Costa Rica y el matrimonio homosexual

El pasado 8 de enero, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) brindó una respuesta a la Opinión Consultiva presentada por el Estado costarricense referente a la aprobación del matrimonio entre personas del mismo y el cumplimiento del derecho de la identidad de las poblaciones trans. Cabe enfatizar que esta opinión fue presentada durante mayo del año 2016, siendo producto de la articulación de más de noventa actores sociales, a saber: colectivos, agrupaciones, personas, partidos políticos, entre otros. En esta respuesta se obliga al Estado costarricense[1] a reconocer y asegurar todos los derechos a la población LGBTI.

Antes de empezar, se debe tomar en cuenta que Costa Rica corresponde al único país de América que sigue siendo un Estado confesional, en este caso: católico, apostólico y romano (Artículo 75 de la Constitución Política). Por tanto, seguimos teniendo una “patrona oficial” conocida como la Virgen de los Ángeles, cuya celebración se realiza el dos de agosto de cada año. También se debe resaltar que en el país se prohíbe que la iglesia católica incida en puestos políticos, es decir, no pueden ocupar cargos públicos ni curules en la Asamblea Legislativa[2]. Sin embargo, la influencia que siguen teniendo se refleja en la imposición cultural y la manipulación política con respecto a temas como la Fertilización In Vitro (FIV)[3], el aborto, la educación sexual, el matrimonio igualitario, entre otros temas que se oponen a la moral conservadora que se intenta universalizar.

Aunado a lo anterior, es pertinente señalar que en las últimas décadas se ha generado un fenómeno de incidencia política de agrupaciones y partidos evangélicos. Incluso actualmente quien ocupa la presidencia de la Asamblea Legislativo es un diputado de uno de estos partidos. Además si revisamos la conformación de los diputados y diputadas actuales (período 2014-2018), se puede observar que existen cinco diputados de tres partidos evangélicos diferentes. Los mismos partidos que se encuentra aspirando a la presidencia en las elecciones presidenciales a realizarse en febrero de este año.

Primeramente, este fallo ha sacado el odio acumulado que reside en el sector (neo)conservador de la sociedad, y evidentemente, en un sistema patriarcal y capitalista, los argumentos de este sector se alían con los intereses de los neoliberales. Así es, esos mismos que han gobernado el país históricamente; quienes discuten sobre aborto siendo hombres, y se oponen rotundamente al feminismo. El mismo sector (doble moralista) que quiere imponer sus creencias religiosas como sistema jurídico, reduciendo las discusiones a argumentos bíblicos.

Habiendo dicho esto, no se puede dejar de contextualizar este fallo dentro de una coyuntura en donde estos sectores ya se habían manifestado en contra de la “ideología de género” (lo pongo en comillas porque eso simplemente no existe), oponiéndose enfáticamente a que en los centros educativos se impartan clases de educación sexual y afectividad. Pues siguen creyendo que las personas jóvenes (principalmente las mujeres) deben abstenerse de realizar prácticas sexuales, ya que esto es fornicación; y cuando sucede entre personas del mismo sexo se convierte en un “pecado doble”. Es decir, se unen dos razones para ser condenado o condenada a la perdición y al sufrimiento eterno. Evidenciando nuevamente que los argumentos retrógrados son de índole religioso.

Aunado a lo anterior, este sector conservador y moralista que condena vehemente todo aquello que no se enmarque dentro de los esquemas heteronormativos; marchó a favor de la familia. Si usted se preguntó por cuál tipo de familia marcharon, déjeme decirle que yo también me hice la misma pregunta. Según estas personas marcharon a favor de la familia dada por su dios, la cual se conforma de la siguiente manera: papá (primero papá porque es el patriarca), mamá, hijo(s) y/o hija(s) ¿Será que en este modelo cabe la familia de Jesús: papá dios, papá paloma (espíritu santo), padrasto, mamá e hijo?

Por tanto, si su familia es uniparental o monoparental, extendida o ampliada (convive con otros familiares), o incluso son una pareja heterosexual que no tienen hijos/as; déjeme decirle que tampoco marcharon por su familia. Esto debido a que uno de los argumentos que sostienen en que esta tipología de familia tradicional se deriva del modelo bíblico (ni siquiera han leído bien este libro), pues el objetivo “natural” de la familia es la reproducción humana. Sí, parece que tuvieran complejo de conejos, pero no, recuerden que esto es “natural” (Y yo que creía que la noción de natural era subjetiva depende de cada punto de vista).

Seguidamente, otro de las consecuencias de este fallo en los últimos días, ha sido que el candidato presidencial que es pastor evangélico (ni siquiera es necesario mencionarlo para no darle más “fama”) aumente significativamente en las encuestas realizadas en redes sociales. Cabe mencionar dos aspectos importantes: 1) las encuestas son un panorama que refleja la postura de un sector de la población, sin embargo, realizar generalizaciones partiendo de estos datos sería un ejercicio simplista, y 2) se debe recordar que no todas las personas cuentan con redes sociales (lamentablemente las personas diversofóbicas abundan). Estas aclaraciones las incluyo porque sigo con la esperanza de que este señor nunca llegue a la presidencia.

Este mismo candidato ha afirmado que en caso que él quede electo, Costa Rica se retiraría de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Claro, eso reflejaría el carácter de doble moralista que tiene este país, y que aunque intenten pintar que “Tiquicia” es el país más feliz del mundo, en donde predomina el pura vida, sigue siendo una nación machista, patriarcal, conservadora (agregue todos los sistemas de opresión) que violenta derechos humanos. Antes que digan que el matrimonio no es un derecho humano, repitiendo el discurso de un abogado religioso, se puede revisar el artículo 16.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lamentablemente, este pastor ignora o desconoce (¡y así quiere ser presidente!) que los fallos emitidos por este organismo son de acatamiento obligatorio (Artículo 7 Constitución Política), por tanto, a pesar de que gane (espero que ni su dios quiera esto) y decida que Costa Rica se retire de la CIDH, el fallo del 8 de enero debe ser acatado, pues las leyes no son retroactivas

Retomando este punto de la jerarquía, es importante hacer énfasis en que este fallo no viola la soberanía del país más feliz del mundo. Sin embargo, sí representa un golpe al orgullo nacionalista y patriótico que predomina en el país. Un orgullo que se confunde con soberanía, el mismo que se replica en la campaña: “A mis hijos los educo yo”. Bajo este lema se considera que se pueden tomar las decisiones que plazcan, a pesar de que se violen derechos, y nadie puede decirme nada porque “yo hago lo que me da la gana”.

Este mismo discurso se ha escuchado en diversos contextos internacionales. Por ejemplo, en países africanos en donde se legitimaba la práctica de la mutilación genital femenina, pues se afirmaba que el país tenía la autonomía y soberanía de tomar las decisiones basadas en “prácticas culturales”, tradiciones y argumentos patriarcales producto de la religión; a pesar de que esto violentara directamente la dignidad y los derechos de las mujeres.

Por otra parte, también se debe aclarar que este fallo histórico no afecta los derechos con los que cuentan la población heterosexual. Creo que esto no ha quedado claro, por lo tanto, coloco un ejemplo sencillo: si usted mujer está casada con un hombre (o viceversa), su matrimonio no se va a “disolver legalmente” para que usted se case con una mujer. Es decir, el matrimonio entre parejas del mismo sexo brinda la oportunidad para que la población homosexual pueda contraer nupcias, por lo tanto, no lo plantea como la única opción obligatoria. Así que usted seguirá disfrutando los derechos que siempre han tenido las parejas heterosexuales por considerarse “normales y naturales”.

