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Hay mañanas que uno se levanta dolorido por los errores cometidos a lo largo del pasado, con el desasosiego que produce no poder dirigir tus propios pasos por la senda que decidimos mantener por este gran corredor que es la vida y aun así con toda esa carga que arrastramos cada uno de nosotros decidimos empecinarnos en echarle un pulso al destino que nos conduce posiblemente hacia nuevas derrotas, eso mismo es lo que nos define como humanos y nos empuja hasta nuevas metas luchando contra nuestros peores enemigos, nosotros mismos, y el tiempo por el que transitamos a la deriva hasta el final de nuestras vidas.