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¿Sabes esa sensación de tener por colchón un vacío cerca del pecho y un desván que acumula polvo en la garganta? Esta noche no quería dormir allí, y a los pies del espejo soy tan solo espectador, creyendo que no toco aunque lo haga, hablando del silencio como un espacio mudo que siempre suena. ¿Puedes oirlo? No hablo de un hogar, solo he encontrado ese calor en un cuerpo que vestía todas las calles que no crucé. Y ahora, de nuevo a caminar sobre la cuerda, buscando el equilibrio en los mismos errores que nunca dejaré de cometer.