[Charla-debate] “¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal?” en el marco de las I Jornadas Urbanismo y Conflicto Social

El próximo 14 de febrero (20h), en un espacio de urbanismo colectivo como el CSR de Gamonal, en el que los vecinos podemos reestructurar y redistribuir el espacio, proponiendo nuevos usos a partir de nuestras necesidades, estáis invitados a la charla del escritor y editor de Zoozobra Magazine, Víctor Atobas, quien llevará a cabo una intervención con la intención de animar el posterior debate sobre la manera de afrontar los planes especulativos de los poderosos y sus mayordomos, quienes continúan entregando el barrio al mercado mientras Gamonal sigue deteriorándose.

La sesión se engloba en el marco de las I Jornadas Urbanismo y Conflicto Social que se celebrarán en el CSR.

Las jornadas continuarán el 21 de febrero (20h), con la charla-debate titulada “Abordar la okupación desde la Geografía: articulación social y patrimonio. La situación de Valladolid (1979-2019)”, a cargo de Pablo González.




Publicación de la antología: “¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal? Una propuesta por el urbanismo colectivo”

Zoozobra Magazine, en colaboración con Diario de Vurgos, publica la antología titulada ¿Qué pasa con el nuevo bulevar de Gamonal? Una propuesta por el urbanismo colectivo. La antología reúne los artículos del escritor burgalés Víctor Atobas referentes al nuevo intento de los poderosos y sus mayordomos de imponer su plan de futuro en el barrio de Gamonal, entregando el barrio a los intereses de la especulación y el comercio – es decir, al mercado, al urbanismo capitalista- mientras Gamonal sigue deteriorándose y los vecinos seguimos sufriendo la desigualdad social reproducida a través del espacio.

La antología sugiere al lector rastrear el recorrido del debate público, que se llevó a cabo en las redes sociales después de que los medios de la ciudad, especialmente Diario de Burgos, trataran de secuestrar el debate, manipulando y restringiendo la información con la intención de que no se produjera polémica alguna. Finalmente, la polémica llegó con cientos de mensajes contrarios al bulevar en las redes sociales, aunque también hubo multitud de vecinos que manifestaron que en el debate sólo se criticaba y no se proponía. Poco después el debate se centraría en la propuesta del urbanismo colectivo, en el que los arquitectos y urbanistas se limitarían a aplicar la voluntad popular, transformando esta en espacio, para que así los vecinos podamos planificar nuestro futuro.

La antología es gratuita.

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La presentación tendrá lugar el 14 de febrero a las 20h en un espacio de urbanismo colectivo como el Centro Social Recuperado (CSR) de Gamonal, durante la primera sesión de las Jornadas Urbanismo y Conflicto Social.

 




Caja de Burgos intenta desalojar el CSR de Gamonal

Fuente: Asamblea de Gamonal

Los y las compañeras del Centro Social Recuperado de Gamonal, en la calle Pablo Casals, denuncian que Caja Burgos intenta desalojar este local para abandonarlo de nuevo. Recordemos que esta entidad lo había tapiado en dos ocasiones para dejarlo morir, y que la asamblea del CSR, con la ayuda de gentes del barrio, lo han reformado, arreglado el techo y desarrollado muchas actividades, siempre abiertas y gratuitas. Informan además de que iniciarán una campaña de resistencia colectiva para afrontar este proceso. De momento se puede pasar este sábado a disfrutar de una jornada con taller de graffiti, exhibición de BMX y concierto de hip-hop del barrio, a partir de las 16:30 horas, y así apoyar este espacio.

A continuación presentamos el comunicado del CSR de Gamonal.

DEFENDAMOS EL CSR DE GAMONAL

No al desalojo de los espacios ocupados del barrio

A finales de este año la Fundación Caja Burgos pretende desalojar el Centro Social Recuperado de Gamonal– CSR-. Este espacio, ubicado en el corazón del barrio, trata de desarrollar un proyecto político-social y cultural alejado de las instituciones, y lo hace de manera autogestionada, horizontal y asamblearia. Ésta es la razón que lleva a la Fundación de Caja Burgos, en contubernio con el Ayuntamiento, a intentar de nuevo, tapiar este local para abandonarlo a la corrosión de las goteras y del inevitable paso del tiempo.

El CSR, anterior Aula de Cultura de la Caja Burgos, fue construido en suelo público cedido por el Ayuntamiento a Caja Burgos durante 75 años a cambio de que se construyera una guardería, se encargara del mantenimiento de la misma y de las obras que el edificio necesitase. Tras años de actividad la Caja de Burgos, dejó morir el espacio incumpliendo el contrato con el Ayuntamiento.

