La jugada de Ciudadanos aúpa a Lacalle (PP) como alcalde de Burgos

El próximo 13 de junio se constituyen los ayuntamientos, tras la pasada cita electoral, que dibujó el mejor resultado histórico de la izquierda burgalesa con los 6 concejales de Imagina, y el peor de los escenarios posible para el PP (10 ediles),  del que fuera el partido hegemónico durante las últimas décadas en la ciudad. Consiguiendo 4 escaños, Ciudadanos obtiene uno más de los que tenía UPyD, obteniendo la llave del ayuntamiento capitalino. Mientras, el PSOE sigue perdiendo votos y representación, pero trata de maniobrar sabiendo que las opciones de Daniel de la Rosa para acceder a la alcaldía se encuentran, en estos momentos, muy lejos de materializarse. Por eso desde la sede de Calle Vitoria tratan de preparar el terreno y deslegitimar al futuro alcalde, Javier Lacalle, conocido como el niño del ático, gran amigo de El Jefe.

Desde Ciudadanos son conscientes de que la llave del gobierno municipal les deja en una posición harto complicada, y han decidido que lo más importante es minimizar el desgaste electoral que, de cara a las próximas elecciones, acarrearía el pacto con el PP en el ayuntamiento. De todas formas, extrapolando los resultados de la formación de Rivera a las generales, no obtendría ningún escaño en las cortes por Burgos. Gloria Bañeres, la número uno de la formación naranja, ha reiterado en que existe una serie de condiciones para pactar con el PP, un partido aquejado por la corrupción también a nivel municipal. Recientemente, Ciudadanos ha decidido rebajar dichas condiciones y ya no habla de acabar con los concejales de dedicación exclusiva. Las medidas estéticas que propugnan Ciudadanos tratan de situarlos en el discurso político del cambio, cuando en realidad pactan con el PP.

Ante esta situación, Bañeres reitera que no se trata de un pacto como tal, sino de que los 4 concejales de su formación se abstendrían en la investidura del alcalde, dado que en principio está desechada la opción de pacto de gobierno. Pero las repercusiones reales serían, en cualquier caso, el gobierno de Lacalle. La situación en los pactos municipales, en numerosas ocasiones, se encuentra condicionada por el nivel autonómico. Pero en Castilla y León el PP ha obtenido un resultado muy cercano a la mayoría absoluta, lo que demuestra que persiste su preponderancia, sobre todo en las zonas rurales.

Si Ciudadanos en Burgos tenía pocas opciones de conseguir un escaño por Burgos, y si se confirma el pacto con el PP en el nivel local, entonces lo más probable es que esas opciones terminen por desaparecer, junto con un número considerable de votantes. En las próximas elecciones generales Podemos sí tiene, según las resultados del 24M, opciones de obtener representación. Pero distintas voces llamaban a que se constituyan frentes o plataformas de unidad popular, que tan buen resultado han dado a la izquierda en las pasadas elecciones municipales del 24M.

ACTUALIZACIÓN (13/6/2015): Ciudadanos Burgos ha tratado de minimizar el daño electoral que le hubiera supuesto la abstención en la investidura, que podría haberse advertido como un apoyo más explícito al PP, por parte del electorado que pedía un cambio en la ciudad. Sin embargo, la jugada de Bañeres trataba de distanciarse de las filas conservadoras de las que proceden algunos miembros de Ciudadanos, y se presentaba como candidata a la alcaldía cuando ni siquiera los 4 exiguos concejales de la formación apoyaban tal jugada. Sin embargo, PSOE e Imagina Burgos se negaron a apoyar a una alcaldesa de derechas, y debido a una injusta ley electoral, Javier Lacalle se convertía con 10 votos en alcalde de la capital del Arlanzón, mientras que De la Rosa (PSOE) recibía un total de 13 votos. Al margen quedaba Bañeres, con 3 y la abstención de una de sus concejalas.




