Ciclo de cine de memoria sobre la resistencia antifranquista

 

 

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Por La Comuna

El Sopar (Pere Portabella, 1974), realizada en la etapa final del franquismo, con la represión criminal funcionando a todo gas, su rodaje en una misma tarde-noche, coincide, para mayor simbología e intencionalidad, con la velada víspera del asesinato por garrote vil de Salvador Puig Antich. Esto es, la tarde del 1 de marzo de 1974, estando Salvador “en capilla”.

Los protagonistas son 4 ex-presos y 1 ex-presa políticos de diversas adscripciones militantes e ideológicas, que suman un total de más de 50 años de cautiverio efectivo; y la narración o argumento de la película es precisamente la reflexión espontánea de esas personas sobre esa experiencia, tanto en el plano político como personal y vital.

En tanto que asociación de represaliados y represaliadas del franquismo, El sopar tiene para nuestra asociación La Comuna un doble valor: primero porque habla de la cárcel y de las vivencias e inquietudes de los presos y presas políticos; nos hemos reconocido en ese diálogo de los protagonistas y en la imagen cercana que transmiten como seres de carne y hueso, huyendo de triunfalismos y retóricas, con sus dudas y contradicciones, que en definitiva no serán muy diferentes a las de otros presos de conciencia víctimas de regímenes totalitarios en cualquier punto del planeta; por otra parte, porque contribuye a la lucha en la que junto a tantas otras organizaciones memorialistas estamos empeñados por la verdad y la justicia respecto a los crímenes del franquismo.




Orgullo gay, fiesta y homofobia

 

Ahora que, aprovechando el aniversario de los acontecimientos de Stonewall este 28 de junio, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha declarado legal el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país, conviene advertir cómo la apariencia de este progreso social va unida, no a la normalización de una conducta, sino a la defensa y a la conservación del sistema de valores familiares propio de la sociedad de consumo tradicional, mal que le pese a los sectores cristianos integristas. La ampliación del concepto de familia es el resultado lógico de la necesidad de cubrir nuevos espacios de mercado no resueltos por parte del capitalismo. La moralidad solo es útil al sistema mientras mantiene a raya a sus posibles enemigos, y amplía sus límites cuando es necesaria la “socialización” de sectores antes marginados.

Un vistazo al excelente libro de Geoffroy Huard, “Los Antisociales”, una historia de la homosexualidad en Francia y España entre 1945 y 1975, nos enseña cómo tanto en dictaduras como en democracias, las legislaciones penales no sólo reprimían la expresión de la homosexualidad como escándalo público, sino que iban ligadas a una educación basada en la procreación como idea básica de una sexualidad heterosexual destinada a regenerar sociedades castigadas por el desastre demográfico de la guerra y necesitadas de una rápida reconstrucción. Había que evitar que el buen ciudadano heterosexual fuera “contagiado”, y por tanto, se fomentaba la homofobia institucionalizada. Se hablaba del factor antisocial de aquellos elementos “frustrados” afectivamente e incapaces patológicamente de integrarse en el sistema. Por tanto, no solo había que “heterosexualizar” obligatoriamente al macho, sino también establecer claramente sus diferencias con respecto al sexo opuesto, con el objetivo de marcar bien los roles entre el hombre-padre y la mujer-madre, al tiempo que se inducía a la gente a pensar que un individuo “normal” debía vivir en un medio heterosexual homogéneo.

Según la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970, la homosexualidad se relacionaba con la vagancia y la delincuencia. Un médico forense examinaba al detenido y emitía un informe que avalaba las decisiones judiciales. Estos “expertos” consideraban la homosexualidad como un peligro para la sociedad, y los efectos perversos de sus dictámenes han venido reproduciendo un estado de alarma que se ha interiorizado en la mentalidad conservadora de varias generaciones. Tanto es así que en 2005, el catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense Aquilino Polaino Lorente, citado por el PP en la Comisión de Justicia del Senado para analizar las repercusiones de la ley que permitió el matrimonio entre personas del mismo sexo en España, aseguró que «las personas con conducta homosexual» padecen «una psicopatología«, consecuencia de haber sido educados por padres «hostiles, alcohólicos, distantes» y por madres «sobreprotectoras«, y rechazó la adopción por parte de las parejas del mismo sexo al considerar que ese entorno condicionaría la orientación sexual del niño.

