ZM: Has vivido fuera de Burgos Parece que la cultura en la que fuera capital del franquismo no ha conseguido superar las formas clientelares heredadas de aquel régimen de barbarie y represión. ¿Crees que sigue habiendo una censura encubierta, económica, trabas, etc., hacia aquella cultura que no quiere casarse con las instituciones?
SR: Por supuesto, la cultura crítica resulta muy incomoda para el poder, primero porque visibiliza realidades que no les interesan destacar, pues evidencian y denuncian las injusticias sociales que provocan sus políticas y segundo, porque incita a pensar y actuar, y en un país en el que hasta la ONU ha tildado de violación de derechos humanos , la implantación de leyes como la ley mordaza contra las libertades sociales, lógicamente no interesa demasiado que la gente piense críticamente fuera del bombardeo del discurso oficial de los medios del capital y mucho menos que se exprese.
Por otro lado muchxs creadores locales han tenido que pasar por demasiados aros para poder desarrollar y mostrar sus proyectos y producciones aquí a nivel institucional, desde regalar su trabajo gratis, hasta ser más o menos complacientes en sus discursos con las instituciones, pero las máscaras se van cayendo y cada vez más gente está mostrando que el camino de hacer valer nuestro trabajo a nivel cultural, es el de la organización colectiva, exigiendo otras formas menos clientelares, más dignas de hacer, gestionar, recuperar y vivir la nuestra propia cultura local que nos abra al mundo.
ZM: Por último Susana ¿Quieres decirnos algo más sobre el futuro cultural de la ciudad y tu futuro como luchadora feminista en el mundo del arte?
SR: Bueno, enlazando con lo anterior, la cultura y la creación contemporánea viva y real se reinventa día a día recuperando historia, tradición y creatividad,

experimentación e investigación, mezclándose con otras culturas y experiencias, gestionando nuestros recursos y valores artísticos con eficacia, y procurándoles dotar del reconocimiento necesario para apostar por nuestros talentos y dejar de ser tierra de masivo exilio cultural, y por ello negándonos a la cultura-espectáculo o la cultura especulativa, planteada desde las instituciones, basada en migajas, o subvenciones, cuando no en explotación pura y dura e infravaloración de nuestros proyectos de autogestión cultural y producciones artísticas. El futuro cultural pasará por ahí, si o si. Pues la cultura como visibilización del pensamiento contemporáneo hace tiempo que demanda otras formas de hacer y sentir que consideremos propias.
Respecto a la lucha feminista dentro del arte, creo que ya tiene sus propias dinámicas igualmente imparables, solo pretendemos desde muy diferentes frentes, aportar nuestros granitos de arena por revalorizar a tantas artistas ignoradas por la cultura androcéntrica, y acercar y mostrar las propias practicas artísticas como herramientas de transformación colectiva que nos enriquezcan colectiva y emocionalmente, y que a nivel social, político e ideológico, nos acerquen a las praxis de pensamiento critico e inciten a enfrentarse, cuestionarse y reflexionar sobre tantos valores (patriarcales, consumistas, individualistas, sumisos…etc.), que aunque tenemos muy a fuego en el disco duro, el arte y la creación, nos ayudan a esa necesaria y urgente labor que tenemos todxs, de formatear echándole mucha imaginación, compromiso y creatividad.
Gracias.