Con los acontecimientos de enero de 2014 y al calor de la batalla del Bulevar, el barrio decidió ocupar este espacio para adecentarlo y llevar en su interior una experiencia colectiva, basada en el trabajo cooperativo, el asamblearismo como método de tema de decisiones y la cercanía entre las personas. En definitiva, fortalecer el tejido social tan necesario para plantear una alternativa real a la política institucional que mercantiliza todos los procesos de la vida.

En este año y medio de andadura, y tras haber acometido unas importantísimas obras de reforma en el tejado (que Caja Burgos fue incapaz de arreglar), hemos desarrollado muchas y variadas actividades: charlas, cine, debates, talleres, formación, circo, conciertos, teatro, etc. Todo de manera autogestionada y con la ilusión de hacer las cosas apoyándonos entre las personas que allí nos encontramos.

El horizonte hacia el cual camina el CSR, al igual que el de tantos otros espacios ocupados en tantas otras ciudades, es hacer resurgir el valor de la ayuda mutua, como principio sobre el cual construirnos y organizar toda la vida colectiva. Es por eso que este tipo de experiencias ponen en jaque al poder que teme que estas maneras de hacer se extiendan y su existencia deje de tener razón de ser. Porque si no tuvieran miedo ¿qué sentido tiene dejar otra vez en el olvido un local que genera tanta actividad en el barrio; que no ocasiona ningún beneficio económico para nadie de las personas que allí participan; que no les cuesta ningún dinero a las instituciones ya que todos los gastos se financian a través de la autogestión de los recursos y la autoorganización de los esfuerzos y saberes de las gentes del barrio?

En Gamonal, tenemos una herencia de lucha de barrio; ella nos llevó a retomar este espacio y nos mantiene trabajando en él. Por ello, frente a este nuevo ataque buscamos otra vez la unión de todo el vecindario para dar una respuesta contundente, desde la calle y al margen de cualquier institución o partido político que trate de sacar beneficio de este conflicto.

Este y otros proyectos continuarán en las calles, en las plazas, en todo lo común que estemos dispuestos a retomar, para hacer reales nuestros sueños colectivos. Por ello, defendamos el CSR.

El próximo jueves 24 de septiembre, a las 20h.en el CSR – C/ Pablo Casal, 3- se realizará la presentación de la campaña de resistencia frente al desalojo. Acércate y apoya los proyectos de tu barrio.

Las asambleas del CSR son los martes a las 20h.

¡Caja Burgos amenaza, CSR en lucha!




Salarios y comisiones en Caja de Burgos

Si entramos a hablar de los sueldos de los otros directivos, podemos comprobar que en medio de estos tiempos de crisis y recortes sus salarios no están a la altura del resto de la ciudadanía: su director general, Rafael Barbero, percibía en 2014 como presidente de la Fundación Caja Burgos la pequeña cantidad de 209.215 euros anuales; su secretario general, Andrés Carretón, que entendemos trabajará la mistad del tiempo de su Presidente, es “castigado” con 118.280 euros; la responsable de la Obra Social, Rosa Pérez, 128.471 euros, entendemos que parte de los mismos serán dirigidos a extender su inestimable labor “social”.

No contentos con estas retribución y mientras todo el país seguía tiritando, el señor Barbero subió las nóminas de la Fundación un 2%, ya que al parecer no les daba para pagar las facturas de la luz, de la misma manera que le ocurría a un ínclito político del PP gallego.

Por otro lado, el actual presidente de Caja Burgos, José María Leal Villalba, recibió de la nueva entidad dueña de esa caja 1,1 millones de euros para investigación universitaria sobre el cáncer – no el de la propia entidad, se entiende- a través de una sociedad ubicada en Santiago de Compostela, presidida por su mujer y dirigida por un par de colaboradores.

Al parecer, dos patronos de la Fundación Caja de Burgos denunciaron además que se les ocultan los sueldos de los empleados. E incluso han llegado a sospechar que con el beneficio de los ahorros de la mayoría de los burgaleses y burgalesas se pagan sueldos escandalosos, entre 30.000 y 60.000 € anuales.

También se denunció la percepción de dietas al margen de lo establecido en los propios estatutos a favor de expresidente de la caja, quien percibió en concepto de “trabajos de organización, preparación y coordinación” 61.056 euros entre febrero y junio de 2010. Parece que, por su parte, Ángel Ibáñez cobró 24.000 € por conceptos similares. Esto nos puede recordar a las famosas y recientes asesorías verbales del Diputado Pujalte y el embajador Trillo en la “trama eólica”

Otros partidos no se libran tampoco de la quema. Por ejemplo, el exconcejal Luis Escribano (PSOE) cobró unos 12.000 euros anuales de 2004 a 2011. Quizás por eso de denunciar los escándalos anteriormente citados, nada. Quien sabe si el silencio no es más que un precio.