Según Polaino Lorente, la homosexualidad «se suscita» en los hijos adoptados por gays o lesbianas. Esta mentalidad conservadora, propia de la tradicional política de diferenciación obligatoria de sexos, chocaba ya en aquel momento con la necesidad del sistema económico de incluir al homosexual dentro de los marcos institucionales establecidos. Otra cosa bien distinta es querer habilitar espacios de libertad fuera de las instituciones (cosa, por cierto, que siempre ha existido). Lo que hace 20 años era revolucionario, ahora está integrado. La lucha ya no se orienta hacia la defensa de nuevos tipos de unidad familiar, sino a la libertad del individuo por decidir su propia orientación y conducta sexual sin categorizaciones, y por tanto hacia el combate contra la homofobia largamente incubada durante tantos años de represión.

Desde la hemeroteca dos noticias sobre la homofobia en el mundo procedentes de lugares bien diferentes: el asesinato de un activista gay en Uganda, y la censura de una foto en la que Elton John y su marido muestran a su bebé en la portada de una conocida revista norteamericana. Ahora que en nuestra bien desarrollada sociedad hemos acabado acostumbrándonos al viejo discurso etnocéntrico sobre la inferioridad de culturas ajenas a Occidente, aunque ya no se le llame así por ser «políticamente incorrecto», y a que la globalización lo engulla todo como una nueva forma de imperialismo cultural, nos parece casi lógico y natural que en las «salvajes» tierras de africanos o musulmanes se produzcan atroces violaciones de derechos humanos y el integrismo se desarrolle, produciendo efectos devastadores, desde el genocidio de Ruanda hasta las ejecuciones de adolescentes gays en Irán y lapidaciones de mujeres en Nigeria o Arabia Saudí. Por tanto una noticia más sobre el asesinato de un conocido activista homosexual en Uganda no debería sorprendernos más que las declaraciones homófobas de un Mugabe o las redadas antigays de Marruecos o Egipto, del mismo modo que asociamos el fundamentalismo al islam o a otras religiones del Tercer Mundo, cuyas culturas, ya digo, como en los mejores tiempos del colonialismo, se nos antojan atrasadas y destinadas en justicia a ser «redimidas» por el progreso de nuestra civilización.

Pero he aquí que un viajero acostumbrado a vivir precisamente entre «salvajes», que hace ya tiempo que regresa a su cómodo mundo occidental con menos frecuencia, y que precisamente por ello es capaz de observar nuestro desarrollo como sociedad más objetivamente, se da cuenta de la creciente merma de libertades que vamos sufriendo durante los últimos años, con su consecuente aumento de prohibiciones y obsesiones con la seguridad y «protección» de derechos, creando un nuevo fundamentalismo cultural, silencioso, sin algaradas, que llega a formular, por ejemplo, la excusa de la «protección a la familia o a la infancia» para censurar una fotografía de Elton John y su pareja con su hijo en la portada de una revista.

Se puede decir que no son comparables los dos casos, el de Uganda con el de EEUU, por la atrocidad del primero y lo anecdótico del segundo, que ya hace tiempo que no se persigue a los homosexuales por aquí, y que si la historia de la revista ha llegado a ser noticia, es precisamente por el escándalo que ha producido, y que por ello se ha corregido inmediatamente. Pero aún admitiendo este argumento, no deja de ser cierta la fragilidad de la línea que separa la defensa de ese pretexto con su contrario. Desde hace tiempo hemos normalizado la presencia de cámaras de seguridad en todas partes, consideramos a los fumadores como apestados, caemos en las redes del consumo con una facilidad que pasma (aunque la crisis nos ha dado una buena bofetada), somos más moralistas que nunca (y por tanto más hipócritas), comemos telebasura hasta hartarnos, y todos seguimos las normas dictadas por los señores de la estética (obligándonos a seguir dietas y a estar constantemente en forma).

