatura del Estado que incita a la corrupción, el crimen y la barbarie… /… Sólo en 1980 comenzaría seriamente la evolución material y política que Europa había emprendido 100 años antes… /… Si uno examina los 100 años que han transcurrido desde aquellos textos de Baroja y Azaña hasta hoy, no puede extrañarse de la enormidad de agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española y en la vida material de los españoles. El abrumador poder del Estado, la burocracia asfixiante, el feudalismo fáctico, los privilegios de los poderosos, la arrogancia de los eclesiásticos, la nulidad de la enseñanza, la barbarie tolerada y aún azuzada por políticos y jueces, el narcisismo regional, la exigua ilustración de las clases dirigentes, no es nada más, en fin, que pura herencia.»

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Como podemos comprobar, los tiempos se conectan, y esa “herencia”, a la que se refería Azúa, crea en el presente el cáncer que corroe el cuerpo social, sin que el ciudadano común parezca ser consciente de su influencia, viviendo en un estado de constante incertidumbre, en una sociedad individualista, marcada por la necesidad de ajustarse al aquí y ahora, y en la que se ha perdido cualquier confianza en un futuro completamente imprevisible. En un tiempo donde la precariedad, el miedo y la angustia existencial se imponen a la antigua certeza de crear un mundo más libre y justo, la memoria desaparece, y el concepto de largo plazo es impensable. La Historia con mayúsculas ya no está en condiciones de imponer lecciones, ya que el nuevo orden ha obligado a los individuos a olvidar. Vemos todo en términos financieros. Toda acción es medida según costes o beneficios, y el éxito o el fracaso determinan el límite de cualquier consideración vital. Es así que nuestro tiempo es difuso, y la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado nuestros vínculos, hasta convertirlos en lazos provisionales y frágiles. Pensar hoy en el tiempo es pensar en el miedo. “1984” ya está aquí. La construcción literaria de Orwell es ya una realidad. El miedo es la ignorancia ante las amenazas que el sistema se obstina en crear: ataques terroristas, plagas y enfermedades, desempleo, hambre, desastres de todo tipo, … La inestabilidad generada tras los atentados del 11-S, y más concretamente el 11-M aquí, ha marcado el inicio de esta era del miedo. La “guerra contra el terror”, contra el “fascismo islámico”, ha dado alas a tendencias autoritarias que pretenden ofrecer esa seguridad tan deseada a los ya manipulados y “frágiles” consumidores de Occidente, a fin de afianzar su conservadurismo y perpetuar el poder de las élites de siempre.La estrategia es impecable: La democracia se vacía de contenido al dejar sin sentido la vinculación del individuo hacia su futuro, ya que su inseguridad y su miedo le hacen delegar sus responsabilidades en las grandes corporaciones financieras que acaparan cada vez más poder e influencia política, y nos imponen “su” tiempo.

Azúa nos hablaba de lo mucho que quedaba por hacer para cubrir los “agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española y en la vida material de los españoles”. España debía entrar a la fuerza en este mundo globalizado. Su posición geoestratégica lo exigía, y la democracia tuvo sus tiempos calculados, siguiendo directrices internacionales.A machamartillo se moldeó un sistema en el que muchos sectores del régimen anterior siguieron manteniendo un poder importante, y que acabó pareciéndose al “turnismo” de la Restauración borbónica de cien años atrás. La “modernización” y la inclusión del país en el marco económico del espacio europeo, impusieron la necesidad de “asegurar” su estabilidad política, que ha durado hasta que el nuevo “tiempo del miedo” de la crisis nos ha obligado a repensar el orden mismo del sistema. El cambio constitucional del artículo 135, ocurrido en 2011, fue la primera prueba de ese miedo y dejó al descubierto la dependencia de nuestra democracia con respecto a los dictados del sistema financiero. Todo lo demás son artificios destinados a convencer al ciudadano de que su seguridad está por encima de su libertad como sujeto político. Y todo se hace, como en el Despotismo Ilustrado, para su bien, pero sin su participación activa.

