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Cualquier parecido con la realidad es porque sucedió.

La luces azules del viejo bar creaban un ambiente decadente, las paredes descascaradas, pinturas  de jarrones rotos sobre un fondo oscuro, el  sonido de la rocola lograba apenas apagar el bullicio de la concurrencia que atacaba calor del trópico con cerveza helada, en la mesa del fondo el grupo de siempre, ahora con más canas y menos pelo sorbían en silencio la cerveza, hace un par de años la rutina era la misma,  Llegar,  sentarse, saludar a la mesera que traía las botellas sin preguntar, la algarabía era solo un recuerdo de los años mozos,  una que otra vez se hablaba de los rumores de fulanos que habían muerto, a esa edad el tema era incómodo y era eso volvía preferibles los diálogos de miradas en aquella cantina.

Juan, el único sin canas del grupo abandono su silla de manera presurosa y se dirigió al baño, la rocola y el murmullo ahogaron el ruido de  las bocanadas de sangre que vomito aquel pobre hombre, en el piso, el olor mezclado de orina con cerveza aplacaron el hedor de los coágulos que se esparcieron por doquier, regresó a la mesa y las miradas se clavaron en el hilo negro que bajaba por la comisura derecha de su boca.

-Que te paso –expresaron casi en coro sus acompañantes.

Juan sin abandonar su aspecto relajado y con una mueca que simulaba una sonrisa alcanzó a decir.

-Se fue el balde al pozo.

-¿Te llevamos al hospital?- inquirió uno de los hombres  y se levantó.

-No – respondió Juan – Siéntate y pide otra ronda.

El ritual se repitió, dirigieron la mirada a la mesera que se acercó con  cuatro botellas de cerveza, Juan alzó su botella y con vos grabe dijo sus Últimas palabras.

-Si ya se fue el balde al pozo, que se vaya la cuerda.

Dos tragos bastaron para acabarla botella, cerró los ojos,  en una mueca de dolor exhalo el último suspiro y murió.

De eso hace muchos años,  cuenta el vigilante de la esquina que en el viejo bar aquellos que beben hasta la intoxicación en su último momento escuchan la fantasmal voz de Juan que repite “Si ya se fue el balde al pozo, que se vaya la cuerda”.