La inducción es claramente efectiva, y ha conseguido que la mayoría de la población sea fiel a un sistema insaciable. A esto también le podemos llamar fundamentalismo: nuestro sistema de creencias es firme porque no prevé alternativas, aceptamos su funcionamiento, con todas las cargas e inconvenientes que conlleva, y, a diferencia de los musulmanes, que sí se han rebelado contra sus gobiernos, nosotros nunca nos atreveremos a decir una palabra en contra. Seguro que, a pesar de las protestas contra la actitud del establecimiento que censuró la portada de la revista con la foto de Elton, hubo muchos que pensaron que no estaba mal, que se estaba obrando con un razonamiento acorde al derecho a defender al más débil, partiendo de la base de que siempre se puede ser algo homófobo siempre que haya que salvaguardar un bien mayor; igual que se recortaron derechos fundamentales como la libertad de expresión, la privacidad de las comunicaciones, o la presunción de inocencia, cuando se convenció a la población de que su seguridad estaba en juego. Es tremendamente triste ver la facilidad de manipulación que existe. ¡Y nos sorprendemos de los extremistas suicidas cuando nosotros llevamos largo tiempo suicidándonos con una precisión lenta y calculada! Recuerdo un excelente cómic de Ralph König, en el que sobre la barra de un bar gay se producían dos conversaciones paralelas, o mejor dicho una conversación entre tres jóvenes que charlaban sobre lo aburridos que estaban de divertirse, y el monólogo de un viejo marica que pensaba en voz alta sobre cómo la homofobia cotidiana le había jodido la vida. No puedo dejar de escribir sus últimas frases:

«Hoy en día todos quieren ser jóvenes y guapos y bailar cada noche… ¡Todo menos pensar y tener inquietudes políticas, y mientras tanto los neonazis están preparando el terreno!


Algunos tendrían que haber experimentado lo que era antes… ¡Cuando de repente se abrían las puertas y aparecía la policía y te pedía los documentos! Uno no se sentía seguro ni siquiera en su propia casa, ya que los vecinos podían ver cómo traías visitas masculinas. Por eso había que ir con mucho cuidado y sin hacer ruido, si no, te rescindían el contrato del piso. ¡Así de sencillo! ¡Entonces no había discotecas con zonas nudistas, ni drogas, ni aros en la nariz…! ¡Pero de aburrirnos no nos aburríamos!»

Pensamos que hemos vencido los prejuicios homofóbicos de nuestra sociedad porque ya tenemos ley de matrimonio gay, los guetos se han convertido en templos del consumo, las celebraciones del orgullo gay atraen a las mejores marcas, y las discos ofrecen macrofiestas cada fin de semana, cuando la verdad es que, ante nuestros ojos el mercado se ha convertido en la religión oficial, mucho más agresivo que el peor de los integrismos, con el que no se juega, y que un día nos alaga como clientes necesarios, y otro, en un hipotético futuro, nos puede volver a hundir en el ostracismo. La misma mentalidad que ha censurado la foto de portada, y que ha cedido ante el escándalo, no desaparecerá si no abandonamos la seguridad que hemos creído conseguir. Como dice Zygmunt Bauman:

«Las libertades de los ciudadanos no son propiedades adquiridas para siempre; no se trata de pertenencias que se encuentran seguras en cuanto se guardan en cajas fuertes privadas. Están plantadas y arraigadas en el sustrato socio-político y éste ha de ser fertilizado a diario; si no reciben los cuidados debidos día tras día (en forma de acciones informadas a cargo de un público entendido y comprometido), acaban secándose y desintegrándose.