Por fortuna, como decía antes, la movilización social, exteriorizada en el 15-M, inició una nueva etapa en la relación entre los ciudadanos y la política, creando las primeras grietas en el viejo orden de partidos, que, vinculados a esos dictados del sistema financiero, se resisten a cambiar. Vivimos tiempos de transición. Como decía Gramsci, el viejo orden se acaba pero el nuevo no acaba de llegar. Y así se entiendenlas acusaciones de Monedero a la dirección de Podemos por lo que él cree que es olvido de la base ciudadana ante la premura de ocupar espacios de poder.Es como el Babeuf de las postrimerías de la Revolución Francesa, cuando comprende las deficiencias de la organización espontánea de las masas populares insurgentes, y que el Partido que debe liderar el cambio, solo podrá hacerlo en contacto directo con el pueblo cuyas necesidades defiende. Desde luego, no estamos en medio de una revolución, pero sí en un tiempo de transformación que puede dar lugar a cambios estructurales importantes tanto a nivel social como individual.

Recuerdo al profesor de Historia de la película “Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000” (1976), de Alain Tanner. En su primer día de clase llevó una maleta de la que sacó una enorme morcilla que comenzó a trocear delante de sus alumnos, y, mostrando los pedazos, les dijo: “Cada uno de estos trozos es un pedazo de Historia. Saben muy bien cocinados con patatas. No olvidéis que mi padre era carnicero”. Tras eso, sacó un diapasón, lo colocó encima de la mesa y lo puso en marcha, enfatizando el sentido del paso del tiempo y marcando su ritmo. Por último dibujó una línea en zigzag en la pizarra, hizo unos agujeros en sus picos superiores y trazó una línea entre ellos. Explicó que normalmente la Historia nunca transcurre en línea recta, y nosotros solemos hallarnos en los puntos inferiores de cada ángulo, sin poder atisbar lo que podrá haber en el siguiente. Solo algunos privilegiados, analizando cada momento, pueden “ver” a través de los agujeros. Es una metáfora inteligente sobre nuestra incapacidad para proyectar nuestro presente en futuros hipotéticos, sobre todo cuando no poseemos las herramientas necesarias para volver la vista atrás, y ver en el pasado la raíz de nuestra situación. Quizás sea por eso que vivimos nuestra Historia como un bucle sin fin. Otra referencia, a la vez literaria y cinematográfica, que nos alerta sobre el tiempo en que vivimos es “El Tambor de Hojalata”, donde GünterGrass narra la historia de un joven alemán que decide, cuando llega el nazismo, detener su crecimiento, paralizar su propio tiempo, y vivir su propio ritmo, fuera del impuesto por el calendario de la dictadura. Como un falso niño, observa las mentiras y la falsedad que le rodean, y redobla su tambor a contratiempo del ritmo acompasado y normalizado de los desfiles militares en una sociedad acuartelada. Con su sonido incontrolado logra cambiar el orden y la marcha de los soldados, logrando que del caos surja un nuevo sonido mucho más libre, que cada cual sigue en un ambiente carnavalesco. El tiempo de la música es el de la vida. En este caso la lección final es clara: podemos elegir el ritmo del tiempo que queremos vivir. Todo depende de la conciencia de libertad que tengamos, y de hasta que punto dependamos del tiempo “fabricado” e impuesto desde arriba, haciendo posible vivir “nuestro” propio tiempo, sin miedos, inseguridades e insatisfacciones. Nuestro futuro como individuos y como sociedad se dirime en esa tesitura. Por eso confío en el ascenso de los movimientos populares, que desde abajo, han abierto nuevos caminos de participación y comunicación con la “cima” política, imponiendo un nuevo ritmo, que como el “niño adulto” del “Tambor de Hojalata”, ha pillado a contrapié a la vieja guardia. Porque, como decía la propia Carmena, “los representantes políticos que hemos tenido no son una garantía de democracia” y “debe haber una participación directa de los ciudadanos en todos los procesos legislativos, que les haga cambiar la percepción de su propia importancia como tales”. “No basta con que cambien los políticos, sino con cómo se entienda y se decida todo lo que afecte a la sociedad”. Pero sobre todo, hay que acabar con el miedo, y mirar cara a cara a la gente y ver en ellos a personas, con todo lo que ello significa. Aquí está el núcleo del tiempo histórico que vivimos.