Otro punto importante que se debe añadir es el argumento de que el matrimonio entre personas del mismo sexo no puede existir, pues el origen de la palabra matrimonio proviene de la unión entre un hombre y una mujer. Esta frase se puso de moda gracias a esos autores machistas que decidieron publicar un libro, y que hicieron una rabieta porque la Universidad Nacional de Costa Rica no les permitió desarrollar un espacio para promover un discurso denigratorio que violenta derechos (la libertad de expresión no implica permitir discursos intolerantes e irrespetuosos). Volviendo al argumento descrito me gustaría preguntarles a las personas que lo emplean si siempre hacen análisis etimológico de todas las palabras que utilizan.

Finalmente, creo oportuno reiterar que este avance legal dentro del plano formal (esta discusión la expondré en otra oportunidad) viene a representar un acto de visibilización política de todas aquellas personas que han sido oprimidas por no encasillarse dentro de los mandatos y esquemas heteronormativos. La lucha no termina con la aprobación del derecho al matrimonio, al contrario, debe continuar hasta que la opresión que sufre la población LGBTI se acabe. Esto implica ejercicios para generar rupturas con perspectivas vallecentralistas[4], elitistas, racistas, entre otras que no permiten politizar y articular la lucha; pues cuando empecemos a romper con estas barreras, podremos lograr la transformación que deseamos.

[1] Esta orden se extiende a los veinte estados reconocidos en este organismo: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Surinam y Uruguay (En algunos de estos países ya se encuentra aprobado).

[2] En Costa Rica este órgano refiere al Poder Legislativo, y se encuentra conformado por 57 diputados y diputadas.

[3] La CIDH obligó al Estado costarricense a realizar este procedimiento dentro del país. Sin embargo, cinco años después sigue sin cumplirse.

[4] Este término se emplea con el objetivo de visibilizar las estructuras centralizadas dentro del movimiento de diversidad sexual, principalmente en la capital del país y las regiones cercanas (Valle Central).




El miembro inesperado

Era un día de invierno de 1997. Hacía tiempo que no estaba en Burgos, mi ciudad natal, y me llamó la atención no ver a nadie merodeando por los váteres de la estación de autobuses. De todos modos, decidí vagar por allí una vez más en busca de aventuras. Al rato apareció en el bar de la estación un oso de buen ver: barbudo, grande, vistiendo unos vaqueros viejos y una camisa a cuadros. Se me quedó mirando fijamente, le devolví la mirada un par de veces hasta que me quedó claro que quería ligar, y me dirigí al váter. Como era de esperar, me siguió de inmediato. Me situé frente a un urinario simulando mear. Él se apostó en la puerta y se quedó allí observándome en silencio. Me extrañó que no se acercara y se pusiera a mi lado. Esperé unos instantes, mirándole de reojo, hasta que sus palabras quebraron el juego:

– ¡A ver, tú, dame tu documentación!

Era un madero. Mi primera reacción interna fue la de enfrentarme a él y cuestionar su requerimiento, al fin y al cabo yo sabía que no estaba cometiendo ningún delito, pero mis ganas de responder se me quitaron de golpe cuando me di cuenta que no llevaba encima el DNI. Así que me dije «ojo, que por eso sí te pueden putear». Le contesté que no lo tenía. Por suerte, encontré el carnet de conducir y se lo di. Él sacó un teléfono móvil del bolso trasero del vaquero y dio mis datos a la comisaría de Burgos. Al rato me devolvió el carnet y me dijo:

– Ya estamos hartos de gente como vosotros, ya sé yo a qué vienes aquí, no quiero volverte a ver.

Yo, visto que lo del carnet estaba solucionado (y asumiendo mi fichaje como marica en la policía burgalesa para toda la eternidad), le contesté:

– Sí, yo también sé a lo que vengo, vengo a ligar, y eso no es ningún delito.

El policía-gancho dio por zanjada la conversación y se fue. Entonces comprendí por qué no había nadie en el váter de la estación. El cuerpo de la policía, deseoso de limpiar la ciudad de maricas, se dedica a poner a ligar a sus miembros (viriles) para que acojonen y humillen a los gais.

El ligue de váter, la única posibilidad de conocer gente gai en una ciudad tan homófoba como Burgos, es ahora el objetivo de las fuerzas de seguridad. ¡Valiente hazaña! El viejo discurso fascista no ha cambiado; somos un peligro, somos delincuentes. El verdadero rostro de la policía se muestra al desnudo: preparar, una vez más, las condiciones del exterminio.




Maricón de mierda

Maricón de mierda le dijeron.
Fue la primera vez, de muchas.
Tenía 11 años. Hoy se ríe, pero aquella vez lloró.
Apenas hacía unas semanas que se había descubierto embelesado mirando a un chico de su clase. El casi no se había dado cuenta y el mundo ya lo sabía.
No lloró por el insulto. Ni por la vergüenza. Ni siquiera por la humillación de el jaleo en el autobús de vuelta a casa.
Lloró cuando en la cocina con su bocadillo de chorizo de la merienda su madre, al contárselo le contestó:- No les hagas caso, tu y yo sabemos que es mentira. Lo dicen para molestarte.
No volvió a hablar jamás con ella del tema. Ni siquiera cuando 20 años después se atrevió a ir a casa y presentar a su novio. Sabe que ella jamás lo asumió, que aún sueña con que conozca a una chica que le vuelva normal…

Tenía 13 años cuando le rompieron la nariz, en un “Accidente” jugando al futbol, maricón de mierda! No vuelvas a mirarme la polla en el vestuario, le escupió en la cara bajito, tras darle un codazo en la cara.
Recuerda la sangre y el dolor tirado en la hierba, y un entrenador diciendo que estos accidentes pasan.
Y dos horas después, la charla en el coche mientras le llevaba a casa: -Lo de hoy se repetirá más veces, ya saben que eres, sería mejor que no volvieras…
Y no volvió. Aunque se preguntó muchas veces qué era lo que sabían? Que era? Cómo le veían? Y se sintió sucio y enfermo, porque no era capaz de contestarse a si mismo esas preguntas.

El instituto no fue mejor. 4 años de soledad, de miedo, de mirar a hurtadillas a otros chicos.
De disimular.
De mentir a su padre:
– Ya tienes novia?
-Bueno, alguna hay…
-Así me gusta, golfo! Una en cada puerto.

De huir de preguntas incomodas:
-No te vas con tus amigos? Prefiero estudiar…
Demasiado duro reconocer que no había amigos, que nadie estaba interesado en dar una vuelta por la plaza a su lado, de compartir unas pipas en el parque, de pasarse un cigarro a escondidas…
A fuerza de no tener vida social se convirtió en un estudiante sobresaliente, y se marchó a la universidad.
No eligió una carrera vocacional, no tenía, eligió una carrera lo más lejos posible de su entorno, de su casa.
Se acuerda con una sonrisa de las primeras semanas, de su invisibilidad, de las primeras sonrisas en el campus, de una mirada profunda en la cafetería…
Antes de navidad ya tenía un pequeño círculo de conocidos, donde nunca nadie osó llamarle maricón.
Donde a nadie le importaba su sexualidad.

Se descubrió con un compañero visitando bares gays, disfrutando de la libertad de ser desconocido. Por fin pudiendo ser libre. Descubriéndose.
Volver a su casa en vacaciones fue encerrarse en una cárcel, en una oscura, donde la luz no le alcanzaba, donde andaba a tientas, contando los días para acabar su condena.
Donde cada segundo le alejaba un metro de los suyos.
Donde aprender a representar su mejor obra, la de ser otro, convertirse en otro, a sabiendas que su verdadero yo, el maricón que habitaba dentro de si mismo nunca sería aceptado.

Han pasado 30 años desde aquel primer insulto. Ya no lo siente así, y a veces en broma para provocar a sus amigos lo dice, soy maricón, tal cual, como se lo preguntó su padre la primera vez que le vió con un hombre de la mano, entonces eres maricón hijo?