Vivimos un tiempo histórico

Seduzcamos a los que no han querido el cambio. Mostrémosles que merece la pena arriesgarse”. Este es el nuevo espíritu del tiempo que amanece, y que nos permite confiar de nuevo en nuestro valor social como ciudadanos. Las palabras de Manuela Carmena han calado en la caja negra del inconsciente colectivo, y nos han mostrado la indefinición de los límites a los que nos habíamos acostumbrado. Ni siquiera la furia viperina de Esperanza Aguirre, clamando por la unión de las “fuerzas que garanticen el orden constitucional”, puede ya nada contra el tiempo nuevo. Ni esa mal llamada “izquierda” socialista, minimizada como nunca lo había sido en el Ayuntamiento de Madrid; que no sabe cómo reaccionar ante la avalancha del pueblo de pronto organizado sin su control; que sigue repitiendo el mantra del “liderazgo” progresista sin saber que su organismo se descompone sin remedio; sabrá cómo neutralizar la ética de quien llega con la limpieza de intenciones de Manuela Carmena y lo que representa. Porque “Ahora Madrid”, como los demás movimientos populares que han demostrado su capacidad de organización y reivindicación de los derechos robados a la ciudadanía, ha dado una verdadera lección de democracia a los partidos tradicionales, cómodamente instalados en un turnismo asfixiante, que parecía quebrar cualquier confianza en la regeneración de la vida política. Una vieja política mentirosa, que sembró la sociedad de competitividad, individualismo, espejismos de riqueza, desigualdad e injusticia. La decepción causada por modelos heredados del siglo XIX tiene que dar paso a un nuevo concepto de gestión pública, que permita pensar en un presente sin miedo.

Como muchos de su tiempo, mis padres se pasaron la vida pensando en el día de mañana. «Hay que ahorrar para el día de mañana», «tú piensa en el día de mañana», me decían. Pero el día de mañana no llegaba. Pasaban los días y los años, y el día de mañana no llegaba.De hecho, mis padres ya están muertos y el día de mañana aún no ha llegado. De hecho creo que fue antes de ayer. El tiempo es esa incómoda sensación de constante insatisfacción al fijarte una meta que, o parece que está demasiado cerca, o no acaba de llegar. Ha habido demasiadas vidas perdidas, hundidas en el pesimismo de un presente inacabable.Como amante de la Historia, siempre me interesó este tema. “Cada cosa tiene su tiempo”, se suele decir. “El tiempo lo cura todo”, … frases hechas o tópicas, pero no totalmente faltas de razón. La relatividad o subjetividad de la memoria no siempre nos hace guardar los recuerdos de tiempos pasados con imparcialidad. La «verdad» de un momento se va reconstruyendo dependiendo del interés de tiempos posteriores, o se desdibuja hasta perder claridad o importancia. «La Historia me absolverá» dijo Castro un día; «Los árabes aún no me han pedido perdón por haber invadido mi país» se quejaba Aznar; «la guerra contra el terrorismo durará al menos quince años» aseguraba un ministro británico de Gordon Brown (¿alguien le recuerda?); «la revolución es un tren hacia un destino luminoso«, predecía un Lenin eufórico en 1918. Todos creen estar en posesión de la verdad de su propio tiempo, tanto el pasado, como su presente, y el futuro hipotético. La clave es parecer seguro, y no dejar que se filtre algo de esa insatisfacción que haría tambalear todos esos planes que se montan con tantas alharacas. Si se intenta ocultar algo por miedo, entonces se aprende a mentir, y a intentar controlar que no salga esa parte abominable que no se quiere dar a conocer por nada del mundo. El poder se trata de eso en gran parte; Franco ganó una guerra, que pareció darle todo el poder que le permitieron las fuerzas que le apoyaron, para intentar hacer desaparecer u ocultar lo más posible el baúl de los horrores a través de los cuales fue posible su dictadura. Pasaron cuarenta años hasta la democracia, pero incluso después de todo ese tiempo, aún se debate qué hacer con aquella memoria histórica. ¿El tiempo lo cura todo? Acabó el juicio por el 11-M, que tanto dio que hablar, sobre todo después de que desde posiciones ultraconservadoras, se intentase manipular los hechos con la famosa teoría de la «conspiración», para ocultar o «borrar» lo más posible su propia vergüenza por la responsabilidad que tuvieron en esos graves sucesos. Pensaban que el tiempo lograría hacer olvidar, que desvirtuarían su sentido, o simplemente podrían darle la vuelta. Nunca hemos tenido un gramo de decencia política, y, como sociedad, hemos interiorizado las prácticas anómalas de sus tácticas, típicas de un sistema basado en el marketing.