Futuro incierto mejor que pasado negro

 

 

Cuando escribo esto no se lo que va a pasar ,si va a haber pactos o no. Si tendremos otros 4 años de LaCalle o cambiaran, un poco, las tornas hacia la verdadera democracia, pero la alegría ha sido suficiente. Madrid, Valencia han mostrado una valentía y aperturismo sin precedentes ante tantos años de gobierno de la derechona (sin contar con la dictadura). Hasta aquí se les ha torcido un poco el gesto. Con todo el panorama es frágil, como frágil es cualquier fuerza política nueva en un panorama municipal bastante lamentable, donde el caciquismo y otro tipo de prácticas mafiosas y de control del pensamiento están al orden del día.

Espero que, a pesar de las presiones, salga algo nuevo de todo esto. No espero milagros ni creo en los mesías pero si me han devuelto la fe en la ciudadanía los resultados, incluso aquí donde está todo tan justo y por ver.

Decía Tennessee Williams «Si no estamos al tanto los gorilas tomarán el mando». Eso hemos soportado muchos años, especialmente los últimos, en esta triste ciudad  de provincias, donde la gente joven ha apuntado con ilusión hacia un giro ideológico cuando menos significativo. El problema vuelve a ser el que ya se planteó con ciertos oportunismos, por ejemplo de los candidatos de ex de IU. ¿Donde está la capacidad de los votantes de ver sus ilusiones hechas realidad? ¿Que capacidad de decisión existe y que valor tienen los compromisos adquiridos? O, al menos ¿podrán ser recogidas todas las propuestas de Imagina Burgos en una ciudad de estructuras férreas y poca cultura sociopolítica?. El cambio era necesario, urgente, cuestión de un ápice de dignidad y no solo por los vecinos de Gamonal. Ante el derrotismo debemos apuntarnos una pequeña victoria, aunque no sepamos que va a ocurrir con certeza.

Los resabios franquistas, la información monopolizada, el amiguismo en la Universidad y sus apéndices, la falta de políticas sociales más allá del populismo, la banalización de la cultura, todo eso puede o debería empezar a cambiar. El empleo en manos de pocos y la riqueza sin distribuir habían hecho de muchas provincias españolas un polvorín.  Aún así nos queda un camino muy largo y esto puede ser el comienzo de algo nuevo. El principio del deshielo que nos ha traído un Mayo, sino triunfal , al menos esperanzador.

 

 




Bravo Imagina por una Victoria Moral

Decíamos en anteriores artículos que, “Imagina obtendría  los mejores resultados electorales, por parte de la izquierda en unos comicios municipales” e “Imagina disputará la alcaldía a Méndez Pozo”. Tal como pronosticábamos, el esfuerzo labrado durante muchos años dentro de un campo abonado por el autoritarismo y la política realizada sin ética, da sus primeros frutos. Acostumbrados a ver como la alianza entre especulación urbanística – financiera y la derecha local, pasaban  igual que lo haría una apisonadora sobre nuestros derechos, un camino labrado dese la lucha social, invisibilizada por los que no quieren que cambie nada, iba abriéndose paso sobre un terreno minado por el desprecio más absoluto hacia alternativas sensibles y sostenibles en lo humano y también en lo ecológico.

La marea blanca contra la privatización del Hospital, el incasable y a veces no reconocido esfuerzo de las activistas de la PAH, la búsqueda de un periodismo y una cultura alternativa, el memorialismo histórico, la revuelta popular de Gamonal, la asamblea contra la especulación, han servido como impulso y abrigo a la candidatura de unidad popular. Pero también otra forma de entender la política por parte de las organizaciones de Imagina, al abrir sus puertas a las asambleas abiertas y la trasparencia. Pero hay que seguir andando, porque no se debe perder el horizonte por unos buenos resultados muy merecidos y no se debe olvidar que todavía.

