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Un hombre en el país de los hombres
Sexualidad sin etiquetas.

Eres heterosexual, homosexual, transexual, bisexual, cissexual, intersexual…?
Etiquetas, meras etiquetas para nombrar personas. Para atenazarlas y coartarles su libertad.

Escribí sobre lo duro que era ser mujer, tener tetas, en una sociedad intrínsecamente patriarcal, y un hombre me interpeló:
Acaso sabes lo difícil que es ser hombre en esta sociedad?
Le he dado muchas vueltas durante semanas, me ha dado mucho que pensar sus palabras, prácticamente voy a transcribirlas.

Como mujeres tendemos a creer que los hombres tienen una situación privilegiada, tendemos a verlos como el macho alfa, el que mantendrá y alimentará el patriarcado en su beneficio, afortunados que viven su sexualidad y sus decisiones en libertad, pero es realmente cierto?
O si se salen de lo establecido no son una víctima más?
No, no me voy a poner a defender el patriarcado, los hombres y el machismo, no voy por ahí, y tampoco estoy hablando de opciones sexuales, aunque también entren.
Un hombre, cualquiera, vive en libertad?
Son tan privilegiados como los vemos desde nuestra perspectiva?

Los hombres viven menos, sufren más muertes violentas (Que no de género, no equivocarse, ni silenciar con ello nuestras desgraciadas cifras), tienen más casos de suicidios, más probabilidades de ir a la cárcel, crecen con el peso sobre sus hombros sabiéndose responsables de la paz, de la economía, de su familia…
Estereotipados desde la cuna.
Realmente son privilegiados?

Deben ceñirse al estereotipo, o el pequeño abanico de estereotipos socialmente permitidos y valorados, y muchos viven con los miedos de no ser aceptados en sus diferencias, ya no sexuales, las más visibles.
Cuántos pese a vivir en un mundo cada vez más abierto temen ponerse unos pendientes, una coleta, una falda, vestirse con tal o cual color, teñirse el pelo…
Viven siendo mal vistos si bailan, si practican cierto tipo de aficiones, si realizan actividades socialmente marcadas como femeninas, aguantan burlas, chanzas y a la vez admiración por cosas tan simples como tener una paternidad responsable e implicarse en la crianza, por realizar tareas de limpieza en sus hogares(Ojo, realizar, no colaborar), por qué no se rebelan?

Existe un movimiento comparable al feminismo para ellos?
Tan distinto es ser hombre?
Tan diferentes somos?
Cómo se sienten la mayoría de los hombres?
En algún momento se han sentido atenazados socialmente, atados para realizar sus deseos?
Ninguno siente la necesidad de romper las reglas?
Mi interlocutor me decía, no hablo ya de ponerse un sujetador, una falda, un vestido, se que sería catalogado como homosexual o trans, hablo de un hombre cualquiera, que simplemente quiera ponerse una camiseta con las mangas más cortas, un cuello más abierto, un color más brillante…
Parece una tontería pero existe esa libertad?
Ese hombre que va a una tienda de ropa y no se atreve a comprarse esa camiseta femenina, porque sabe que tendrá que ponérsela y pasar la criba de su familia, la mirada inquisidora de los vecinos, las chanzas de los amigos, y siente miedo, de salirse de lo estipulado, de ser juzgado, catalogado, excluido…
Ese que debe esconder sus preferencias y atracciones sexuales, ese que se esconde en un armario por miedo, y prefiere enterrarse en vida, a no ser aceptado, a dejar de ser amado por los suyos, teme dañarles por sus decisiones…

Ser hombre es fácil?
Tal vez deberíamos educar a nuestros hijos para que aprendan lo antes posible que no necesitan ser “Hombres” esa etiqueta que implica ser uno más, que pueden decidir ser otra clase de “Hombre”, con libertad para elegir, para vivir, para sentir…
Que ser hombre no significa ser rudo, duro, fuerte, luchador.
Que ser hombre, es ser libre, y que pueden crear, soñar, bailar…
Vivir sin cadenas.