Ya no se estila, ahora es todo políticamente correcto, se llenan de banderas multicolores las calles, es muy cool tener un amigo gay en el grupo.
En su escalera están bien vistos, los chicos esos tan majos del cuarto, son gays, pero muy educados… Aunque piensan que cambiaran las miradas cuando les vean con su hijo.
Saben que todos pensarán mal.

Hasta su madre lo dice abiertamente, mi hijo es gay, y fue con orgullo a su boda, como madrina y vestida con peineta, aunque el sabe que aunque sus fotos decoran la entrada no es más que porque disfruta ante las amigas de ser diferente, de que las modernidades hayan entrado en su casa y en su familia, pero no le perdona que no se casara con una buena chica del barrio, que no vaya a perpetuar su linaje.
Aunque ya se lo han explicado, que están intentando adoptar, que en unos meses tendrán un niño en casa, tras años de espera.
Pero sus hijos no serán sus nietos, la maldición del maricón, lo sabe. Están preparados para ello.

Hoy le da igual. A sus 40 años, le da igual lo que piense el resto del mundo, le hace gracia que saber con quién folla suponga tanto problema.
Y aunque se alegra de los avances desde que tenía once años, ahora teme, no por él.
Teme que su hijo crezca con el menosprecio por ser su hijo.
Teme que el día de mañana decida vivir en libertad su sexualidad, porque no se engaña, lo sabe.
Sería mucho más feliz si su hijo fuese hetero. Más fácil para todos.
Y su marido se ríe cuando de madrugada le cuenta a oscuras sus miedos, tal y como está el mundo qué le espera al hijo de ambos?
Acoso, por ser hijo de gays? Le insultarán, tendrá que crecer como lo han hecho ellos?
Le duele. Sólo pensarlo le duele.

Tranquilo! Se ríe. Qué probabilidades hay de que haya un maricón más en la familia?
Y tras las carcajadas se duermen abrazados, sabiendo que mañana volverán a mirarles en el trabajo, que serán juzgados por cualquier gesto, por una mirada, que seguirán siendo vistos por muchos como depredadores, que aún queda mucho por hacer.
Que aunque sobre el mundo en sus abrazos, duele saberse distintos, saberse solos.

Tal vez el día en el que cuando les presenten o hablen de ellos, nadie necesite añadir, es gay. Porque a nadie le importe su sexualidad.
Un mundo en el que la palabra maricón, no tenga ningún significado.
Y hoy más que nunca necesita luchar por cambiarlo, no por el, por los que vienen detrás…




La cuarta orientación: la asexualidad

En el mundo actual estamos afortunadamente bastante acostumbrados a siglas como “LGTB” (lesbiana-gay-transexual-bisexual). Dichas iniciales comenzaron a usarse en los 90, y representan al colectivo que persigue el bienestar y la completa integración de estas personas en la sociedad. Últimamente se ha unido a estas siglas la letra I, añadiendo a los intersexuales en la lista (un intersexual es una persona que se encuentra entre los dos géneros). Pero, letras aparte, pocos han hablado hasta ahora de la cuarta orientación sexual: la asexualidad.

Entendiendo a las tres orientaciones principales como la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad, la asexualidad se define como el escaso o nulo interés romántico/sexual por otras personas, ya sean de diferente género al del individuo o del mismo. El número de asexuales se estima en menos de un 1% a nivel mundial. La asexualidad no es un trastorno, una etapa pasajera o el resultado de un trauma. No aparece por motivos morales o religiosos, ni por abusos o por enfermedades. Se trata simplemente de personas que no sienten deseo alguno de compartir su vida romántica y/o sexualmente con otros individuos. Hay asexuales que se enamoran (a esto se le llama “asexual romántico”) pero no desean tener relaciones sexuales. Otros ni se enamoran ni mantienen relaciones. Hay quien tiene pareja y relaciones sexuales, pero no es su preferencia. Esto se explica porque, al ser el colectivo asexual tan reducido, las probabilidades de conocer a otras personas con los mismos intereses son bastante escasas. De ahí que los asexuales románticos que quieren tener pareja (pero no sexo) probablemente terminen en una relación sentimental de tipo heterosexual/homosexual, donde las relaciones sexuales están incluidas. El problema reside en que ellos no las necesitan, lo que lleva a la frustración de una de las partes de la pareja.

Hasta hace poco los asexuales se sentían marginados debido a la falta de referencias, pero afortunadamente cada vez hay más personas que alzan la voz y cuentan lo que sienten. En la actualidad, AVEN (cuyo símbolo es un triángulo invertido de color negro, gris y blanco) es la comunidad que representa y recoge los intereses de este grupo, desconocido e incomprendido todavía por la sociedad actual. Y es que, mientras que en el caso de los homosexuales se ha llegado a una relativa normalización (nadie en la actualidad desconoce qué es ser homosexual), en el caso de los asexuales la gran mayoría de la población sigue ignorando esta orientación, o bien mantiene prejuicios contra ella. Aquí se recoge una lista de los principales:

  • Es gente con traumas sexuales (violaciones, abusos, etc.)
  • Es gente muy religiosa.
  • Es gente con problemas sexuales (frigidez, impotencia)
  • Es gente que aún no ha encontrado a la pareja adecuada, pero ya les llegará el momento.
  • Es gente homosexual, pero no lo admite y sufre un bloqueo psicológico.
  • Es gente fría, rara o desviada, y va en contra de la naturaleza.
  • La asexualidad no existe; es imposible que alguien no se sienta atraído por nadie, porque todos tenemos hormonas.

Muchas personas no entienden que hay quien no está interesado en el amor de pareja y/o en el sexo. Ha habido casos de asexuales que se han sentido acosados por gente de distinto o mismo género. A veces la amistad entre dos personas se complica, y se produce una situación del tipo “callejón sin salida” donde uno se encuentra en la obligación de decir lo que siente si no quiere parecer extraño o desagradecido. La gran mayoría de los asexuales son clasificados automáticamente como homosexuales si no se produce una respuesta satisfactoria a los avances amorosos de la otra parte. Es entonces cuando muchos de ellos se frustran, ya que no están preparados para explicarse, o no saben cómo hacerlo, y tienen miedo de no ser tomados en serio, e incluso de ser acusados de utilizar su orientación sexual como una excusa para librarse de dar una respuesta. Al igual que en el caso de los homosexuales, los colectivos más ortodoxos sostienen que esta orientación va contra natura por el hecho de negarse a procrear. Aunque a nivel inconsciente, vivimos en un mundo hipersexualizado donde se da por sentado que a todo el mundo le gusta el sexo, y éste resulta un arma poderosa de manipulación a través de anuncios, películas, series, música y muchos otros ejemplos. Existe un grupo de personas que basa sus intereses en cosas diferentes, gente a la que le molesta esta hipersexualización; no la comprende o no la comparte, y no desea participar de ella. También son seres humanos, y como tal, deben ser tenidos en cuenta. Por eso es necesario luchar para que el colectivo LGTBI admita pronto a los asexuales en su lista, y para que la población vaya conociéndolos y respetándolos. En América, gente como la escritora Julie Sondra Decker es activista por la asexualidad y explica más sobre esta orientación sexual a través de sus videos en Youtube. Recientemente, además, ha publicado un libro que se titula La Orientación Invisible, Introducción a la Asexualidad.

A estas alturas, seguramente te estarás preguntando cuál es la razón por la que se produce la asexualidad. Las responsables son las mismas que en el caso de las otras orientaciones sexuales: las hormonas. Se desconoce si puede haber o no una deficiencia de la hormona sexual en el caso de los asexuales, y las investigaciones están todavía lejos de ser concluyentes. Lo que sí está claro es que estas personas existen, y que su condición tiene tanto derecho a ser respetada como el resto de las orientaciones sexuales.