El desencanto fue una palabra muy usada durante la Transición. Servía para definir un estado de ánimo cercano a la decepción cuando se pensaba en lo que hubiera podido ser y no fue. El realismo conducía al desencanto. Un presente que no coincidía con las expectativas que muchos tenían sobre la vida que esperaban tener y la sociedad en la que soñaban. La vida cotidiana evolucionaba a un ritmo que no coincidía con la propaganda. No es que seamos más pobres o más ignorantes; es que no hemos solucionado nuestro problema fundamental: seguimos insatisfechos con algo muy íntimo y necesario, la soledad que produce la defensa frente a una sociedad cada vez más agresiva que solo piensa en el dinero como meta principal. Todos desconfían de todos. Nadie cree a nadie. Y cuando parece que has encontrado algo bueno, la incredulidad y el miedo te vuelven inseguro y hostil, y regresas a la caverna de donde saliste. Estos tiempos de crisis han estimulado el caldo de cultivo de nuevos métodos de actuación reivindicativa mediante acciones ejemplares, acciones simbólicas, que, desde el 15-M, han hecho de la toma de la palabra una herramienta militante, que amplía la estrecha definición que existía de la política, donde ya no es suficiente el límite del partido, y en la que se abre el debate a nuevas problemáticas en el espacio público. Lo que se debate, y en esto estriba el éxito de las mareas ciudadanas, es la consecución de una democracia real, que choca frontalmente con las tradicionales posiciones reaccionarias, por desgracia muy típicas de la herencia feudal y caciquil tan arraigada en nuestro país. No hay que olvidar que España sufre un retraso considerable en su desarrollo socio-económico con respecto a Europa occidental. Lo recordaba Félix de Azúa en su artículo «Cavilaciones de un viajero» (El País, 27-5-09):

La sociedad española de la Segunda República se parecía más a la francesa del Antiguo Régimen que a la del siglo XX. Cuando comienza la tecnificación, hacia 1810, este país era un trozo de África clavado en Europa. Los soldados franceses de la guerra napoleónica debían juzgar a la población rural española más o menos como los marines americanos a la de Irak: tribus analfabetas, de un arcaísmo insondable, fanáticos de su religión, sujetos a la esclavitud política y contentos con ella … /… Cuando en 1906 publica Baroja su trilogía La Lucha por la Vida, el retrato de Madrid que allí se expone es demoledor… /… Son estampas desgarradas de gente degenerada por la miseria, pero que viven a diez minutos de la Puerta del Sol. Y son legión… /… Si uno lee lo que escribía Azaña poco después, por ejemplo la célebre conferencia El Problema Español, que dio en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares en 1911, se tiene la impresión de estar asistiendo a una escena de la trilogía barojiana, pero en el ámbito de la política. Azaña muestra la abyección moral en la que se ha sumido a un pueblo dominado por caciques brutales y una jefatura del Estado que incita a la corrupción, el crimen y la barbarie… /… Sólo en 1980 comenzaría seriamente la evolución material y política que Europa había emprendido 100 años antes… /… Si uno examina los 100 años que han transcurrido desde aquellos textos de Baroja y Azaña hasta hoy, no puede extrañarse de la enormidad de agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española y en la vida material de los españoles. El abrumador poder del Estado, la burocracia asfixiante, el feudalismo fáctico, los privilegios de los poderosos, la arrogancia de los eclesiásticos, la nulidad de la enseñanza, la barbarie tolerada y aún azuzada por políticos y jueces, el narcisismo regional, la exigua ilustración de las clases dirigentes, no es nada más, en fin, que pura herencia.»

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Como podemos comprobar, los tiempos se conectan, y esa “herencia”, a la que se refería Azúa, crea en el presente el cáncer que corroe el cuerpo social, sin que el ciudadano común parezca ser consciente de su influencia, viviendo en un estado de constante incertidumbre, en una sociedad individualista, marcada por la necesidad de ajustarse al aquí y ahora, y en la que se ha perdido cualquier confianza en un futuro completamente imprevisible. En un tiempo donde la precariedad, el miedo y la angustia existencial se imponen a la antigua certeza de crear un mundo más libre y justo, la memoria desaparece, y el concepto de largo plazo es impensable. La Historia con mayúsculas ya no está en condiciones de imponer lecciones, ya que el nuevo orden ha obligado a los individuos a olvidar. Vemos todo en términos financieros. Toda acción es medida según costes o beneficios, y el éxito o el fracaso determinan el límite de cualquier consideración vital. Es así que nuestro tiempo es difuso, y la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado nuestros vínculos, hasta convertirlos en lazos provisionales y frágiles. Pensar hoy en el tiempo es pensar en el miedo. “1984” ya está aquí. La construcción literaria de Orwell es ya una realidad. El miedo es la ignorancia ante las amenazas que el sistema se obstina en crear: ataques terroristas, plagas y enfermedades, desempleo, hambre, desastres de todo tipo, … La inestabilidad generada tras los atentados del 11-S, y más concretamente el 11-M aquí, ha marcado el inicio de esta era del miedo. La “guerra contra el terror”, contra el “fascismo islámico”, ha dado alas a tendencias autoritarias que pretenden ofrecer esa seguridad tan deseada a los ya manipulados y “frágiles” consumidores de Occidente, a fin de afianzar su conservadurismo y perpetuar el poder de las élites de siempre.La estrategia es impecable: La democracia se vacía de contenido al dejar sin sentido la vinculación del individuo hacia su futuro, ya que su inseguridad y su miedo le hacen delegar sus responsabilidades en las grandes corporaciones financieras que acaparan cada vez más poder e influencia política, y nos imponen “su” tiempo.