Para acabar con este ignominioso compendio de abusos, corrupción y despilfarro, citaremos el último escándalo. ¿Recuerdan las grandes controversias de la multimillonaria reforma de la plaza de toros, que originó duras movilizaciones y un conflicto por el que numerosas burgalesas y burgaleses tienen abiertos procesos administrativos y judiciales? Pues bien, para salvar la cara a Javier Lacalle y Ángel Ibáñez, los directivos de esta entidad han decidido dedicar cerca de un millón de euros a costear el diseño del proyecto e introducir mejoras adicionales. Todo esto para que el Partido Popular pueda presumir de que el Ayuntamiento no tendrá que pagar más de lo inicialmente previsto (en total, unos ocho millones de euros, de momento). Una vez más, los fondos de la obra social van destinados a una obra especulativa, de la que se beneficia el inefable Antonio Miguel Méndez Pozo, para cerrar el círculo.

La historia de esta caja nos muestra, en fin, que en buena medida su función ha sido la de enriquecer a sus directivos y favorecer la especulación urbanística, con la que se lucran. Hipócritamente, tratan de justificar la existencia de la caja con la “obra social”, mientras la nave nodriza a la que pertenecen no tiene escrúpulos para dejar a familias en la calle, tapiar locales públicos o saquear los fondos de la entidad. Siguen, eso sí, financiando la cultura, a su manera. Ante la falta de oportunidades de esta ciudad, las personas creadoras y vinculadas al arte se ven forzadas a colaborar con esta Caja, aunque sea con la pinza en la nariz.

Los y las representantes del Centro Social Recuperado de Gamonal anunciamos que no nos quedaremos de brazos cruzados, Seguiremos reafirmándonos en nuestra apuesta por la autogestión y el apoyo mutuo en el CSR de Gamonal, por mucho que los directivos de la Caja nos denuncien y quieran tapiar el espacio, que es de todos, de nuevo.

DONDE LAS DAN, LAS TOMAN

CSR –GAMONAL




Los directivos: lo mejor de Burgos

Otro aspecto que siempre ha formado parte de la polémica en la caja ha sido el de la elección de sus directivos. Entre éstos siempre han destacado personajes de rancio abolengo, representantes de la oligarquía burgalesa, o bien directamente enchufados por los diferentes partidos políticos, especialmente el Partido Popular. También algunas instituciones como la Cámara de Comercio o algunas secciones de la UBU, más dedicada en muchas ocasiones a estrechar lazos clientelares que a la socialización de los conocimientos, han servido de trampolín para que muchos profesionales del robo y el engaño, con la “representación” como único oficio conocido, se ganaran la vida a costa de los ahorros de los y las burgalesas y del dinero público. Podemos comprobar como muchos de los directivos y exdirectivos de la entidad han ido turnándose en estas instituciones formando un estamento social propio. Lo que muchos llaman el Burgos “feudal”.

Además, en los últimos años, numerosos escándalos y algunos procesos judiciales han evidenciado que algunos individuos, legal o ilegalmente, amasaban inmensas retribuciones (en salarios múltiples y grandes comisiones) o se concedían créditos a sí mismos, que no tenían por costumbre devolver.

Comencemos por una pareja conocida en Burgos: el exconcejal y flamante nuevo procurador del Partido Popular Ángel Ibáñez y el exrector de la UBU José María Leal. Estos dos prohombres forjaron su relación en la década de los 90, cuando el primero estudiaba en la universidad y el segundo aspiraba a dominarla. Ángel Ibáñez, apodado “el bufón del rector” por una organización estudiantil, se dedicaba a maniobrar desde el CAUBU y a través de las publicaciones de la universidad para favorecer la posición del entonces candidato a rector. Su alianza era pública y notoria, y numerosas asociaciones de estudiantes denunciaron cómo Ibáñez, ya en Nuevas Generaciones, daba un “golpe de estado” en las elecciones al Claustro Universitario impidiendo la participación plena del alumnado.

Al mismo tiempo se dedicaba a criticar y criminalizar a cualquier grupo de estudiantes que planteara reivindicaciones y criticara al rector, ya fuera por demandar las prácticas en Magisterio o por exigir profesores en la Escuela Politécnica Superior, por poner dos ejemplos. Para muchos era evidente que Javier Lacalle, entonces secretario general de NNGG, era quien asesoraba a Ibáñez.

¿Agradeció José María Leal este apoyo incondicional en todos los conflictos? Por supuesto: el mayor de sus favores colocar a Ibáñez al frente del Servicio de Empleo de la UBU. Allí se ganó a pulso su apodo de “lamparillas”, porque cuando llegaba a su despacho encendía la luz; después salía y volvía al final de su jornada para apagarla.