El pasado tiende a ser despiadada y sistemáticamente destruido, lo que hace que la redención de las esperanzas sea sencillamente imposible desde el momento en que los individuos son reducidos a una mera secuencia de experiencias instantáneas que no dejan rastro o cuyo rastro, mejor dicho, es odiado por irracional, superfluo y «superado» en el sentido más literal de la palabra. Cuando los individuos han quedado así reducidos, es improbable que traten de hallar seguridad en la esperanza (es decir, en una causa que todavía no se ha materializado en realidad)… Quienes no tienen un mínimo control sobre el presente no serán capaces de reunir el coraje necesario para controlar el futuro… El estado de precariedad reinante hace que el futuro en su conjunto resulte incierto y, por tanto, impide toda previsión racional, y anula ese mínimo de esperanza en el futuro que se necesita para rebelarse…

Desairado y frustrado a diario, el individuo halla un refugio para su narcisismo personal en el narcisismo colectivo: una promesa de seguridad que resulta inevitablemente engañosa en lo que a la salvación de esa individualidad gravemente herida respecta…

El mundo quiere que le engañen… No es que las personas se traguen el cuento, como se suele decir, es que desean que les engañen; sienten que sus vidas serían completamente insoportables si dejaran de aferrarse a satisfacciones que no lo son en absoluto.

En el relato que hizo Lion Feuchtwanger de las aventuras de Ulises, los navegantes transformados en cerdos por el hechizo maligno de Circe renunciaban a recuperar su forma humana cuando se les daba la oportunidad: cómodamente descargados de toda preocupación gracias a la comida que, aunque frugal, recibían regularmente y sin condición alguna, y gracias al refugio (mugriento y maloliente, pero gratuito) que les proporcionaba la pocilga, no estaban dispuestos a probar una alternativa que era más emocionante, sí, pero también más inestable y arriesgada.»




El cambio político en los municipios es una oportunidad para cumplir con la deuda histórica con las víctimas del franquismo

Por Federación Estatal de Foros por la Memoria

La Federación Estatal de Foros por la Memoria propone a los nuevos gobiernos municipales un Plan de Acción para promover la verdad, justicia y reparación

– Los compromisos en materia de víctimas de franquismo deben ser coherentes con las obligaciones estatales en materia de derecho internacional.

– La previsible conformación de gobiernos progresistas en numerosos ayuntamientos de todo el Estado este sábado 13 de junio, es una oportunidad para cumplir una deuda histórica con las víctimas del franquismo. Así lo ha manifestado la Federación Estatal de Foros por la Memoria, que esta mañana ha  presentado su Plan de Acción de cuatro puntos para los nuevos gobiernos, que incluye:

  1. La eliminación completa de toda la simbología franquista, así como de todos los nombres del callejero que hagan alusión al golpe de estado del 18 de Julio de 1936 y a la dictadura franquista, en el menor plazo técnicamente posible.
  2. La retirada inmediata y pública de todos los honores concedidos por las corporaciones municipales a personas representativas de la dictadura, así como a quienes ejercieron cargos públicos durante todo ese período.
  3. Que, preferiblemente en torno a la fecha de 18 de Julio, se presenten y voten en los plenos municipales declaraciones institucionales de condena firme e inequívoca del franquismo y lo que representó, así como de apoyo y solidaridad con sus víctimas.
  4. Que las administraciones asuman explícitamente la preservación de los lugares de memoria democrática y antifranquista, como ejemplo de los valores que deben constituir las señas de identidad colectivas en una sociedad democrática y avanzada.

El cambio político tras las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo supone la pérdida de control de gobiernos que invariablemente se han manifestado contra la memoria democrática y los derechos de las víctimas del franquismo.

En los próximos meses, la Federación Estatal de Foros por la Memoria y sus asociaciones federadas mantendrán contactos con gobiernos y grupos municipales, así como con diversas organizaciones políticas y sociales, con el fin de promover la presentación de mociones municipales orientadas al cumplimiento de esos cuatro puntos, y garantizarles el máximo respaldo político y social posible.

