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No soy un guerrero, porque no lucho,
si acaso veo, pienso, escucho,
hago lo que debo, que ya es mucho,
soy la pólvora de mi último cartucho.
No soporto a guías, divino en lo profano,
no son ni maestros, ni mi hermano,
sólo juramentos, palabras en vano,
no por sus palabras me alimento y sano.
Miles de recursos tengo en la memoria,
miles de catástrofes después de euforia,
siempre hubo pérdidas tras la victoria,
lo importante es conservar la trayectoria.
Si alguna vez me desvié del camino,
hoy pienso que sólo fue el destino,
que todos mis errores forjaron mi sino,
y que todo lo aprendido, bien me vino.