Entrevista a Susana Rioseras: artista, feminista y activista social (I)

 

Susana Rioseras trabaja en la creación artística, además de impartir clases en la Escuela de Artes de Burgos, dinamizar la cultura alternativa en Espacio Tangente y de la trayectoria que ha mantenido, sólida y siempre tratando de aportar, en el activismo social, y en especial, en el feminismo y el internacionalismo. Una mujer polifacética y luchadora, genial, con quien tenemos el gusto de debatir. Su obra artística ha aparecido en las Genealogías feministas en el arte español (1960-2010) organizado por el MUSAC y el museo Reina Sofía.

 

Zoozobra Magazine: Muy buenas, Susana. Eres una destacada activista social, participando en diversas luchas por la cultura, los derechos básicos, internacionalismo y la memoria histórica, y en especial el combate todavía arduo por el feminismo y la liberación sexual. Ya sabemos que en Burgos las voces críticas no son bien recibidas ¿Cómo vives la militancia y sus rasgos en una ciudad pequeña y conservadora?

 

fotop2-450sspxSusana Rioseras: Realmente la historia de esta ciudad y provincia demuestra importantes ejemplos de lucha republicana y resistencia antifascista, por ello la represión tras el levantamiento militar del 36 contra el régimen democrático vigente, fue tan encarnecida aquí, como así nos recuerdan no pocas voces de historiadoras/es locales como Luis Castro, visibilizando esa oculta tradición de lucha por la justicia social y contra los privilegios, en nuestra tierra de exilio. Tradición que aunque minoritaria, y a pesar de las dificultades, se volvió a visibilizar en los años 70 y 80, con el resurgimiento de movimientos sociales y resistencias vecinales y culturales, que fueron un ejemplo de dignidad para quienes nos incorporamos ya en los 90 con las nuevas reivindicaciones sociales y culturales, obreras, antimilitaristas, feministas, antifascistas, ecologistas, internacionalistas… etc., que igualmente abrieron espacios de aire fresco ante el inmovilismo y conservadurismo imperante. Hoy en día la ardua desideologización se va compensando con la necesidad de recuperar los derechos civiles más básicos, que nos van arrebatando a pasos agigantados y la gente más joven comienza a organizarse, a recuperar espacios de acción y pensamiento contra el patriarcado, la explotación y las desigualdades.

A pesar de todo esto hay que reconocer la lentitud del calado de los cambios necesarios en esta ciudad y por ello, la resignación al exilio de grandes talentos de nuestra tierra a contextos mas receptivos, donde desarrollar sus potenciales críticos, siempre posteriormente mucho más reconocidos fuera de nuestros límites geográficos que en nuestra propia tierra. Por ello las militancias locales dado su carácter minoritario, siempre fueron un tanto endocéntricas , con los problemas internos que esto genera en los movimientos de izquierdas, resaltando aun más, las diferencias ideológicas, de praxis y por supuesto personales…eso de conocernos tod@s y saber de que pies cojeamos a la hora de dividirnos, en vez de unir fuerzas, ha dificultando internamente pactos y alianzas puntuales en las reivindicaciones y denuncias locales necesarias y urgentes que compartimos y que requieren organización, formación y sensibilización frente a un creciente afianzamiento de poder y privilegios de unos pocos, los de siempre, con sus caciques a la cabeza, dueños hasta de la opinión publica local, frente a la pasividad de la gran mayoría.

Aún así, el análisis del activismo burgalés de nuestros tiempos, para mi será siempre positivo. Reconociendo no pocos errores de organización colectiva, y con las necesarias críticas constructivas frente a cierta diversificación de militancias que hemos mantenido much@s, ha sido gracias al empeño, y dedicación vital absoluta en ciertos terrenos muy concretos , como el feminismo, el antifascismo, internacionalismo, las luchas vecinales, las ecologistas, artísticas y culturales, de desarrollo rural…etc., durante años de gente comprometida muy valiosa y concreta, por la que podemos hacer esta lectura positiva y de dignidad de avances sociales frente al enorme desaliento que provoca este contexto un tanto asfixiante y tan inmovilista cultural y políticamente. Por ello es importante recuperar nuestra memoria reciente, reconocer trayectorias, procurar relevos, intentar no caer en los mismos errores, en el pesimismo y las heridas, y seguir apostando por la formación, la concienciación (de clase y genero, especialmente) y la organización colectiva y popular como motor de avance, precisamente donde el camino por la igualdad y justicia social es más arduo.

ZM: ¿Por qué motivos crees que las organizaciones de izquierda no tienen una política sexual a nivel tanto interno como externo, más allá de una cierta vinculación algo superficial con el feminismo o con el movimiento LGTB?

SR: Actualmente el bombardeo del afianzamiento, un tanto a la desesperada, del sistema patriarcal y capitalista-imperialista es cada vez más obsceno mediática y culturalmente, frente a los pocos avances en derechos concedidos en occidente por las supuestas sociedades del bienestar (mientras las clases dominantes continuaban generando lucrativos negocios de expolio de “lo publico” y lo de tod@s), avances muy frágiles, conseguidos gracias a las luchas sociales y sobre todo frente la conciencia cada vez más generalizada de la urgente necesidad vital de un cambio de rumbo global y radical, que frene la generación de cada vez mayores índices de desigualdad e injusticia social especialmente de clase y género, el sistema de privilegios reacciona negándonos de nuevo esos derechos y apuntalando ideológicamente el individualismo, el consumismo, el miedo y esas diferencias de genero, clase, raza, procedencia, ..etc. Ejemplo de ello será la descarada y ofensiva mediática actual hipersexualizadora contra la mujer y por el reforzamiento de los roles de género, que estamos sufriendo los últimos años. (con suplementos de periódicos diferenciados por géneros, la vuelta a los roles tradicionales, el revival del princesismo rosa y el sexismo en los juguetes, la cosificación de la mujer como objeto sexual..etc.)

Los colectivos de izquierdas no han sido ajenos a esta ofensiva y ya su tradición desde el comienzo de las revoluciones burguesas por los derechos civiles y luchas obreras, siempre fue la relativizar, y marginar a algo secundario, la lucha y las voces feministas dentro de sus propias filas. Los encuentros y “encontronazos” han sido arduos entre el feminismo y las luchas de clase, lógicamente por que nunca se quiso reconocer que el sistema patriarcal subyace y mantiene las desigualdades del propio sistema capitalista, (el cuento de que en una sociedad igualitaria y/o socialista se eliminarían automáticamente las opresiones de género, la historia ha demostrado que es una falacia). Esto como sabemos se debe a que dentro de la propia izquierda persiste un desconocimiento muy interesado de la cultura, teoría y praxis feminista, transfeminista, queer y por los derechos LGTBI y una falta de reconocimiento de su lucha, una resistencia y eterno e inconsciente miedo a la pérdida de los privilegios masculinos, que continúan, aún en día, conformando el descanso íntimo del “guerrero”, incluso del “revolucionario” al que le sigue costando mucho agarrar “la escoba” por los cuernos. Y si hablamos de lo “doméstico”, en el terreno emocional y sexual, esto se arraiga aún más, el profundo miedo a lo que se salga de la norma patriarcal imperante, igualmente, favorece esas actitudes de no pocos colectivos de izquierdas, en muchas ocasiones condescendientes y paternalistas, de apoyo y supuesta solidaridad con las luchas feministas y LGTBI, pero que disimulan y pretenden así, lavar la conciencia ante esa falta de interés en una toma de sensibilización, de formación ideológica y personal e involucración real en estas luchas de liberación antipatriarcales, tan necesarias en estos momentos en los que la violencia y las desigualdades de género se agudizan considerablemente, siempre transversales y más acusadas pero, por supuesto, a la par de las igualmente crecientes y globales desigualdades sociales y de perdida de derechos básicos.

