Presentación, por Carmen Picada:

Hasta la tarde del 29 de noviembre de 2012 no fui consciente de este transcurso vital. Esa tarde, tras leer cierto libro del yerno cubano de Marx, empecé a tener claro quién fui y quién quería ser. Como en una revelación, descubrí que no tenía interés alguno en vestir cuerpos, sino en desnudarlos y en abarcar sus volúmenes con mis dedos y con mis lápices.
Dejé la multin
acional que me amamantaba y desde entonces dedico mis días a representar las caras y los cuerpos con trazos académicos, acabados con garabatos impacientes, rudos e imprevistos. No tengo escuela, ni la necesito. Busco mi estilo, al igual que busqué mi nombre y a quien evoca ese nombre dentro de mí. Soy Carmen Picada y nada más… y nada menos…