  • Existe una noche blanca en Burgos, pero los barrios de la clase trabajadora viven 365 días al año, sin blanca.
  • Lxs trabajadorxs preacarixs siguen padeciendo las consecuencias de una política económica, pensada en el lucro de los poderosos.
  • Las personas que sufren un desahucio o no tienen acceso a una vivienda digna sufren el terror implantado por la lógica de la avaricia.
  • El mundo de los cuidados y de la ternura siguen estando invisibilizados
  • Trabajar no es un derecho al que se tiene acceso en condiciones de igualdad que aseguren una vida digna
  • Es necesario el apoyo mutuo y la solidaridad entre vecinxs.
  • Hay personas que sienten rechazo por su orientación sexual y eso no puede seguir siendo así
  • La cultura popular, libre de imposiciones y estereotipos está por conquistar.

Bravo Imagina por el esfuerzo realizado y por el que vendrá, que será enorme. Por edificar entre los escombros de una “lógica que llaman imperante”, pero que no lo es en realidad. Por soñar que otra ciudad es posible y con el tiempo si se da continuidad a una lucha que se sostiene desde la base social y a una democracia participativa y no sólo representativa lo será.  La contribución a este resultado viene de años atrás. Quizás sea necesario observar cada uno de los aciertos y también claro está de los errores cometidos. Pero hoy Imagina cuenta con una victoria moral muy importante y merece su celebración.




Carta a Manuela Carmena: Vallecas o el tiempo que no pasa

Querida Manuela Carmena, escribo este texto desde la amargura de un espacio en ruinas y un tiempo detenido en los siempre olvidados proyectos de progreso, espejismos de una falsa transformación que ha maquillado la superficie, pero no un interior marcado por el abandono, la ignorancia y la precariedad desde que el aluvión de la inmigración creó esta masa humana llamada Vallecas. Ojalá pudiera gobernar esta ciudad y acabar con su catastrófico estado, sobre todo aquí, donde se padece de forma brutal el azote destructivo de la derecha.

Señora Carmena, nací con las escamas que me impuso la dureza del barrio. Era aún adolescente cuando Francisco Umbral escribió que “Vallecas son tres galgos apodencados e inexplicables, atados a una estaca, hurgando entre la tierra, en el nublado cielo de los pobres” (Diario de un Snob, 1978). Ya por aquel tiempo, el alcalde Joaquín Garrigues prometía millones para acabar con el chabolismo. Habría que esperar a que Tierno Galván realizase un ambicioso plan de reestructuración urbana en la que fuera posible una auténtica integración de toda la marginalidad que había sucumbido al destrozo de la droga. Una droga mortífera que se llevó a muchos amigos y conocidos, y que ahora regresa de modo implacable, en un barrio donde los nuevos edificios que sustituyeron a las antiguas chabolas, ocultan las viejas miserias de siempre. Las promesas de Tierno quedaron en nada ante la apisonadora del PP, cuyos recortes de servicios no comenzaron con la excusa de la crisis. Amplias zonas del barrio son un verdadero “territorio comanche”, y la propia policía municipal las considera los peores puntos de seguridad ciudadana, junto a Usera y Centro.

He visto el proceso por el que las luchas vecinales lograban cambiar el lamentable estado en que se encontraba el barrio, buscando dignidad. Pero, como dije, tras el breve período de Tierno en los ochenta, han bastado unas décadas de la derecha, heredera de las políticas franquistas, para que Vallecas haya sido prácticamente devastado.¿Cómo lo han conseguido? Aniquilando su tejido social. El realojo masivo de miles de chabolistas y la irrupción de inmigrantes en busca de viviendas más baratas desde otros puntos de la ciudad, no ha venido acompañado de políticas de integración real con servicios públicos adecuados. Solo la acción desinteresada de organizaciones sin ánimo de lucro como la Asociación Barró, y la propia ayuda intervecinal, permiten cubrir las necesidades del día a día de muchas familias al borde del desahucio, y de personas con casi nulas perspectivas de futuro laboral.