Como todo lo demás, esto lógicamente, en la actualidad va transformándose hacia una visibilización cada vez más evidente del pensamiento y la luchas feministas-LGTB, dentro de los movimientos sociales, en las universidades y en muchos ámbitos sociales y políticos, pero los últimos coletazos de un sistema consciente de que agoniza, tanto el patriarcal como el capitalista-imperialista, continuarán generando mucho sufrimiento y afianzando la creciente desigualdad durante demasiadas décadas, a pesar de que el pensamiento crítico y las luchas sociales también en aumento, vayan muy por delante de las propias sociedades, que inevitablemente tendrán que organizarse y concienciarse para sobrevivir colectivamente.

ZM: También eres conocida por tu faceta artística, has aparecido en las Genealogías feministas en el arte español (1960-2010) organizado por el MUSAC y el museo Reina Sofía, y tienes una interesante y rompedora carrera artística. ¿Puedes hablarnos sobre arte y feminismo? ¿Crees que todas las artistas que son feministas son conscientes o lo dicen y al revés algunas lo proclaman sin serlo?

Obra de Susana Rioseras

SR: Aquí nos metemos igualmente en un terreno pantanoso realmente yo no he desarrollado una carrera artística propiamente dicha, me dediqué al acabar mis estudios de BBAA, doctorados, becas y demás , muy rápido a la docencia ( tb artística) y (aunque cuento entre otros proyectos con varias esculturillas puestas por aquí y por allá,…), mis intervenciones artísticas han sido realizadas siempre dentro de proyectos colectivos diversos, muy antiestilo, esporádicas, puntuales y sin interés excesivo en promocionarme personal y profesionalmente en el territorio artístico ni independiente , ni mucho menos oficial, pues creo que para desarrollar hoy en día una carrera artística debes dedicarte de lleno a ello, teniendo posibilidades reales de vivir de tu trabajo y tus proyectos; eso dada la escasez de apoyo real a la cultura, cada vez es más complicado, incluso organizándose colectivamente, como se está logrando desde muchos espacios y colectivos de gestión artística y cultural independiente.

Respecto al arte feminista habría igualmente muchísimo que hablar, por un lado esta la necesidad del reconocimiento de las genealogías de nuestras artistas mujeres que a lo largo de los siglos han sido sistemáticamente invisibilizadas y ocultadas, cuando no plagiadas, y por lo tanto excluidas de la Historia de Arte oficial, (al igual que en terrenos literarios, musicales, científicos, filosóficos, …etc.), la urgencia de la reconstrucción y redefinición histórica de las aportaciones culturales de las mujeres, es una tarea aún pendiente y más necesaria que nunca referencialmente respecto a su inclusión en los libros de texto y en los currículos educativos de todos los niveles.

Y por otro lado el debate sobre la concienciación , intencionalidad, organización y consciencia de las practicas artísticas desde las teorías y practicas feministas y antipatriarcales, está aún sobre la mesa. No por el hecho de ser mujer biológicamente, tu discurso artístico va a reflexionar expresa y explícitamente “sobre” las desigualdades de género, pero si lo va a hacer “desde” esa posición y es ahí, donde inconscientemente enlaza con los discursos artísticos que intencionadamente nos acercan e invitan a reflexionar desde el feminismo y/o el activismo LGTBI, generando subjetividades, descontextualizaciones, denuncias y visibilidades de realidades mucho más lógicas que las propias realidades normativas imperantes, abriendo caminos experimentales en los discursos y las praxis artísticas de cuestionamiento del sistema opresor sexo/genero.

Las prácticas performativas en espacios públicos, las reflexiones autorreferenciales desde el cuerpo, las colaboraciones artísticas de creación y debate colectivo, los talleres de performatividad de género, el uso del video como arma de documentación y denuncia, las nuevas tecnologías, la recuperación artística de los oficios artesanales tradicionales atribuidos a las mujeres, el “artivismo”…y muchas más practicas características de la creación contemporánea, fueron generadas y lanzadas desde una conciencia política de esos primeros grupos de artistas feministas que en los años 70 irrumpieron en la escena artística contemporánea anglosajona, abriendo caminos que como siempre enseguida se apropió el propio sistema artístico descontextualizando la potencialidad de sus practicas y discursos, y minimizando su talento, originalidad y valentía.

Desde que Linda Nochlin escribió en 1971, el fundacional texto titulado “¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”, hasta los análisis de Griselda Pollock, “Inscripciones de lo femenino” 1996,entre otros muchos, sobre análisis feministas de historiografía de arte, han corrido ríos de tinta. Contamos con grandes teóricas/os reflexionando paralelamente sobre las praxis artísticas que desde el feminismo se han desarrollado en nuestros contextos y hasta nuestros días, e irremediablemente su reconocimiento deberá ir ocupando el lugar que le corresponde.

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ZM: ¿En qué momento se encuentra el arte feminista en España?. ¿Crees que el arte debe abandonar los museos o las luchas vigentes entrar en ellos? ¿Que entiendes tu brevemente por arte queer?

SR: Estas preguntas igualmente requerirían una extensa contestación, que más que ninguna afirmación, debería consistir en un decálogo de las ideas principales que en torno a estos temas estructuran los debates actuales para dar pie a su continuidad reflexiva colectiva. Mis trabajos de doctorado versaron, hace años sobre estos asuntos y hoy en día el debate continúa más abierto que nunca.

La creación y generación de producciones y practicas artísticas, de gestión y pensamiento contemporáneo con claras referencialidades feministas, están en uno de sus mejores momentos, dado el histórico retroceso sufrido en nuestro país en este terreno, nos vamos poniendo al día rápida y eficazmente, con aportaciones e investigaciones muy potentes, al igual que respecto a la generación de espacios independientes dedicados a ello.

No podemos decir lo mismo gestión cultural y artística mas oficial e institucional, que continúa manteniendo una escandalosa grieta de desigualdad respecto al reconocimiento, análisis, muestra y adquisiciones de las creaciones realizadas por destacadas artísticas en la mayoría de nuestros principales Centros de Arte contemporáneo. Contraviniendo constantemente el Artículo 26. La igualdad en el ámbito de la creación y producción artística e intelectual, de la Ley de Igualdad: LEY ORGÁNICA 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

Como denuncian constantemente desde la asociación MAV, Mujeres en las Artes Visuales. http://www.mav.org.es/ , muy interesante asociación para la visibilización de estos y muchos más datos esclarecedores de la desigualdad de genero en el sistema artístico de nuestro país.

Aunque por supuesto tampoco hay que desactivar la función social que ejercen los museos como difusores del arte y la creación contemporánea, tan necesaria en la formación artística, el “arte vivo” hace mucho que abandonó los museos, o más bien los muesos abandonaron al arte presente, de hecho los “Museos” debieron reconvertirse en las últimas décadas del siglo XX en “Centros de Arte” para ampliar su pacato objetivo histórico de meros contenedores de cultura-objeto-espectáculo, ofrecida a un supuesto publico de muy diferente formación artística y siempre pasivo, para pasar a acoger y apropiarse en muchas ocasiones de la nueva cultura de creación artística formativa, participativa y reivindicativa que se estaba generando lógicamente fuera de sus paredes y muy alejada de programas culturales oficiales. Los museos se vieron obligados a pasar de ser contenedores a receptores de unas dinámicas muy diferentes en los que las fronteras entre público y creadores/as se fusionaban exigiendo cierto empoderamiento cultural. Aún así la institucionalización artística imperante continuó bajo las restricciones de los poderes dominantes y bajo su gestión, por lo que estas prácticas de apoyo a la creación emergente, talleres, experiencias colectivas…etc., se quedan reducidas a meras anécdotas de actividades, dentro de las programaciones expositivas de los grandes Centros de arte contemporáneo de nuestro país. Consecuentemente la proliferación de teorías, prácticas y espacios independientes artísticos, donde se apuesta más por el proyecto y el proceso que por la obra final, más por la colectividad que por la individualidad, más por los discursos críticos y comprometidos que por los complacientes con los poderes tendentes al afianzamiento de una cultura comercial y pasiva del arte-espectáculo, más por la formación, educación y experimentación artística colectiva que por la mera muestra expositiva-espectáculo…etc., proliferarán asentándose en muchos contextos como los verdaderos gestores de las creaciones culturales locales.

