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Estoy esperando ir a favor del viento.
Una se cansa de luchar constantemente contra sus miedos
como si en la vida no hubiese cosas mejores que hacer,
como conocerte.

Dejarse llevar por la corriente
sería la opción más estúpida y fácil,

Pero no, yo no quiero ser como el agua,
que siempre elige el camino fácil.

Yo quiero ser ráfaga de viento
que te corte la respiración en un callejón
o la brisa de mar que respiras
como si de repente,
no te apeteciera hacer otra cosa que ser verano.

No sé cuánto tiempo se necesita para ordenarse,
ni sé si quiero que me esperes
por si decido no volver.

Las despedidas me ponen demasiado triste
y otra vez se nos está alargando
como si nuestros vuelos
siempre saliesen con retraso.

Mira,
sabes que no hay fáciles ni difíciles,
que cuando tienes ganas de probar cosas nuevas
te da igual el miedo a equivocarte.

Y los caramelos se derriten en bocas,
y las bocas derriten lenguas
y un beso tuyo
es como surfear el comienzo
de un tsunami precioso.

Y ya me he vuelto a contradecir
porque eso es agua,
y yo quiero viento.