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Sacúdete como un perro mojado

Cuando hablemos de lo nuestro

Y salpícame de hipocresía,

Ya me tienes justo donde no me querías.

Donde nunca lo hiciste

Y dónde ya nunca lo harás.

Porque no te dejaré.

Tranquilo.

Estoy obsesionada con colgarme de un árbol

Y que ese árbol en vez de hojas, de raíces.

Y que esas raíces en vez de dar vida,

La terminen.

Si te corto por lo insano, será como

Si un vicio solo existiese para

Las ocasiones especiales.

Las más ordinarias, vaya.

Las que nacen de noche y mueren

De madrugada, en una cama para dos

En la que es solo uno quien siente el tacto frío

De unas sábanas que arropan el ártico entero.

Me harás secreto y no me dirás a nadie

Para que me cumpla,

Pero yo me sabré, porque me conozco

Como si me hubieras querido y luego no,

Y eso dice mucho de mí.

Tanto,

Que si me prestas la atención que no me merezco

Puedes escuchar cómo te mando a la mierda.