Respecto al Arte Queer, como ya analizó en los años 90, Juan Vicente Aliaga en su articulo titulado “¿Existe un arte Queer en España?”, pues claro, siempre ha existido, el interés por ahondar en las represiones e imaginerías sexuales en base a la dicotomía heteropatriarcal, ha sido una constante en el arte a lo largo de la historia y más en los contextos imbuidos de fundamentalismos dictatoriales y religiosos, como el nuestro; otra cosa muy diferente es la concienciación e intencionalidad consciente del análisis crítico de las creaciones artísticas bajo las perspectivas queer y feministas.

El arte y la creación actual como potenciadoras de la visibilización y de las praxis (teorías y prácticas) artísticas, desde el cuestionamiento de los roles de género como una construcción social que configura el sistema más eficaz de control y dominación social, al igual que un cuestionamiento crítico de la heterosexualidad normativa , han sido y continúan constituyendo una eficaz herramienta de experimentación, reflexión y transformación. Al igual que para el resto de luchas sociales, en las que las prácticas artísticas logran generar los mecanismos para acercar y ampliar sus reflexiones y praxis a las realidades circundantes.

Por SR




El ligue de wáter

Existe una esfera de la vida gay que no sale en las guías, que no está patrocinada por el dinero rosa, que tiene mala fama, que no nos da buena imagen, y que es gratis: ligar en los váteres.

Desde no se sabe cuándo muchos gais se pasean por los váteres de las estaciones de trenes y autobuses del mundo para ligar. De Guatemala a Corea, de Burgos a Noruega, entramos en silencio simulando mear, miramos al hombre que está a nuestro lado usando un código binario simple: si termina de mear, no entiende; si permanece indefinidamente a tu lado simulando mear, entiende, y empieza el juego. Es una escena sin palabras, sin nombres, donde se goza mirando al otro, con la expectativa del sexo, con la excitación de un ligue.

Se supone que el ligue de váter es el último recurso («lo más bajo»), la última esperanza para esos gais que viven fuera de los guetos rosas -o sea, la inmensa mayoría-: los gais de los pueblos y de las ciudades pequeñas, los gais del armario empotrado, los casados, los viejos, los vergonzantes, o los que no tienen dinero para pagar las discotecas de moda. Se juzga moralmente esta conducta -y lo que es peor, a esas personas- (incluso desde el mundo gay), se considera un ligue cutre, un mundo chungo y sucio, gente rara, o paleta. Sin embargo, los váteres públicos son un lugar de aventura, de excitación, de desafío, de juego, una faceta más del ligue, sin los adornos (y las clavadas) de los bares de ambiente ortodoxos.

A pesar de los intentos de la policía y de las autoridades para combatir a esas plagas de maricones que infectamos los váteres (se van cerrando los que eran públicos, los guardias jurados merodean por los de las estaciones -y alguno habrá ligado, y nos alegramos-), una y otra vez los reconquistamos, para desesperación de los garantes del hétero-orden público.

El ligue de váter, se practique de manera vergonzante o gozosa, amarga o alegre, es un espacio de subversión, que no se puede controlar, ni ordenar, ni cerrar, ni comercializar (aunque todo llegará, quizá las empresas rosas empiecen pronto a esponsorizar váteres públicos de diseño que se abran sólo con la VISA Navratilova).

En este territorio mudo, ¿quién me impedirá mirar al de al lado, quién nos impedirá quedarnos allí largo tiempo si nuestras miradas coinciden?




Sobre osos y masculinidades

En los últimos años proliferan en el estado español dos subculturas gays que expresan el deseo por los hombres “viriles”: los osos y los leather (cuero). Como aficionado a ambas culturas, en mis paseos virtuales (por los chats) y reales por los lugares de encuentro osunos y letherones he encontrado cierto tufillo plumófobo que me da que pensar (no hablar en femenino, no soltar pluma, etc). Podemos entender estas posiciones sobre la masculinidad de dos formas: asumiendo que existen “hombres de verdad” (como la canción de Alaska o el anuncio de Soberano), o bien mostrando que la masculinidad no deja de ser un recurso tan artificial como la pluma.

En la portada de revista Bear magazine, fundadora del movimiento bear, encontramos la siguiente frase: “Masculinity without the trappings” (masculinidad sin adornos). Esta frase nos remite a ese ideal del hombre “natural”, masculino, recién salido del bosque con su hacha al hombro y su aroma sudoroso de macho montañés. Pero cuando nos adentramos en las páginas de la revista encontramos otra cosa bien distinta: más de la mitad del ejemplar son anuncios de objetos, ropa y complementos ideales para la fabricación del oso perfecto: vaqueros, camisas de cuadros tipo leñador, tirantes, gorras, botas de montaña, cinturones, llaveros, muñequeras… O sea, un montón de “trappings” que, colocados en un cuerpo más o menos gordo con una perilla perfectamente recortada, constituyen ese hombre ‘natural’ tan ansiado.

Aunque nadie cuestiona el atractivo de esa imagen para muchos de nosotros, es importante señalar que la masculinidad no deja de ser una representación, lo que Butler llama “una performance de género”.. El nombre de uno de los bares más famosos para osos da cuenta, quizá a pesar suyo, de lo artificial de la masculinidad osuna: “Bear factory”. En efecto, se trata de un proceso de ‘fabricación’ de osos, donde uno asume esos requisitos estéticos y se construye como oso. Los bares para osos de Sevilla siguen con la misma copla: “El hombre y el oso” y “Man to man”, título que nos recuerda una de las peores frases de la tradición heterosexista, cuando el padre se acercaba al hijo y le espetaba con eso de “vamos a hablar de hombre a hombre”, frase que producía un pánico inmediato en el hijo en el caso de que fuera marica.

En el mundo leather la cosa no es menos teatral. La cultura del cuero valora también los cuerpos masculinos y viriles, hasta el punto de no dejar entrar en sus bares a las mujeres (como si la masculinidad fuera una cosa de hombres, cosa que mujeres como Judith Halberstam –Female masculinity- o Del Lagrace Volcano –Sublime Mutations- han cuestionado radicalmente con sus prácticas y sus libros). Sin embargo, en la puerta del bar Eagle de Madrid encontramos toda una lista de requisitos de entrada que nos dicen cómo alcanzar la masculinidad: ropa de cuero, botas, zapatillas deportivas (no dice de qué marcas), uniformes (suponemos que no vale el de las Concepcionistas, como ya señalaron en una ocasión Paco Vidarte y Ricardo Llamas), trajes de bombero o de obrero de la construcción, prohibido llevar colonia… Vista la lista de trajes, es fácil comprender que la cultura leather se basa en el travestismo, por mucha rabia que les dé esa palabra a los militantes leather más integristas (que no son todos).

Los movimientos bear y leather podrían ser un buen ejercicio de desvelamiento de la fragilidad y provisionalidad de la masculinidad, en vez de convertirse en un nuevo alegato de identidades esenciales y naturalizadas sobre lo masculino. De hecho, el panorama no es tan triste como lo he pintado hasta ahora. Una de las situaciones más divertidas y subversivas que podemos ver en este mundo es cuando dos o más osos comienzan a soltar pluma como descosidos, o cuando a un grupo de moteros leather chillan desesperados porque se les ha roto la cremallera de la chupa de cuero (doy fe de que se trata de casos verídicos). Estas situaciones rompen con el código de la masculinidad, y disuelven la posibilidad de reforzar esa imagen del hombre cerrada y tradicional que tanto contenta al dispositivo heterocentrado (¡que majos: son maricas pero no lo parecen!). Lo subversivo de nuestras identidades es mostrar su fragilidad, como un espejo que devuelve al sistema homófobo que nadie está a salvo, que no hay un lugar seguro donde reposar la cabeza… o el culo.