La pervivencia de símbolos fascistas: una anomalía en un Estado de derecho

La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha emplazado a los nuevos ayuntamientos a resolver un problema – el de la pervivencia de la simbología y la nomenclatura franquista en numerosas poblaciones de todo el estado – que quedó sin resolver tras las primeras elecciones municipales de 1979, y que tampoco resolvió la llamada Ley de Memoria de 2007.

La no aprobación de un Reglamento de aplicación de la Ley de Memoria, que estableciese unos plazos de cumplimiento así como una tipología clara de lo que había que retirar, ha proporcionado a numerosas instituciones una excusa para incumplir la Ley, y la eliminación de la simbología franquista ha quedado al albur de la voluntad de los responsables de cada administración.

Por ello, la Federación ha calificado de vergonzoso que, 40 años después de la muerte física del dictador, las víctimas del franquismo, sus hijos y nietos, tengan que soportar la humillación de ver calles dedicadas a los verdugos y a los jerarcas de la dictadura. “La pervivencia de la simbología franquista es una anomalía inconcebible en los países de nuestro entorno, que debe desaparecer radicalmente por higiene democrática”, ha manifestado el presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, Arturo Peinado.

La Federación Estatal de Foros por la Memoria ha desmontado también los argumentos que han sido utilizados por gobiernos municipales para defender la pervivencia de simbología franquista, tales como su presunto “valor histórico”. Desde disciplinas como la sociología o la antropología está sobradamente estudiada la ocupación de espacios públicos para legitimar regímenes políticos, con el objetivo último de socializar los valores que representan los homenajeados.

Otro de esos subterfugios que ha venido siendo utilizado ha sido promover pseudoconsultas entre la ciudadanía para justificar el incumplimiento de la Ley. Para la Federación, es inmoral la manipulación de métodos democráticos para usarlos contra la Justicia y contra el derecho internacional y la propia Ley española en vigor, que cuyo cumplimiento es responsables la Administración.

 




La Querella Argentina y los Sanfermines del 78

Reproducimos la conferencia de Carlos Slepoy organizada por Sanfermines 78 gogoan! . Slepoy retrata la lucha antifranquista ante la represión brutal, y desde la Querella Argentina lo que busca el movimiento memorialista es, también, estimular la lucha dentro de Euskadi y el Estado español contra la desmemoria colectiva y la impunidad de los crímenes franquistas entre los que se incluye los sucesos de Sanfermines en 1978. Os dejamos con el vídeo:

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Sanfermines 78 gogoan! es una iniciativa de carácter ciudadano y popular abierta a todo tipo de colectivos sociales y personas, cuyo objetivo principal es la recuperación de la memoria histórica referida a la brutal agresión policial sufrida por el pueblo de Iruñea y Nafarroa en los sanfermines de 1978 de la que resultó muerto el joven Germán Rodríguez




Alfon, la esperanza abierta y las libertades perdidas

La historia de los derechos civiles perdidos tras esta estafa bancaria llamada crisis la contarán en el futuro. Pero el presente es que el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia condenando a un joven activista de izquierdas por serlo. Eso es así. Quien conozca mínimamente la forma de actuar de un sector la policía española con los manifestantes antifascistas lo tiene bien claro. Pero el caso de Alfón es peor porque si no hubieran tenido bastante con señalarlo casi de por vida, perseguirlo desde el año 2012, implicarlo y convertirlo en una marioneta en manos de policías de métodos dudosos y de jueces nombrados de forma dudosa por cerebros aún más dudosos, lo quieren entre rejas. Pruebas nada fiables, interrogatorios bajo presión e intereses políticos en el meollo. Como en los tiempos de la caza de brujas en EEUU parece bastante claro que a este chico, cuya madre ha depositado su esperanza en la voz y la acción de los nuevos representantes políticos en Madrid, lo tiene difícil pero existe esperanza, se llame Manuela, Pablo o Ada. De entrada, la abogada y diputada de podemos en Madrid Elena Ruiz-Huerta ha pedido su puesta en libertad y ha dicho que su detención ha sido por participar en una huelga contra una precarización laboral que no hace sino aumentar. Su madre, Elena Ortega, ha leído un manifiesto secundada por miles y miles de madrileños/as actualmente en protesta.

