A veces uno piensa,
y se debate
entre el amor al látigo y el precio
en crudo del pesebre
y el desprecio sangrante
de sí mismo, del yugo y del estigma.
A veces uno piensa,
y se percata
de la carrera atroz trampa adelante,
de la voraz subasta
con muerto en las vitrinas,
del púrpura antifaz de la impostura.
A veces uno piensa,
y se deshace
la carne del temor con su harapienta
mortaja de silencio,
la ceniza sin fe,
el templo de la muerte y sus cimientos.
Este poema pertenece al libro de poemas «De vivos es nuestro juego«.


Muchas gracias, compas, por alojar mis poemas en vuestra página. Y por la reseña que hicisteis del libro.
Salud y nos vemos
Conrado
Gracias a ti Conrado. Tus poemas nos inspiran para intentar hacer frente al desánimo y la parálisis.
Nos vemos