¿Se reabrirá el gulag para los homosexuales en Rusia?

 

“En los países fascistas, la homosexualidad, azote de la juventud, florece sin el menor castigo; en el país en donde el proletariado ha alcanzado el poder social, la homosexualidad ha sido declarada un delito social y es severamente castigada. En Alemania ya existe un lema que dice “Erradicando a los homosexuales desaparece el fascismo”. MÁXIMO GORKI, “El Humanismo Proletario”, 1934.

La despenalización de la homosexualidad en la Unión Soviética de 1917 no partía de supuestos de “normalización” o de igualdad sexual. Los legisladores revolucionarios aún pensaban en ella como una enfermedad. Lo que les impulsó a tal hecho fue la compasión hacia quienes consideraban que sufrían el dolor de su condición, y la idea de que, al considerar a los homosexuales como víctimas del moralismo religioso, ridiculizarían al antiguo orden burgués. No obstante, en esta legislación “progresista” ya se exponía la necesidad de un tratamiento de “cura” para esta “anormalidad psicopatológica” (aunque en un principio no fue obligatorio). Fue a partir del stalinismo cuando, siguiendo criterios “patrióticos”, se redujo la sexualidad a la función procreadora, con un fin social. La familia cobró importancia como la principal “célula” de socialización, y el buen ciudadano soviético no sólo era productor en el sentido económico, sino “reproductor” en el sentido sexual.

Es irónico que la erradicación de la homosexualidad en la Alemania nazi (al igual que la del pueblo judío) tuviese las mismas justificaciones que en la Rusia soviética. La homosexualidad era un desprecio de energía y de producción, y así la represión comenzó en 1934: calificados como la “hez de la sociedad”, “canalla desclasada” y asimilados con la decadencia moral burguesa, miles fueron enviados al gulag, donde fueron humillados y esclavizados, y donde la psiquiatría experimentó sus métodos para erradicar lo que consideraba una “perversión psicopática”.Gorki publicó ese mismo año en Pravda el artículo “Erradicad la homosexualidad y desaparecerá el fascismo”, mientras el Código Penal regresaba a los mismos términos de represión de 1832. El primer deportado soviético que denunció la atrocidad de la situación sufrida por los “opouchtchennie” (homosexuales pasivos) fue GuennadiTrifonov, que en 1977 envió una carta abierta a la LiteratournaiaGazeta(que no fue publicada) desde su campo de los Urales: “He sufrido la experiencia de todo lo que se pueda imaginar en materia de horror y pesadillas; la situación de los homosexuales en los campos nazis no era nada comparada con la nuestra; reducidos a un estado animal, soñábamos con contraer una enfermedad mortal para conseguir unos días de reposo antes de morir”.

Uno de los más conocidos entre los internados en estos campos fue el director de cine Serguei Paradzhanov, condenado por homosexualidad en dos ocasiones, en 1952 y 1973. Sin duda, la experiencia del gulag es el sustrato de la cultura gay postsoviética, marcada por el miedo, la dureza y la violencia. Además es la raíz de la extrema homofobia que domina en la sociedad rusa actual. El periodista gay YaroslavMogutin, que se interesó por la historia de los homosexuales en el gulag, se vio obligado a pedir asilo político en Estados Unidos en 1995.

Hubo que esperar hasta 1993 para ver la abolición de la homosexualidad como delito, aunque esta medida se hizo más por aparentar una imagen de democratización en la nueva era postsoviética de Yeltsin, que como un recurso real contra el heterosexismo, ya que la fuerte crisis económica sufrida durante los años 90, junto a la rampante corrupción, hizo desconfiar al pueblo ruso de su recién estrenada “democracia”; y su decepción, asociada a la descomposición del país, fomentó la idea de un régimen débil, “femenino”, objeto de mofa, vinculado con la homosexualidad despenalizada por ese mismo poder. Para los nacionalistas y los nostálgicos del stalinismo, el “vicio homosexual” simbolizaba la perversión moral extranjera y la consecuencia de la influencia del enemigo en la santa Rusia. Fue la iglesia ortodoxa la que exigió al Estado la protección de los menores y la prohibición de la enseñanza a los homosexuales. La nueva Rusia de Putin defiende el renacimiento de las virtudes nacionales. Su imagen como gran macho, deportista y heterosexual, es elogiada por los intelectuales. El historiador AndreiGruntovsky dice: “La ausencia de tradición en el campo de la educación sexual produce el desarrollo de la inversión (rechazo de la norma sexual), lo que está ligado a la aparición del sadismo bajo una forma abierta u oculta” (El Boxeo en Rusia: historia, etnografía, técnica; 2002). La psiquiatría ha vuelto a revelarse como la perfecta aliada de la criminalización penal, y se vuelve a hablar de tratamientos médicos contra las “anormaliades” sexuales.

De este modo la actividad militante contra la homofobia estatal se convierte en disidencia política, aunque se castiga como mera delincuencia. La legislación, la policía y las administraciones locales animan la homofobia de la población, llegándose a crear verdaderas “cazas” de homosexuales por parte de bandas organizadas. “Considero que es insuficiente multar a los gais por hacer propaganda de la homosexualidad entre los adolescentes. Hay que prohibirles que puedan donar sangre, esperma, y sus corazones, en caso de un accidente automovilístico, deben ser enterrados o quemados como impropios para la continuación de otra vida”, declaraba DmitriKiseliov, presentador de un programa político semanal en Rusia Uno en 2013. El grupo neonazi OkkupáiPedofiliái tiende trampas —generalmente contactos en Internet— para capturar a gais e infligirles humillaciones que son grabadas y luego subidas a la Red. Estos ataques no se reducen a la homofobia; son racistas que atacan también a los emigrantes y a los rusos que no son de raza blanca. La posiciónantigay de la Iglesia ortodoxa explicaigualmente el apoyo que han tenido las leyes que prohíben la propaganda de “relaciones sexuales no tradicionales” entre menores y la adopción de niños rusos por parte de parejas de un mismo sexo. Gorki se hubiera sentido satisfecho en la Rusia de Putin, tal y como lo estaba en la de Stalin. Las conexiones entre las políticas totalitarias de los años 30 con la actualidad son palpables, aunque no deberíamos dejarnos llevar por la ilusión de un problema exclusivamente ruso.

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El nacionalismo impregnado de homofobia de la Rusia de Putin ha sido la marca histórica de nuestras sociedades occidentales durante todo el proceso de su formación desde las revoluciones burguesas. Aquí se podría abrir un debate acerca de la deriva política y las consecuencias sociales de la Revolución Rusa en lo que respecta a la construcción de Rusia como nación misma frente a Occidente. Pero es perfectamente constatable que las mismas características morales relacionadas con el esquema social patriarcal, machista y heterosexista, han sido repetidas tanto en las democracias europeas como en los fascismos y el comunismo soviético. De hecho, los “triángulos rosas” que sobrevivieron a los campos de exterminio no pudieron acceder a las compensaciones reconocidas a las personas deportadas por motivos étnicos, religiosos o políticos, ya que fueron consideradas condenadas por derecho común por delitos anteriores al nazismo, que siguieron vigentes tanto en la República Federal como en la República Democrática Alemana, así como en Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia hasta hace bien poco.

