Más sobre el lanzamiento de “El deseo y la ciudad”

 

 

SINOPSIS:

Capital parece extenderse de una forma casi infinita, como si quisiera ocuparlo todo y no dejar tierra alguna sin conquistar, sin traducir en términos de más y más capital de cualquier tipo. A esta tentativa del sistema responde el deseo como grito último y desesperado de lo político, es un grito para salir del laberinto, la ciudad cerrada como mundo que habitamos cotidianamente, el mundo en que nuestros deseos son capturados y desplazados por parte de las máquinas sociales, registrados por el capital que introduce la carencia, la falta. No se trata tanto de represión como de producción y traducción del deseo. En esa ciudad cerrada hay aperturas, fugas, movimientos y trayectos imprevistos. Revuelta. Gamonal 2014.

DATOS:

Tamaño A5 (148x210mm)

Páginas: 96

Edita y distribuye: Colectivo de Prensa Zoozobra Magazine (NIF: G09566746)

PVP: 7€

Fecha de lanzamiento: Dentro de muy muy poco…

 

Si estás interesado en hacerte con tu ejemplar antes de que salga a la venta, firmado y dedicado por el autor escribe a buzon(arroba)zoozobra.com

 

 

 

 

 

 

 

 




De “La noche ardida”

 

 

Se me caen de las manos las palabras,

el sentido, la vida,

esta tarde de marzo en que las cosas

se muestran como ajenas,

sin aroma ni flor,

sin poros y sin fondo

ni caridad ni amparo. Yo camino

descabalado y zurdo

junto a un río que solamente es río,

bajo un cielo que no me corresponde,

entre piedras y álamos

que apenas si son álamos y piedras.

Los signos ¿dónde han ido?

El aire se enrarece y lentamente

se me enturbian los gestos en las aguas

de un mundo enmudecido.

Ya de regreso en casa me detengo

junto a la puerta.

Escucho.

Un vacío sin ecos me conforma.

 

 

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El color de las pulgas, de Mario Marín

Esta es una historia de amistad, un relato de Ignacio Aldecoa narrado por Bukowski, un esperpento, un camino sin salida. La historia de unos amigos de un barrio de Huelva que viven ciegos de porros y cerveza, que se ríen de sí mismos, cuando, accidentalmente, tienen que deshacerse de un cadáver. Pero también es una historia de amor trágico y doloroso. El mismo amor que ha creado las más importantes obras de la literatura universal o las más pequeñas. Historias como ésta.

“Ahora a mi lado estaba Juanita, un bujarra tan bonito como el recorte celeste de las tardes sobre la retama, en La Bota, sobre la arena, sin toalla, con un litro y un porro. Juanita es amigo del barrio desde siempre,muy maricón desde chico. Bajaba a la plazoleta con las uñas y los labios pintados y se ponía de portero. Era buenísimo. Y sin miedo. Se te tiraba a los pies y se dejaba media carne en el cemento. Después se levantaba rápido, muy parguela, con el balón contra el pecho, y se ponía a gritar, que había que cerrar más, que delante solo uno. Sabía mandar. Un máquina, sin guantes, sin rodilleras, siempre con la camiseta de portero de su hermano. Un amigo de verdad, sin miramientos ni paraqués”.

 

El autor

Mario Marín (Huelva 1971) es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, artista plástico transgresor, inquieto y curioso. El color de las pulgas es su primera novela. Tanto en el arte como en la literatura, Mario plantea sus propuestas como escenarios estéticos y necesariamente desollados.




Sobre “Walter Benjamin. La vida que se cierra”

Estos días llega a las librerías mi trabajo “Walter Benjamin. La vida que se cierra” (Catarata). Como quiera que me consta que hay quien aguarda expectante su salida, me siento en la obligación de refrenar eventuales entusiasmos: el texto, de cariz fundamentalmente biográfico, es un material muy modesto.

Junto con un prólogo y un epílogo, la obra tiene cuatro capítulos. El primero resume de forma rápida la vida de Benjamin, intenta describir su carácter personal y sopesa su relación con España. El segundo analiza el deterioro que la situación de Benjamin experimentó en los años del exilio (1933-1940). El tercero, el más largo, aporta un estado de la cuestión en lo relativo a lo que ocurrió, con Portbou como epicentro, en los últimos días, trágicos, de la vida de nuestro autor. El cuarto, en fin, toma como núcleo el que pasa por ser el último trabajo de Benjamin, las “Tesis sobre el concepto de la historia”, y lo emplea para levantar un balance de las adhesiones político-ideológicas del pensador alemán.

Confesaré que cuando el libro estaba ya en pruebas me pasó por la cabeza la extravagante idea de que, en vez de haberle dado el perfil de un ensayo convencional, más inteligente hubiera sido buscar el camino de la ficción. Afortunadamente la cosa no tenía remedio. Si ya disponemos de ficciones sugerentes sobre los últimos años de Benjamin, mi talento en ese terreno es nulo y, creo, un capítulo como el dedicado a lo que presuntamente sucedió en Portbou se habría resentido sensiblemente. Quede pues, en su modestia, la obra como está.

Permítaseme que agregue que aunque el sufrimiento de Benjamin en sus últimos meses no tiene parangón con el que pueda atenazarnos, en el mundo semiopulento, a tantos de nosotros, su periplo final, y los pensamientos que lo acompañaron, con los sinnombre y los frenos de emergencia de por medio, son de trágica actualidad en estos tiempos que nos ha tocado vivir. “Hay esperanza, mucha esperanza. Pero no para nosotros”, escribió Franz Kafka.