He trabajado en el barrio durante años como profesor de secundaria, y sé lo que significa ver cómo se desmayan los niños tras aguantar varias horas de clase sin haber comido nada desde el día anterior. La crisis ha dado al traste con los programas que trataban de paliar el absentismo escolar. Sólo en Puente de Vallecas se pueden contar unos 1.000 expedientes de absentismo. Los chavales con problemas que no van al colegio se vuelven conflictivos, no aceptan el sistema, acumulan expulsiones y acaban en la calle, donde es muy fácil caer en la tentación de hacer dinero fácil con la droga, que, hoy por hoy, va moldeando un auténtico bucle de horror en la vida cotidiana del barrio: se organizan verdaderas mafias basadas en su control y distribución, a la vista de todos, incluida la policía, a la que difícilmente puede verse en determinadas áreas.

Decía Umbral en el 78: “¿Qué pasa hoy en Vallecas, mientras en Madrid no pasa nada? Que arde la adolescencia en marihuana, que el pueblo está parado entre tendales, que esperan el dinero del ministro, que Suárez no ha traído aquí la democracia. El obispo Iniesta tiene un dos caballos y el café de Vallecas sabe a pobre. En la plaza de la iglesia vieja están los adolescentes dándole al porro, mimando la yerba en un mundo circular, cerrado y olvidado, y nadie ha conseguido averiguar por dónde entra la marihuana en Vallecas. La policía viene de cuando en cuando y se lleva a unos cuántos”. Quitando un nombre o dos, o sustituyéndolos por otros, la realidad no ha cambiado. Desde la ventana de mi casa solía ver cómo, de cuándo en cuándo, se quemaba algún coche robado en el solar vacío sobre el que más tarde se construyó un comedor social administrado por las monjas de la Madre Teresa.

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Allí se concentra cada día una multitud de necesitados, muchos de los cuales no parecen ser indigentes. Irónicamente, el edificio se levanta al lado de un “Vivero de Empresas”, recuerdo de los tiempos en los que se animaba el “espíritu emprendedor”, que hoy propugna la ley Wert. Tiempos de especulación, codicia y despilfarro, que vieron la construcción del PAU de Vallecas, otra promesa grandilocuente de un ensanche que prometía ser el mejor proyecto urbano de la ciudad. Hoy, gran parte de esa gran obra está inacabada y paralizada. Pasear por sus calles es desolador: edificios dispersos, solares vacíos, grandes avenidas para apenas unos pocos coches, …  La crisis ha golpeado tan fuerte que ha dejado el barrio a medias. No quiero ni pensar la cantidad de años que harán falta para tener una sensación de barrio en esta zona. El tamaño del proyecto era desmedido, y la ambición de construir a toda costa sin freno ha hecho que ahora los vecinos tengan que convivir con grúas y camiones al menos durante los próximos 10 años. Las grandes parcelas sin construir permanecerán como desiertos en medio de la nada. Tendremos ejemplos de la arquitectura más puntera, digna de salir en revistas de arquitectura, en las que no se mencionará para nada a los vecinos o a su entorno.

Algo está fallando, y así no nos gusta vivir. Todos echan la culpa a la crisis, pero las causas van más allá. Mi barrio, señora Carmena, es un ejemplo del modo de actuar de las políticas predatorias del capitalismo financiero. Y el caso de Detroit me viene a la mente. Como usted bien sabe, el acceso generalizado a la propiedad mediante créditos hipotecarios ha sido el gran objetivo de los planes especulativos del neoliberalismo, aquí convertido en liberal-amiguismo. Allí, en Detroit, pude ver el muro que separa a los barrios blancos de los negros en el distrito de EightMile, levantado por un empresario de la construcción con el fin de optar a los préstamos de la Administración Federal de la Vivienda. Según el lado del muro en el que se viviera se podía conseguir o no uno de esos préstamos, pues se consideraba que los negros no eran fiables. Toda la ciudad estaba dividida de esta forma, lo que demostraba que la segregación no era accidental, sino la consecuencia de una política premeditada. Se crearon dos categorías de créditos, más o menos onerosos, dependiendo de la zona en la que se viviera: los prime y los subprime.