Por tanto, no debería sernos extraño que la homosexualidad sea ideológicamente señalada como “destructora de la sociedad” por parte de un Estado que construye su identidad nacional sobre una moral religiosa. No olvidemos que durante años, los homosexuales fueron considerados “antiamericanos” y “comunistas” en EEUU antes de las revueltas de Stonewall. La homofobia como recurso ideológico es eficaz para “purificar” el espacio social. Se ha empleado a derecha e izquierda y se ha interiorizado en la mente de los individuos, haciéndoles creer en su necesidad, como parte de la defensa de su propia identidad heterosexual “natural”. Cuando burgueses y obreros, fascistas y revolucionarios, blancos y negros, se intercambian “acusaciones de homosexualidad”, refuerzan su común intolerancia a la libertad del placer, creyendo que así refuerzan su identidad, asumiendo la debilidad de su enemigo. De este modo la homosexualidad se convierte en el “enemigo universal”, que debe ser silenciado. Las “mariconadas” a las que normalmente se refieren los machos heterosexuales cuando hablan de las debilidades de sus iguales, no solo son un desprecio sino un refuerzo de lo que consideran su esencia como hombres, que deja fuera a todo aquel cuyo comportamiento, actitud o presencia puede constituir una amenaza a su posición en la escala de valores que ha aprendido y asumido en la sociedad tradicional, a pesar de que su conciencia política pueda ser muy “revolucionaria”. Así se reproduce la homofobia, y así se conjura el peligro de un cambio real en el sistema.

La detención de uno de los líderes del movimiento homosexual ruso, NikoláiAlekséyev, al intentar celebrar una marcha del orgullo gay sin autorización del Ayuntamiento de Moscú, atacado por unos activistas radicales ortodoxos cuando se personó en la céntrica calle Tverskaya para celebrar el acto el pasado 30 de mayo, no es sino la culminación de la serie de políticas represivas que he citado. Desde 2006, Alekséyev ve rechazada su solicitud para celebrar una marcha del orgullo gay, pese a lo cual algunos activistas salen a la calle y se enfrentan a los ultranacionalistas y radicales ortodoxos, lo que suele desembocar en choques violentos y detenciones. El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, calificó estas manifestaciones como “satánicas”. Sin duda, si pudiera, enviaría a sus convocantes de nuevo al gulag.




Lo peor del feminismo

Lo peor del feminismo es que eres capaz de poner nombre a los abusos que sufres todos los días. Lo peor es que puedes nombrar, definir y perfilar lo que está ocurriendo con tu cuerpo en un entorno adverso, y eso te provoca cierta distorsión que no se resuelve, porque eres incapaz de poner la acción como la piden desde fuera, y entonces se desborda la tú primitiva y golpea tres veces la mesa, porque es el abuso al que no se quiere parecer y el abuso que se está ejerciendo desde la supra estructura que te está comiendo poco a poco, tan despacio que no te das cuenta.

Lo peor de ser feminista es que es un método para entender el mundo pero es, a su vez, un método que el mundo no entiende y no está dispuesto a entender. Lo peor del feminismo es que no puedes no ser feminista cuando descubres todo lo que se puede hacer con él. 

Lo peor del feminismo es que no vas a renunciar a él y sabes además que no puedes dejar de serlo, no puedes dejar de mirar con los ojos que te ha dado. Lo peor del feminismo es que cuando no seas feminista, el feminismo te dirá que no estás siendo feminista y te dirá cómo salir del atolladero en el que el mundo te ha puesto. Lo peor del feminismo es que no es algo teórico, es algo tangible, pragmático, y que atiende a la circunstancia del instante, del día a día. Lo peor del feminismo es que, con el feminismo, se puede hacer trabajo y trabajar con él.

 

Lo peor del feminismo es que te da la voluntad para tomar tus decisiones y te dice también la razón de que no tengas la voluntad para tomarlas.

 

Lo peor del feminismo es que te construye un espacio de confort que no le gusta nada al mundo, y es un espacio de confort donde caben más cuerpos como el tuyo; pero esos cuerpos nunca serán hegemónicos.

 

Lo peor del feminismo es que acabas siendo feminista y si no, es que no sabes qué es el feminismo.




Encuesta: ¿Es usted homófobo?

 

Coja papel y lápiz y conteste a las siguientes preguntas, marcando una de las tres respuestas posibles

1. ¿Qué haría si tuviera un hijo homófobo?

    1. Intentaría ayudarle a dejar de serlo.
    2. Respetaría su actitud.
    3. Iría con él a patear maricones.

2. ¿Le importaría que en su barrio hubiera personas homófobas?

    1. Sí.
    2. Me daría igual.
    3. No, de hecho está lleno y vivimos en paz.

3. ¿Cree que hay suficientes campañas para luchar contra la homofobia?

    1. No, son claramente insuficientes.
    2. No sé.
    3. Hay demasiadas, están siempre dando el coñazo con lo mismo.

4. ¿Cuál cree que es el origen de la homofobia?

    1. Es algo social, derivado de la educación y de los valores de una sociedad machista.
    2. Es algo genético, es inevitable.
    3. No tiene origen, es algo natural.

5. ¿Crees que los homófobos deberían tener derecho a ser padres o a adoptar niños?

    1. No, dañarían gravemente el desarrollo afectivo y la salud mental del hijo.
    2. Quizá.
    3. Pues claro, si no nos saldrían todos los hijos maricones.

6. ¿Cree que la homofobia es un desorden moral, un pecado, una aberración?

    1. Sí.
    2. No sé.
    3. No es pecado, es algo bueno, lo dice la Iglesia.

7. ¿Cómo crees que deberían ser tratadas las personas homófobas?

    1. Deberían ayudarles con campañas educativas y apoyo psicológico.
    2. No sé.
    3. Deberían darles un premio por mantener limpia España.

8. ¿Crees que la homofobia está relacionada con el racismo, la xenofobia o el machismo?

    1. Sí.
    2. Quizá.
    3. No sé qué es eso del racismo, no entiendo la pregunta.

9. ¿Se considera usted homófobo?

    1. No.
    2. No, yo comprendo y tolero a los homosexuales, son muy sensibles.
    3. La homofobia no existe, eso son cosas de maricones.

10. ¿Cree que la homofobia ha aumentado en los últimos años en nuestro país?

    1. Sí.
    2. No sé.
    3. Lo que ha aumentado es el número de moros, chinos y maricones.

11. ¿Qué le parece que el código penal considere la homofobia un delito?

    1. Bien, es un avance de los derechos civiles.
    2. No sé.
    3. Muy mal, con Franco no pasaba eso.

12. ¿Cree que debería haber campañas en las escuelas para combatir la homofobia?

    1. Sí, sería muy útil.
    2. No sé.
    3. ¡Es que vienen y nos quitan el trabajo a los españoles!

13. ¿Cree que el gobierno está haciendo una buena labor en la lucha contra la homofobia?

    1. No, no tiene ninguna iniciativa.
    2. No sé.
    3. Lo que tienen que hacer es proteger a nuestros hijos de tanto maricón.

14. ¿Crees que habría que exterminar a los gays, a las lesbianas y a los farmacéuticos?

    1. No.
    2. No creo.
    3. ¿Por qué a los farmacéuticos?

15. ¿Cree que en los medios de comunicación se informa suficientemente de los ataques homófobos?

    1. No, apenas se mencionan.
    2. No sé.
    3. Eso son mariconadas que no interesan a nadie.

 

SOLUCIÓN

Si la mayoría de tus respuestas son A, no eres una persona homófoba, o sí lo eres pero sabes mentir en las encuestas para quedar bien.

Si la mayoría de tus respuestas son C, está claro que eres un homófobo de tomo y lomo y que no tienes remedio.

Si la mayoría de tus respuestas son B, eres el peor de los tres, porque eres homófobo y no eres consciente de ello. Tu silencio y tu pasividad suponen una forma de complicidad con la homofobia.

Encuesta diseñada por Javier Sáez, sociólogo.