La respuesta más positiva surge del pueblo, la ciudadanía y su indignación ante el lema del gobierno del PP. Cortar, criminalizar y Pegar. Pero los imputados no son los de las tarjetas negras , las cuentas en suiza, los yates para los amiguetes o las bolsas blancas (esos siempre son presuntos) sino una larga lista de jóvenes manifestantes que se encontraron con la facción más fascista de una policía que, aún hoy, no solo se encubre entre ella sino que utiliza los medios mas sucios heredados del franquismo para asustar a la población, particularmente si es joven y pensante. Vamos que nuestros gobernantes hasta hace poco mientras saqueaban las arcas públicas, trapicheaban con escuchas y favores y se deshacían de los que querían revisar la memoria histórica se han dedicado a asegurarse no solo una justicia servil a sus intereses mafiosos, sino también capaz de convertir a los que protestan en criminales y a los verdaderos criminales en altos cargos.

El caso de Alfón es emblemático, con la Ley Mordaza a la vuelta de la esquina. Esperemos que Manuela Carmena y, de otra forma, otros representantes de nuevas fuerzas nacidas del hartazgo de la corrupción y la violencia institucional oigan las palabras de Elena, la madre de Alfonso, que no es mas que la punta del iceberg de una política social desastrosa que se traduce en represión por parte del brazo armado de la derecha española. Cosas como la libertad de expresión y manifestación quedan así en entredicho, mas ahora que los políticos salientes temen a los entrantes y su capacidad por cuestionar cosas que no han cambiado desde la dictadura, al menos no para los luchadores de base: la presunción de inocencia, los derechos humanos en comisaría, la libertad de expresión y un largo etcétera. Hasta los observadores de fuera están escandalizados de que en España, en una España maltrecha por los recortes, vayan a intentar que no se pueda filmar a los policías. Así nunca hubiéramos sabido la verdad ni de sus infiltrados en las manifestaciones de sol, de su violencia como lenguaje, no hubiéramos sabido la verdad sobre la muerte de Juan Andrés Benítez y tantos otros. La gente del desalojo del Centro Social Trece Rosas sabe bien como actúa un sector de la policía de la capital cuando un partido no les gusta a ellos o a los que los envían y protegen.

El apoyo y la solidaridad vecinales han hecho que Alfón como Laura Bugalho -sindicalista gallega- encuentre apoyo ante un nuevo montaje vendetta policial que solo recae en la gente dispuesta a expresarse, o como en el caso de Bugalho, a destapar mafias en las que está implicada la propia policía. Creo que gracias al avance de nuevos partidos se debería atender a las peticiones de Elena, liberar a Alfón y empezar a sanear unas instituciones que, cuando nadie les oye (o los filma) se burlan no solo de la «democracia» sino de los derechos más básicos, como el de tener una ideología propia y contraria a los que, hoy por hoy, detentan los mandos. Esperemos que los aires renovadores suenen en favor de Alfón y muchos otros y otras que no se quedaron viendo como les arrebataban el derecho a la vida, la vivienda, la libertad etc etc. Arremetiendo contra los jóvenes se guardan las espaldas para un tipo de país que ellos no quisieron abandonar al igual que no quieren abrir las fosas de los fusilados por los suyos. En este juego tan sucio todas somos Alfón y tantos otros que han tenido la osadía de militar en un partido o sindicato y luchar en la calle por sus derechos básicos. ¿Que podemos esperar de un grupo de corruptos que elige entre sus amiguetes a los que les van a juzgar? Pues cosas como esta. Las nuevas fuerzas políticas deben estar del lado de Alfonso Fernández ya que los que los hemos votado lo estamos y lo seguiremos estando. Nuestra democracia ha estado, como Alfonso, en libertad vigilada, es hora de quitar la venda impuesta a los ojos de la gente y de la propia justicia. Nos jugamos demasiado.