Ese muro ocultaba la vertiente financiera de la lucha por los derechos civiles. Los negros fueron excluidos de la nueva sociedad de propietarios, pero se pagó un precio muy alto por esa exclusión: el 23 de julio de 1987 el barrio estalló. Cinco días de disturbios y saqueos hicieron estremecer toda la ciudad en lo que fue la peor revuelta racial urbana desde los años sesenta. La rabia ante la discriminación dejó 43 muertos, pero la mayor parte de la violencia no se descargó contra las personas, sino contra las propiedades: tres mil edificios fueron saqueados e incendiados. Fue una lección para los políticos, que no han sabido aprender. La condena de unos intereses impagables en tiempos de crisis ha llevado a la gente a la pobreza y al desahucio, mientras los prestamistas han asegurado sus ganancias con avales del Estado. ¿Queremos un nuevo Detroit?

La democracia debe evitar la exclusión, y desde la política, gente honrada y comprometida como usted, señora Carmena, puede evitar que la violencia y el desastre social se desencadenen y se generalicen, hundiendo aún más a barrios como Vallecas, para dejar que se convierta en un gueto invivible. Porque ya vivimos bajo el temor de que eso ocurra con la política llevada a cabo por el Partido Popular. Otros barrios, en otras ciudades, como el caso de Gamonal en Burgos, están en las mismas circunstancias. No quiero vivir en un barrio donde las tiendas cierran, donde no hay servicios, donde los edificios se deterioran sin remedio, donde todo el mundo sabe dónde llamar para conseguir unos gramos de farlopa inmediatamente, donde los garajes abandonados se convierten en negocios de desguace de coches robados, donde los niños deambulen por la calle sin escolarizar, o donde la delincuencia se normaliza en las calles. Por eso la gente se está movilizando y apoyando su candidatura. Espero que lo consiga. Un saludo afectuoso de un vecino vallecano.




Imagina Burgos pugnará por democratizar la ciudad frente al servilismo a Méndez Pozo

Burgos no es de derechas

Parece que el recurso de que Burgos es de derechas, cuya pretensión es alentar la conservación de un orden determinado, ya no funciona. Ahora, el recuerdo de un conflicto social tan importante como el de la revuelta popular de Gamonal de 2014, que se reprodujo en la lucha contra la especulación de obras como la Plaza de Toros, así como las inmensas mareas blancas y manifestaciones por la educación pública, el crecimiento del movimiento feminista y la lucha contra los desahucios, nos recuerdan muy bien que Burgos no es de derechas, y que se ha sabido defender en algunos casos del avance del modelo neoliberal, y más si nos atenemos a las cifras de población, compuesta en su mayoría de la clase trabajadora de una industria que, con la crisis de 2008, ha visto perder su trabajo o empeorar las condiciones del mismo.

Las condiciones en que viven unos vecinos y otros de barrios como San Cristobal, Juan XXIII, Gamonal, son la mejor muestra del conflicto social en lo referente a la configuración de la ciudad. El proyecto de Imagina Burgos se encuentra sujeto a las escasas posibilidades que ofrecen las instituciones del orden de la democracia liberal, puesto que éstas nacieron y se desarrollan bajo el imperio de la burguesía, que en nuestra ciudad el discurso crítico y popular ha identificado con Méndez Pozo. “El Jefe” es la pura representación de cómo funciona el poder en nuestra ciudad; al tiempo que las instituciones regalan millones en obra pública y contratación administrativa en escándalos sonados y vinculados, cómo no, a la corrupción endémica de un PP que gobierna siempre para los intereses de las élites. Forma parte de ellas, extendiendo las redes clientelares del conservadurismo en la universidad y la administración, los medios de comunicación como los pertenecientes a PROMECAL, las cajas de ahorros, los consorcios, las contratas, y en generan el cualquier lugar donde se decida cómo en Burgos se reparten las posiciones, los excedentes y, su contrario, las miserias de los barrios abandonados en Burgos.

Nuestros queridos vecinos viven sin calefacción, ni ascensor, ni condiciones de salubridad, con cortes de electricidad y hacinados en los malos materiales de construcción, ahorrando en la comida y haciendo malabares imposibles con las cuentas de la casa. Resumiendo, además de vivir en unas condiciones mucho peores, encima el poder político y el reparto de posiciones se reduce a una élite: José María Arribas, Arranz Acinas, el propio Jefe, algunos ejemplos. Imagina Burgos pretende, según su ideario, entrar en las instituciones, y conquistarlas, para iniciar un nueva etapa política basada en la participación democrática en los asuntos públicos.

