
En cualquier caso, José María Arribas, en una clara posición de privilegio se concedió a sí mismo una serie de créditos destinados supuestamente a hacer frente a las dificultades de solvencia por las que atravesaban empresas comoIndustriasBasati SA, Tramitación de Residuos SL e Industrias del Arlanzón, SA –Indasaque acabaron siendo presas de la quiebra, dejando a muchas familias en la calle sin cobrar las indemnizaciones que les correspondían. El paradero actual del dinero que Arribas cogió de la caja sigue sin aclararse y no se sabe si el proceso judicial abierto conseguirá encontrarlo.
Para terminar, además del lucro indebido, Arribas utilizó a la Caja como suelen hacerlo los prohombres burgaleses. Consiguió que su hija adoptiva Eugenia Arribas García fuera contratada para un buen puesto por Banca Cívica con destino en Washington, en esa famosa sucursal inaugurada por Urdangarín y la infanta, que nunca se llegó a abrir. Algunos medios hablan de otros familiares “enchufados”, pero no se atreven a dar nombres.