Contra el museo policial en la antigua cárcel de Palencia: centro cultural popular y lugar de memoria antifranquista

El pasado 20 de marzo, con la inauguración de la instalación del Archivo de la Policía Nacional en la Antigua Cárcel Provincial de Palencia, se selló el vergonzoso proceso de usurpación y ocupación ilegítima de una buena parte del espacio disponible en dicho edificio perpetrado en complicidad entre la Dirección General de la Policía Nacional y el Ayuntamiento de Palencia, propietario este del inmueble.

El edificio de la Antigua Cárcel de Palencia fue adquirido, una vez abandonado su uso penitenciario, por el Ayuntamiento a la Diputación Provincial, y después rehabilitado integralmente (transformándolo en realidad casi por completo), a un coste total de unos 12 millones de dinero de los impuestos de la sociedad palentina. El objetivo de este desembolso y obra era la conversión del inmueble en un Centro Cultural para la ciudad.

En contra de ese destino previsto, el Ayuntamiento ha cedido ahora a la Policía Nacional aproximadamente un 40% de su espacio total, por 20 años, eliminando así buena parte de los usos previstos como la Biblioteca, y además imposibilitando que el espacio carcelario más emblemático que se conservaba (el centro panóptico característico de la arquitectura carcelaria tradicional), pudiera expresar el testimonio de la represión política del franquismo de la que esta cárcel fue una significativa pieza.

Efectivamente, la antigua cárcel de Palencia fue un penal de presos políticos durante el franquismo, y la sociedad palentina ha reclamado también durante estos últimos años que, junto a su reutilización como centro cultural, en el edificio se ofreciera también la información oportuna como lugar de memoria, en homenaje a los cientos de presos que sufrieron cárcel entre sus muros por defender las libertades contra la dictadura. Entre los cuales estuvo, por cierto, el gran poeta Miguel Hernández.

La ocupación policial de este hito de la represión franquista añade una afrenta a la memoria histórica a la usurpación anti-social de un bien público.

Las organizaciones promotoras de la presente declaración no nos resignamos ni rendimos ante estos hechos. Creemos que la voluntad y el patrimonio público de la sociedad palentina, al igual que la dignidad y memoria de los luchadores antifranquistas, merecen que se les respete y que se rechace esta ofensa.

Por ello estamos recogiendo firmas pidiendo la reversión de la ocupación ilegítima de la Antigua Cárcel de Palencia por la Policía Nacional.

La Comuna-Presxs del franquismo

Firmantes:

-La Comuna

-Colectivo de Prensa Zoozobra Magazine

Puedes enviar tu firma a estatal@lacomunapresxsdelfranquismo.org




El terrorismo franquista en el monte de Estépar (Burgos)

En julio de 2014 se procedió a la exhumación de las fosas comunes del monte de Estépar (Burgos), después de varios años de trabajo recopilando testimonios orales de familiares de las víctimas que se presupone fueron asesinadas en el monte, entrevistas a vecinos de la comarca y consulta de archivos de carácter civil y militar.

Se piensa que en el monte de Estépar y alrededores puede haber entre 300 y 400 víctimas. Se lograron descubrir 60 cuerpos en las tres fosas excavadas, algunos cuerpos parece que estuvieran atados, en otra fosa no, recibieron tiro de bala, unos de fusil y otros de pistola, apareciendo la mayoría de los cuerpos con el cráneo fracturado, con orificio del impacto de los proyectiles.

Este breve reportaje es un resumen de los trabajos de exhumación de las fosas comunes realizado y el posterior homenaje rendido por familiares de los asesinados, personas y colectivos que se acercaron a estas fosas.

Está previsto que el día 1 de abril comiencen las obras de exhumación de otra fosa que quedó pendiente. Todos los trabajos que realizados carecen del apoyo económico de las instituciones, gobierno estatal, regional y diputación.Han sido financiados a través de una campaña crowdfunding

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