Imagina Burgos pugnará por democratizar la ciudad, remunicipalizar los servicios y auditar la deuda.

Si hacemos un repaso rápido, la pregunta fundamental sería con que resultado se enfadaría Méndez Pozo, que es ya una señal de que la mayoría social se encontrara en el camino de superar el concepto de representación de la democracia liberal, consistente en votar cada 4 años y olvidarse hasta las siguientes elecciones, de modo que las élites políticas se fusionaran con los propios intereses de las económicas, del sector de la construcción en especial.

Han surgido formas de controlar la selección de candidaturas. Si Méndez Pozo estuviera interesado en una adjudicación, por ejemplo, podría tratar de comprar a unos representantes alejados de la realidad de la calle, y por tanto más proclives a buscar su propio provecho, por ejemplo. Pero si los representantes políticos  pudieran ser revocados entonces ya habíamos dado un pequeño paso para frenarle. Las élites locales se entendieron bien con él, durante el pasado gobierno del PSOE  de Olivares, lo que nos lleva a pensar que ahora también podría congeniar con Daniel de la Rosa; mal asunto, igual que Ciudadanos que ha presentado una candidatura que está que se muere de las ganas por venderse en la investidura a quien más beneficios le proporcione, PROBUR es una broma de mal gusto del burguesito Roberto Alonso, propietario de Ferroplás y antes portavoz de UPyD, y Vox lo constituyen ultraderechistas que aun no han superado el fallecimiento de Franco. ¿Qué decir del PP? Lacalle es un “Sujetador” de la trama, como tan bien lo ilustró El Perdigón. Quizás Méndez Pozo se le atragantara el mal gusto de algún fascista de Vox, pero por lo general podría hacer negocios con estos grupos que comentamos.

El 15M fue la brecha y Gamonal ha revitalizado los movimientos sociales de la ciudad, pero el proceso electoral ha ido en detrimento de la lucha, que supone la dinámica del cambio social. Después una considerable parte activistas se involucraron en el surgimiento de proyectos electorales como Imagina Burgos, un proyecto que en sus primeros momentos fue inspirado por la convicción de que la lucha social debería transformarse en las instituciones, en propuestas concretas. Entre sus propuestas más interesantes se encuentra el reforzamiento de la autonomía municipal, la auditoria y reestructuración de la deuda, remunicipalizar los servicios públicos y democratizar las instituciones, impulsar una nueva política de cultura. Desde el proyecto, cuya candidatura encabeza Raúl Salinero, apuestan también por la economía social y solidaria, además de por el reparto del trabajo.

En el apartado de la democracia local de su programa, Imagina Burgos apunta que: Los mecanismos de participación ciudadana de los que se ha dotado la ciudad hasta la fecha han resultado a todas luces ineficaces e insuficientes. La Ordenanza Municipal, basada en un modelo de Consejos Sectoriales y de Barrio, con una función meramente consultiva y sin capacidad de decisión, desincentiva la participación popular y abre la puerta al clientelismo.

Y el clientelismo es una de las formas que utilizan las élites económicas para colonizar el campo institucional en el que, desde las elecciones dl 24M estará Imagina Burgos. Sus candidatxs fueron elegidos por unas primarias abiertas en las que votaron más de 1.200 personas y en las últimas encuestas superaba el 16% de los votos; obteniendo entre 4 y 5 concejales, lo que podría convertir a la candidatura en fundamental para formar gobierno sólo si el PP y el PSOE se desploman lo suficiente. Lo más probable parece que el PP no obtenga la mayoría pero gane las elecciones, pactando más tarde con Ciudadanos, en un caso que podría repetirse en diversos ayuntamientos. De cualquier forma, la izquierda burgalesa goza de un buen momento. Veremos los resultados.

Muy importante será, también, que el conflicto social no sea absorbido por lo institucional.