Como madre, desde mi pequeño rincón del mundo, sólo puedo luchar porque algún día mis hijos vivan en un mundo donde nadie se sienta sin esas libertades, donde puedan vivir, sin miedo, sin rechazo, sin injusticias por su género, por su sexualidad, por sus preferencias.
Y cómo madre, sólo puedo desear a todo aquel que se sienta distinto que sea comprendido por los suyos, que sea amado en sus diferencias, que te acompañen al lado, dándote la mano, ayudándote a andar por el camino que elijas, o por el que te toque, pero siempre que sea el que te haga feliz.
Sintiéndote tu mismo, en tu propio cuerpo, con tu propia alma.

Yo no quiero un hijo gay, ni una hija lesbiana, ni transexual, ni heterosexual, ni bi, ni cis, ni raro…
Yo quiero hijos felices.
No quiero etiquetas sexuales.
No me preocupa con quien practiquen sexo, siempre y cuando sea sexo feliz.
Yo quiero hijos felices que sepan amarse a si mismos, y se acepten tal y como se sientan, rompiendo los barrotes que atenacen sus cuerpos.

Para A…Gracias.

Una idea en “Un hombre en el país de los hombres: sexualidad sin etiquetas”

  • Genial el texto. Muy bueno.

    Como hombre, he podido ver y vivir esas cosas que dices. Por poner un ejemplo, recuerdo un verano a finales de los 90 (tendría yo unos 10 años), en que mi hermana y yo nos turnábamos la tele en la sobremesa, una día ella, otro yo, porque en una cadena ponían westerns, y en otra Azuki (un anime shojo, de esos para chicas adolescentes), y recuerdo que yo tenía más interés en ver Azuki que a John Wayne fingir peleas; pero como era un niño, tenían que gustarme las pelis del oeste. Y no es que mi padre o mi madre fueran muy cerrados de mente para esas cosas (más bien al contrario), sino que era lo que se esperaba de mí dentro de esta sociedad. Puede parecer una tontería, comparado con la falta de libertad para elegir ropa o compañeros de cama, pero te hace darte cuenta de hasta dónde llegan las cosas.

    La mayor injusticia del patriarcado está en que asigna roles, gustos, vocaciones y vidas enteras, basándose en algo tan absurdo e irrelevante como lo que tengas entre las piernas. En este sentido, creo que las mujeres habéis tenido la desgraciada fortuna de ser «las de abajo», porque la parte oprimida siempre se rebela antes que la privilegiada. Tenéis un movimiento que pretende cambiar eso. Sin embargo, cuando eres «el de arriba», tiendes a querer que las cosas sigan como están, que nada cambie porque te beneficia. Los hombres estamos ciegos ante las injusticias y opresiones a las que nos somete el patriarcado.

    En cuanto a la existencia de un movimiento similar al feminismo que pretenda liberarnos de esas cadenas de seda, es el propio feminismo. Según tengo entendido, el feminismo hace ya tiempo que no pretende (solamente) empoderar a la mujer, sino también derrumbar las estructuras injustas como el patriarcado, y liberar a todas las personas de sus cadenas (sean de acero o de seda). Pero claro, eso es lo que sé (opino) yo, que tengo cierta formación en feminismo y perspectiva de género. La mayoría de los hombres creen que el feminismo es para las mujeres, para que puedan trabajar fuera y que los hombres «les ayuden» en casa (y eso los hombres que tienen una buena opinión del feminismo, de los demás mejor ni hablo).

    Con todo lo que he dicho no pretendo ignorar ni infravalorar el daño y la opresión que el patriarcado infringe a las mujeres, sino resaltar que, como tú misma has dicho, los hombres que (como colectivo) tanto lo hemos defendido a lo largo de la historia, necesitamos su derrumbe más de lo que creemos.

    Un saludo, y enhorabuena por el texto.

    P.D.: perdón por extenderme tanto, jeje.

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