Azúa nos hablaba de lo mucho que quedaba por hacer para cubrir los “agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española y en la vida material de los españoles”. España debía entrar a la fuerza en este mundo globalizado. Su posición geoestratégica lo exigía, y la democracia tuvo sus tiempos calculados, siguiendo directrices internacionales.A machamartillo se moldeó un sistema en el que muchos sectores del régimen anterior siguieron manteniendo un poder importante, y que acabó pareciéndose al “turnismo” de la Restauración borbónica de cien años atrás. La “modernización” y la inclusión del país en el marco económico del espacio europeo, impusieron la necesidad de “asegurar” su estabilidad política, que ha durado hasta que el nuevo “tiempo del miedo” de la crisis nos ha obligado a repensar el orden mismo del sistema. El cambio constitucional del artículo 135, ocurrido en 2011, fue la primera prueba de ese miedo y dejó al descubierto la dependencia de nuestra democracia con respecto a los dictados del sistema financiero. Todo lo demás son artificios destinados a convencer al ciudadano de que su seguridad está por encima de su libertad como sujeto político. Y todo se hace, como en el Despotismo Ilustrado, para su bien, pero sin su participación activa.

Por fortuna, como decía antes, la movilización social, exteriorizada en el 15-M, inició una nueva etapa en la relación entre los ciudadanos y la política, creando las primeras grietas en el viejo orden de partidos, que, vinculados a esos dictados del sistema financiero, se resisten a cambiar. Vivimos tiempos de transición. Como decía Gramsci, el viejo orden se acaba pero el nuevo no acaba de llegar. Y así se entiendenlas acusaciones de Monedero a la dirección de Podemos por lo que él cree que es olvido de la base ciudadana ante la premura de ocupar espacios de poder.Es como el Babeuf de las postrimerías de la Revolución Francesa, cuando comprende las deficiencias de la organización espontánea de las masas populares insurgentes, y que el Partido que debe liderar el cambio, solo podrá hacerlo en contacto directo con el pueblo cuyas necesidades defiende. Desde luego, no estamos en medio de una revolución, pero sí en un tiempo de transformación que puede dar lugar a cambios estructurales importantes tanto a nivel social como individual.

Recuerdo al profesor de Historia de la película “Jonás, que cumplirá 25 años en el año 2000” (1976), de Alain Tanner. En su primer día de clase llevó una maleta de la que sacó una enorme morcilla que comenzó a trocear delante de sus alumnos, y, mostrando los pedazos, les dijo: “Cada uno de estos trozos es un pedazo de Historia. Saben muy bien cocinados con patatas. No olvidéis que mi padre era carnicero”. Tras eso, sacó un diapasón, lo colocó encima de la mesa y lo puso en marcha, enfatizando el sentido del paso del tiempo y marcando su ritmo. Por último dibujó una línea en zigzag en la pizarra, hizo unos agujeros en sus picos superiores y trazó una línea entre ellos. Explicó que normalmente la Historia nunca transcurre en línea recta, y nosotros solemos hallarnos en los puntos inferiores de cada ángulo, sin poder atisbar lo que podrá haber en el siguiente. Solo algunos privilegiados, analizando cada momento, pueden “ver” a través de los agujeros. Es una metáfora inteligente sobre nuestra incapacidad para proyectar nuestro presente en futuros hipotéticos, sobre todo cuando no poseemos las herramientas necesarias para volver la vista atrás, y ver en el pasado la raíz de nuestra situación. Quizás sea por eso que vivimos nuestra Historia como un bucle sin fin. Otra referencia, a la vez literaria y cinematográfica, que nos alerta sobre el tiempo en que vivimos es “El Tambor de Hojalata”, donde GünterGrass narra la historia de un joven alemán que decide, cuando llega el nazismo, detener su crecimiento, paralizar su propio tiempo, y vivir su propio ritmo, fuera del impuesto por el calendario de la dictadura. Como un falso niño, observa las mentiras y la falsedad que le rodean, y redobla su tambor a contratiempo del ritmo acompasado y normalizado de los desfiles militares en una sociedad acuartelada. Con su sonido incontrolado logra cambiar el orden y la marcha de los soldados, logrando que del caos surja un nuevo sonido mucho más libre, que cada cual sigue en un ambiente carnavalesco. El tiempo de la música es el de la vida. En este caso la lección final es clara: podemos elegir el ritmo del tiempo que queremos vivir. Todo depende de la conciencia de libertad que tengamos, y de hasta que punto dependamos del tiempo “fabricado” e impuesto desde arriba, haciendo posible vivir “nuestro” propio tiempo, sin miedos, inseguridades e insatisfacciones. Nuestro futuro como individuos y como sociedad se dirime en esa tesitura. Por eso confío en el ascenso de los movimientos populares, que desde abajo, han abierto nuevos caminos de participación y comunicación con la “cima” política, imponiendo un nuevo ritmo, que como el “niño adulto” del “Tambor de Hojalata”, ha pillado a contrapié a la vieja guardia. Porque, como decía la propia Carmena, “los representantes políticos que hemos tenido no son una garantía de democracia” y “debe haber una participación directa de los ciudadanos en todos los procesos legislativos, que les haga cambiar la percepción de su propia importancia como tales”. “No basta con que cambien los políticos, sino con cómo se entienda y se decida todo lo que afecte a la sociedad”. Pero sobre todo, hay que acabar con el miedo, y mirar cara a cara a la gente y ver en ellos a personas, con todo lo que ello significa. Aquí está el núcleo del tiempo histórico que vivimos.