Desde luego, era evidente que no cumplía una jornada laboral “estándar”, porque este superhombre llegó a ocupar simultáneamente otros dos cargos: el de concejal y el de directivo de Caja Burgos. Aunque claro, en vista de las circunstancias también es difícil saber si podía cumplirla en cualquiera de las otras dos ocupaciones.

Cobraba unos 32.000 euros anuales de la UBU, aparte de sus retribuciones como concejal y jugosas dietas de Caja Burgos, percibiendo además su salario como consejero.Tres buenos sueldos, tres puestos de influencia para gestionar personal, tres lugares donde ejercer el poder y tres posiciones para defender sus intereses y los del Partido Popular.

¿Qué pasó con José María Leal cuando finalizó su mandato como rector? Pues, como muchos sabrán, fue “sorprendentemente” elegido presidente de la Fundación Caja Burgos, con la intermediación de Ángel Ibáñez y Javier Lacalle, entre otros. Parece que esta peculiar, aunque poco filantrópica, “cadena de favores” no tiene fin.




El acoso inmobiliario en Manuel de la Cuesta

Otro escándalo protagonizado por esta entidad, más grave por las consecuencias que originó a decenas de personas, fue el acoso inmobiliario al que sometió a los inquilinos/as de las viviendas “sociales” de la Calle Manuel de la Cuesta, ya que quienes las habitaban disfrutaban de un alquiler bajo, de renta antigua, que la Caja no podía incrementar unilateralmente.

Eran los años, ya los últimos aunque casi nadie quería saberlo, de la fiesta inmobiliaria y de la orgía crediticia. Por ello, como dicen los cínicos de la guerra, todo parecía valer en la lógica de la acumulación de rentas tras su extracción al siguiente en el eslabón. En este caso la estrategia previsible de los directivos de la entidad no podía ser otra que el derribo de los hogares y la reinstalación forzosa de los damnificados, muchos de ellos de avanzada edad, en otras viviendas con alquileres notoriamente mayores.

A sabiendas de la oposición que se iban a encontrar, comienzan a desarrollar una serie de actuaciones encaminadas al deterioro progresivo e intencionado de los edificios desde el año 2007, con el fin de que sean declarados en ruina y que los inquilinos/as no tengan más remedio que abandonarlos. Un claro ejemplo de gentrificación de la que se habla en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona pero que parece pasar desapercibida cuando ocurre y ha ocurrido en nuestra propia ciudad y que también se ha reproducido en ciertas áreas de nuestro centro histórico muy apetecibles por la entrada de ayudas económicas e inversión pública. Podemos recordar el derribo de un bloque de viviendas en la Plaza Vega, que perjudicó irremisiblemente a una familia propietaria, a los dueños de una pensión y a personas que vivían en régimen de alquiler; actualmente es un solar vacío.

Los habitantes de esta barriada denunciaron que Caja de Burgos no realizaba las reparaciones que demandaban, sino que se encargaba de producir más daños deliberadamente. Tapiaba además las viviendas que paulatinamente iban quedando vacías con el fin de impedir que otras personas pudieran vivir en ellas, después de producir más destrozos en su interior. Finalmente, pese a las protestas, movilizaciones y solidaridad de numerosas personas, el ayuntamiento permitió a Caja Burgos derribar esta barriada en 2010, dejando a muchas familias y gentes mayores sin vivienda social; algunas no tuvieron más remedio que aceptar ser realojadas en otras viviendas más caras; otras se negaron y abandonaron definitivamente toda relación con la caja…

Hoy día el solar es una herida más en el devastado cuerpo de la ciudad, una tierra en la que habitaba vida y ahora no es más que un yermo a la espera de nuevos vientos que conviertan las piedras y las hierbas en negocio.

Otro escándalo, relacionado con el anterior, es la compra del antiguo mercado de abastos de la Plaza San Bruno. Con la especulación urbanística como directriz, la Caja de Burgos paga a la empresa Arranz Acinas una cantidad de dinero que jamás podrá recuperar. De nuevo un mal negocio, pues no consiguen, si quiera, su reventa. ¿Cómo se deshace de este problema? Pues, como ya parece una práctica habitual, con la complicidad del Ayuntamiento. Éste permite a la Caja edificar más alturas en las futuras viviendas de Manuel de la Cuesta, por lo que si finalmente termina la construcción (hoy paralizada) y consigue vender o alquilar más viviendas en esa barriada podrá al menos hacer caja y recuperar su frustrada inversión en el mercado.

También es necesario explicar que, tras el derribo de la plaza San Bruno, una nueva herida se abre en una ciudad que supura caciquismo e impunidad en la misma proporción, y ésta queda cinco años abandonada, convertida en una explanada de gravilla. Sólo ahora, en época electoral, el Ayuntamiento ha decidido rehabilitarla; eso sí, sin someter su actuación al diálogo franco y la participación efectiva del vecindario. ¡Faltaría más!