Futuro incierto mejor que pasado negro

 

 

Cuando escribo esto no se lo que va a pasar ,si va a haber pactos o no. Si tendremos otros 4 años de LaCalle o cambiaran, un poco, las tornas hacia la verdadera democracia, pero la alegría ha sido suficiente. Madrid, Valencia han mostrado una valentía y aperturismo sin precedentes ante tantos años de gobierno de la derechona (sin contar con la dictadura). Hasta aquí se les ha torcido un poco el gesto. Con todo el panorama es frágil, como frágil es cualquier fuerza política nueva en un panorama municipal bastante lamentable, donde el caciquismo y otro tipo de prácticas mafiosas y de control del pensamiento están al orden del día.

Espero que, a pesar de las presiones, salga algo nuevo de todo esto. No espero milagros ni creo en los mesías pero si me han devuelto la fe en la ciudadanía los resultados, incluso aquí donde está todo tan justo y por ver.

Decía Tennessee Williams «Si no estamos al tanto los gorilas tomarán el mando». Eso hemos soportado muchos años, especialmente los últimos, en esta triste ciudad  de provincias, donde la gente joven ha apuntado con ilusión hacia un giro ideológico cuando menos significativo. El problema vuelve a ser el que ya se planteó con ciertos oportunismos, por ejemplo de los candidatos de ex de IU. ¿Donde está la capacidad de los votantes de ver sus ilusiones hechas realidad? ¿Que capacidad de decisión existe y que valor tienen los compromisos adquiridos? O, al menos ¿podrán ser recogidas todas las propuestas de Imagina Burgos en una ciudad de estructuras férreas y poca cultura sociopolítica?. El cambio era necesario, urgente, cuestión de un ápice de dignidad y no solo por los vecinos de Gamonal. Ante el derrotismo debemos apuntarnos una pequeña victoria, aunque no sepamos que va a ocurrir con certeza.

Los resabios franquistas, la información monopolizada, el amiguismo en la Universidad y sus apéndices, la falta de políticas sociales más allá del populismo, la banalización de la cultura, todo eso puede o debería empezar a cambiar. El empleo en manos de pocos y la riqueza sin distribuir habían hecho de muchas provincias españolas un polvorín.  Aún así nos queda un camino muy largo y esto puede ser el comienzo de algo nuevo. El principio del deshielo que nos ha traído un Mayo, sino triunfal , al menos esperanzador.

 

 




Bravo Imagina por una Victoria Moral

Decíamos en anteriores artículos que, “Imagina obtendría  los mejores resultados electorales, por parte de la izquierda en unos comicios municipales” e “Imagina disputará la alcaldía a Méndez Pozo”. Tal como pronosticábamos, el esfuerzo labrado durante muchos años dentro de un campo abonado por el autoritarismo y la política realizada sin ética, da sus primeros frutos. Acostumbrados a ver como la alianza entre especulación urbanística – financiera y la derecha local, pasaban  igual que lo haría una apisonadora sobre nuestros derechos, un camino labrado dese la lucha social, invisibilizada por los que no quieren que cambie nada, iba abriéndose paso sobre un terreno minado por el desprecio más absoluto hacia alternativas sensibles y sostenibles en lo humano y también en lo ecológico.

La marea blanca contra la privatización del Hospital, el incasable y a veces no reconocido esfuerzo de las activistas de la PAH, la búsqueda de un periodismo y una cultura alternativa, el memorialismo histórico, la revuelta popular de Gamonal, la asamblea contra la especulación, han servido como impulso y abrigo a la candidatura de unidad popular. Pero también otra forma de entender la política por parte de las organizaciones de Imagina, al abrir sus puertas a las asambleas abiertas y la trasparencia. Pero hay que seguir andando, porque no se debe perder el horizonte por unos buenos resultados muy merecidos y no se debe olvidar que todavía.

  • Existe una noche blanca en Burgos, pero los barrios de la clase trabajadora viven 365 días al año, sin blanca.
  • Lxs trabajadorxs preacarixs siguen padeciendo las consecuencias de una política económica, pensada en el lucro de los poderosos.
  • Las personas que sufren un desahucio o no tienen acceso a una vivienda digna sufren el terror implantado por la lógica de la avaricia.
  • El mundo de los cuidados y de la ternura siguen estando invisibilizados
  • Trabajar no es un derecho al que se tiene acceso en condiciones de igualdad que aseguren una vida digna
  • Es necesario el apoyo mutuo y la solidaridad entre vecinxs.
  • Hay personas que sienten rechazo por su orientación sexual y eso no puede seguir siendo así
  • La cultura popular, libre de imposiciones y estereotipos está por conquistar.

Bravo Imagina por el esfuerzo realizado y por el que vendrá, que será enorme. Por edificar entre los escombros de una “lógica que llaman imperante”, pero que no lo es en realidad. Por soñar que otra ciudad es posible y con el tiempo si se da continuidad a una lucha que se sostiene desde la base social y a una democracia participativa y no sólo representativa lo será.  La contribución a este resultado viene de años atrás. Quizás sea necesario observar cada uno de los aciertos y también claro está de los errores cometidos. Pero hoy Imagina cuenta con una victoria moral muy importante y merece su celebración.




Qué se espera de Imagina Burgos después de las elecciones

            Imagina Burgos tendrá un pie dentro de las instituciones después de las elecciones municipales del próximo 24 de mayo. Será un resultado bueno si lo comparamos con anteriores comicios, en los que la izquierda burgalesa quedaba muy marginada en cuanto a representación municipal. Independientemente de cuál sea el número de concejales obtenidos, resaltará una sensación de victoria, por el esfuerzo que han realizado las personas que han participado en la creación de la candidatura de unidad popular, por el planteamiento de ideas y propuestas y también por la metodología empleada para su difusión. Es difícil en Burgos, superar las barreras que la censura existente coloca en el camino, a todos aquellos grupos que nos son afines al poder económico y cultural. Imagina  es una piedra en el zapato, para muchos grupos con intereses contrapuestos a los que  las personas corrientes (trabajadoras, precarias, inmigrantes) reclaman y necesitan para poder llevar una vida digna.

            No es fácil dotar a una candidatura de frescura dentro de un panorama político desolador, después de tantos años de corrupción y clientelismo que han sellado cada una de las costuras con las que se teje el municipalismo, creando una malsana sensación de gobiernos ineficaces para dar soluciones a las personas. Imagina Burgos consigue con un programa prometedor y dando también  la bienvenida a la trasparencia (1), esa esperada apuesta por la transformación social a través de las asambleas abiertas, la participación colectiva y posar su mirada en las que más sufren las consecuencias que provocan;  un capitalismo voraz y sin sentimientos hacia la dignidad de las personas y que en Burgos refleja muy bien esa forma de ser, la estructura empresarial, los medios de comunicación y los  distintos equipos de gobierno que han pasado por el Ayuntamiento.

            Ahora bien, Imagina Burgos es una candidatura conformada por diversos grupos sociales y políticos más otras personas afines, lo que seguramente le habrá ayudado, para dotarse de una cierta estructura necesaria, pero también es verdad, que al conformar una nueva organización con la suma de unas cuantas, se puede caer en los errores clásicos que con el tiempo debilitan los procesos.  Habrá que evitar de todos los modos posibles las luchas de poder entre organizaciones. La asamblea deberá ser parte decisiva en las cuestiones esenciales que se pongan sobre la mesa y se discutan. Para eso, Imagina se ha dotado de un compromiso ético al que se han suscrito todas y todos los aspirantes a puestos de concejalía. Las fricciones que suelen surgir entre las representantes en las instituciones y las bases deberán ser resueltas a través del dialogo y la escucha permanente. El decálogo de buenas prácticas de Imagina Burgos (2), lo expresa claramente; hay que gobernar, obedeciendo (3).  Para tal cuestión la asamblea deberá estar siempre alerta. Hasta ahora, las integrantes de Imagina, han realizado un esfuerzo enorme, gigantesco muchas veces, para mantener viva su existencia en la calle, pero claro, qué sucederá cuando pase el periodo electoral. Aquí comenzará otra etapa en la que  los concejales electos, si tendrán tiempo suficiente para dedicarse a la política, pero y los que deben seguir con su vida cotidiana. Cómo se va a suplir esa distancia entre “la política profesional” y la que practican las activistas sociales.

            Imagina Burgos utilizó el método de primarias abiertas individuales para la elección de candidatas. Hay quien vende esta herramienta como la más democrática posible. En realidad las primarias abiertas son un barniz cosmético. Lo interesante son los programas con pluralidad democrática y que reflejen a un sector amplio de la mayoría social. Sobre esta cuestión ya no se puede hacer nada, pero habrá que exigir a las personas con puestos como concejales, que sean el engranaje entre las clases populares y las instituciones. Deben ser punzantes e insolentes con aquellos grupos que se han amparado desde sus sillones y desde sus despachos para realizar prácticas que en muchos casos rozaban la obscenidad, llevando a cabo políticas de recortes y de lucro individual.  Se espera recuperar y poner encima de la mesa; una lucha contra las desigualdades sociales. Esta cuestión no sólo debe dirimirse en el pleno municipal, tiene que estar como orden del día, en los centros de trabajo, en las escuelas y en la vida cotidiana de las personas. Por eso la frase que incide en aquello de; un pie en las instituciones, mil voces practicando democracia en la calle.

            Hay que arrebatar la hegemonía cultural y social a los medios de comunicación locales, que representan claramente la alianza entre poder económico y poder político. El presidente del grupo Promecal; Méndez Pozo, hace y deshace a su antojo dentro de las instituciones burgalesas, gracias a su poder mediático y también económico. Se espera de Imagina Burgos una posición antagónica, a este grupo mediático empresarial. Para ello, debiera dotarse de una herramienta de comunicación democrática que llegue a todas las personas. Será necesario crear un periódico en papel de tirada mensual o trimestral, que sea la voz de los desahucios, de los barrios, del movimiento por la igualdad de género. No queremos concejales que se hagan una foto con “El Jefe”, necesitamos a personas que denuncien sus prácticas mafiosas.

            Las concejalas que salgan elegidas en las urnas bajo la candidatura de unidad popular deberán mirar con lupa cada uno de los acontecimientos que sucedan en la institución burgalesa, al mismo tiempo tendrán que recordar, que la asamblea tiene el poder revocatorio sobre sus cargos y que son una pieza indispensable, pero no conforman el todo, dentro de este colectivo tan plural.

            Imagina Burgos es un paso importante para la construcción de una ciudad amable, en la que se pueda practicar el buen vivir. Imagina pretende recuperar el derecho a la ciudad por parte de sus habitantes, mejorar la sociabilidad entre vecinas y la sensación de formar parte de una colectividad solidaria y hermanada sin distinción de género, raza u orientación sexual. Se espera que Imagina sea, lo que las personas que participan en dicha organización quieran que sea. Se espera que Imagina sea un paso más, para alcanzar; el deseo de autonomía local, la autosuficiencia de unidades sociales y humanas, como para que todas las personas se sientan interesadas por los detalles de la vida cotidiana (4).  El esfuerzo que han realizado las integrantes que participan en Imagina es innegable, pero no se desea un espejismo pasajero. Es necesario darle continuidad al proyecto, que la red siga extendiéndose, que llegue a todos los rincones dónde se sufren las consecuencias de la crisis. Tiene gran importancia el modelo democrático con que está construido Imagina y será imprescindible seguir incidiendo en el mismo, para continuar con un proyecto plural y alternativo.

  • Programa de Imagina Burgos para las elecciones municipales. Página Web de la organización.
  • Código ético de Imagina Burgos. Consultar en su página Web.
  • Lema Zapatista. Imagina y la posible unidad popular en Burgos. Acacio Puig. Papeles Anticapitalistas
  • El internacionalismo en tiempos de la comuna. Kristin Ross. Le Monde diplomatique. Mayo de 2015.



Imagina Burgos y las instituciones


Durante una entrevista al histórico sindicalista y activista vecinal Manolo Alonso, en el Lago de Gamonal, le pregunté sobre las posibilidades de echar a Méndez Pozo de la ciudad y recuperar así los terrenos y licencias conseguidos mediante la práctica corrupta. Manolo es un hombre a quien admiramos mucho, nos infunde respeto porque ha luchado durante toda su vida con la cabeza fría y con la más alta dignidad; respondió que se trataba de algo muy complicado, muy complicado.

Desde hace mucho tiempo uno de los dictadores que rigen el destino de la ciudad se llama Méndez Pozo, dictando en su parcela del modelo urbanístico, que se ha transformado con la capitalización transnacionalizada, que coloca al Ayuntamiento de Burgos en un tesitura muy complicada la hora de planear, ordenar y redistribuir la expansión de la ciudad, motor de las estratificación social, esto es, de que las condiciones de vida de los y las burgalesas del barrio San Cristóbal o de Gamonal, en especial de la partes como Juan XXIII y similares, disten mucho de los lujosas viviendas de la castellana. Esta distinción es una de las muestras de la lucha de clases, puesto que algunos burgalesas y burgalesas viven en infraviviendas, hacinados, con frío, goteras, con la polución de los polígonos, y otras condiciones insalubres, mientras otros vecinos y vecinas de Burgos tienen jacuzzi, seguridad para proteger la propiedad privada, por ejemplo en los recintos privatizados de la zona sur, ahora “Distrito 3” tras la transformación derivada de la Ley de Grandes Ciudades.

Esta legislación va en detrimento del ya muy limitado poder de las instituciones locales. En la legislación del Estado español, la institución del ayuntamiento carece de poder de autonomía, recibiendo tan solo del poder de delegación que confiere en este caso la Junta de Castilla y León, y ocupándose de las competencias residuales (como basuras). Se suma una pequeña parcela de los impuestos, garantía de auto-financiación de dicha institución.

L@s integrantes y simpatizantes de Imagina Burgos, deberíamos ser muy conscientes de que todas las licencias, terrenos, negocios, de Arranz Acinas, Méndez Pozo y el resto de mafiosos que han regido hasta ahora una buena parte de la política local, van a seguir “siendo suyas”, aun cabe la tenue esperanza de que la justicia se haga valer en el caso del Hospital de Burgos y los turbios negocios, que tan lucrativos han resultado para la UTE, y tan perjudiciales para la salud y la vida de l@s vecinas.

Qué posibilidades hay de intervenir en los campos que generan desigualdad: trabajo, vivienda, violencia, desigualdad y opresión de género, todas estas necesidades que tenemos difícilmente se pueden solventar mediante un poder delegado, presa del mercado y la burocracia, vaciado de competencias. Por muy bueno que sea el programa en medio ambiente, si no hay un movimiento social ecologista con capacidad de presión, influencia y movilización de masas entonces no habrá nada que hacer y el poder económico se impondrá mediante los tejidos políticos al interés racional, que debiera ser compartido por la mayoría de personas, de preservar la tierra y la naturaleza, del fracking y las nucleares.

Ya sabemos que en Burgos, después de la explosión del Efecto Gamonal, parece que lo más importante es engrasar la máquina electoral. Podemos ya ha sido llamado la atención por un movimiento social, ante la falta de interés de la “mayor fuerza de la izquierda electoral” por el impulso de la calle, que derrotó la proyección neoliberal en el modelo urbanístico de Gamonal.

Algunos de los postulados para Imagina Burgos, como el siempre afable Salinero, han reconocido que desde el Ayuntamiento de Burgos es muy difícil cambiar las cosas, es decir, acabar con la desigualdad social, expresada también en l@s jóvenes que somos expulsad@s de aquí, con la precariedad del trabajo y el desempleo, el modelo urbanístico y la gran diferencia entre la vida y condiciones materiales de unos y otros vecin@s, la violencia y la autoridad, la opresión del patriarcado sobre las mujeres y la jerarquía del género, todas estas necesidades que tenemos.

Comprendemos entonces el escepticismo de algunos sectores más feministas, jóvenes, precarios, y excluidos; confrontado con la ilusión de sectores más adultos e integrados en la sociedad, de la izquierda burgalesa. Pero aunque la institución local suponga un pequeño, condicionado y limitado campo de intervención, no se lo podemos entregar sin más ni más al Burgos conservador. Porque nosotr@s sí que estamos por satisfacer las necesidades de la mayoría de los y las vecinos, y por caminar hacia la superación de la desigualdad y la opresión social. Si Imagina Burgos ganara las elecciones, lo cual deseamos que ocurra, al menos podríamos empezar a caminar en dicho sentido; siempre que la acción y la lucha social no se institucionalice imposibilitando su desenvolvimiento.

A Méndez Pozo no se lo para en unas elecciones sino con…

UNO, DOS, TRES…. MUCHOS GAMONALES !